-Ya son las 5 papa, apúrate se nos acaba el tiempo. Acelera. -Dije con angustia y preocupación.
-Hija hago todo lo que puedo, no me presiones. -Dijo mi padre con una gota de sudor en su frente mientras conducía el carro a toda velocidad.
El tiempo no se detiene, muchas veces la vida no es justa, muchas personas hacen daño a quien no se lo merece, muchos pagan por errores que otros cometemos.
-Llegamos, espérame aquí y no te atrevas a bajarte de este carro. Me entendiste Lupitha? -Dijo mi padre nervioso mientras me miraba fijamente.
-Ni creas que te voy a hacer caso, estamos acá, es ahora o nunca, podría arrepentirme toda la vida de haberme quedado sentada en este carro sin hacer nada. -Dije mirándolo mientras una lágrima caía de su ojo derecho.
-No puedo permitir que te pase nada mi chiquita. -Dijo mientras me miraba.
-No hay tiempo es ahora. -Dije para luego bajarme del carro y caminar hacia otro, ocultándome detrás de otro, mire hacia todas partes pero no vi a nadie, así que me levante y camine despaciosamente cuidando de que nadie me viera.
No tenia idea de donde estaba mi padre, mientras caminaba escuche gritos fuertes, seguí aquellos gritos para ver a donde me llevaban. Cuando llegue donde los gritos se escuchaban mas fuerte, me oculte detrás de un muro, para después ver 7 hombres. Busque con la mirada a quien mas podría ver y lo vi a el, vi a aquel hombre con el que descubrí el amor, el que me enseñó a amar. Lo tenia al frente, después de un mes sin verlo, un mes de tanto sufrimiento, al fin lo tenia al frente.
-Es la ultima vez que te lo repito. Donde esta? -Dijo aquel hombre calvo y barbudo vestido de negro.
-No te lo diré desgraciado, me vale muerda lo que me hagas. -Dijo aquel hombre al que tanto amaba, que estaba allí parado lleno de sangre en su rostro.
-Ya fue suficiente, hijo de perra, he tenido mucha paciencia contigo, hasta aquí llegaste. -Dijo aquel hombre vestido de negro mientras se acercaba a el.
Ahí estaba yo, en frente del amor de mi vida, sin saber como tenerlo de vuelta junto a mi, escuche el ruido de unas piedras , mire hacia donde provenía el ruido y vi a mi padre, aquellos hombre lo vieron y salieron corriendo detrás de el, dejando solo a mi novio, a mi vida entera. Esa era mi oportunidad, sabia que mi padre estaría bien, salí de aquel muro y corrí hacia él.
-Lupitha, Que haces aquí? Que mierda, que haces aquí? -Dijo con sus ojos aguados sin creer que yo estaba al frente suyo.
-Tranquilo mi amor, te voy a sacar, todo va a estar bien. -Dije tratando de soltarlo de aquellas sogas que lo ataban contra un muro, mientras las lágrimas caían por no rostro.
-Lupitha, vete, vete ya de aquí, no puedo con esto, porque viniste, no debiste mi amor. -Hizo una pausa. -Te extraño tanto mi amor. -Dijo llorando.
Trataba de soltarlo de aquellas sogas pero me era imposible, no podría, estaban muy bien atadas. -Es imposible están muy fuertes, están muy duras. -Dije desesperada, mientras hacia fuerza para poder soltarlo. -Tijeras, algún cuchillo eso servirá. -Dije mientras buscaba algo que me ayudara a soltarlo.
-Escucha mi vida, tienes que irte, no me perdonaría si algo te pasa. Creo que no habrá otra ocasión para decirte que no me arrepiento de haberte conocido. -Dijo mirándome mientras lloraba.
-Tu amor es la única razón en este mundo para seguir viviendo, escuchame, no me iré sin ti. -Lo cogí de la cara y le di un fuerte beso.
-Escúchame, Lupitha, te amo, nunca lo olvides. -Dijo el, a centímetros de mis labios.
Escuchamos como alguien se aproximaba, el me miro y me dijo:
Escóndete, todo estará bien, lo juro...
-Dijo mirándome a los ojos.
-No, no lo haré. -Dije llorando.
-Que te escondas de una maldita vez Lupitha. -Dijo el.
Le hice caso y me escondí, vi como aquel hombre llego.
-Y bien, espero que hayas disfrutado tu estadía en esta vida. -Dijo para luego sacar un rifle de su espalda y luego apuntarlo fijamente a mi novio.
No podía contener las lágrimas, no sabia que hacer, era un momento desesperante. No podía ver eso.
Aquel hombre apuntando hacia el amor de mi vida, él solo me mito con aquellos ojos azules donde se reflejaba el mar, las estrellas, mi vida entera, no podía dejar, no podía ver que lo mataran. Simplemente no podía!
Aquel hombre puso su dedo en el disparador, cuando vi algo salio dentro de aquella arma, ESE ERA EL FIN...
saque fuerzas de donde no las tenia y corrí hacia él...
*UN AÑO ANTES*
Eran las 5:00 am de un sábado, había pasado toda la noche en una discoteca con mis amigas Yuli y Karent.
sabia que ese día llegaría a casa la amargada de mi hermana Álica, no la quería ver, ella se creía tan perfecta, era tan refinada, ella me aburría, había estado durante un año de viaje el Londres y ahora regresaría con su novio y si no estoy mal su futuro esposo.
Llegue a mi casa y no había nadie, supongo que mis padres se habían ido a recoger a Alicia. Salí camino al gimnasio que había en mi casa, cuando baje vi a mis padres con maletas, como era de esperar seguro Alicia ya había llegado, salude a mi madre y padre.
-Hola pa! Le dije a mi papa dándole un beso en la mejilla.
-Hola hija, ya llego tu hermana Alicia, ya viene subiendo con su novio Louis. -Dijo mi madre con una sonrisa.
-Así? pues que bien, me voy al gimnasio. -Me voltee paro mi madre me cogió del brazo.
- Por una vez podrías comportarte? Es tu hermana! Recibela como se merece. -Dijo mi madre con furia
en sus ojos.
-Ok, ok, no es para tanto mami, a ver esperemos a que la princesita se le de la gana de entrar. -Dije retorciendo mis ojos.
Alicia mi hermana entro, siempre con su altura y elegancia al caminar... se acerco a mi, me dio una sonrisa y me dijo: vaya Lupitha, creciste mucho, me alegra muchísimo verte.
-Y tu no has cambiado para nada, tenia la esperanza se que no fuera a tan vieja para tu edad. -Le Sonreí. -También me alegra verte. -Dije.
-Como, así? -Dijo extrañada.
-Tranquila no te preocupes, mejor olvídalo, debo ir al gimnasio. -Salí de la casa, abrí la puerta y me tropecé con alguien, era realmente hermoso, sus ojos azules, su cabello castaño... Era perfecto.
-Lo siento no te vi. -Dije mirándolo a los ojos.
-Tranquila no pasa nada. -Me dijo con una gran sonrisa.
-Nos conocemos? -Dije pensativa.
-No creo, me llamo Louis Tomlinson, mucho gusto. -Me estiro la mano.
Louis el prometido de mi hermana, no esto no puede ser!!!!!
