En las afueras de Seol se encuentra una pequeña localidad donde la mayoría de sus habitantes se dedican al campo, grandes parcelas de maíz y productos vegetales, granjas de gallinas y animales.
Rebaños de más de 100 vacas y ovejas, granjas de puercos y rebaños de cabras.
Terrenos donde se puede admirar las cosechas de flores y ciruelos como también de árboles frutales, las personas del campo son tranquilas y amables, todos se ayudan y la mayoría se conocen entre los granjeros y vecinos.
Cuenta con una población de más de 500 personas, sin contar que también es un lugar turístico por las actividades que te ofrece el centro de esa localidad, paseos a caballos, casería de patos, domesticación de aves y concursos de comida, desfiles de flores y varios posadas y restaurantes.
Si, un gran lugar para vivir, pero tristemente no todos los lugares suelen ser seguros.
Hace cinco años atrás se a comenzado la desaparición de personas en aquel lugar, todos en diferentes tiempo y fechas, pero siempre concordaban que los desparecidos tenían algo en común, el número veintiuno.
Todos sin excepción llegaban a desaparecer en esa fecha que algunos estaban comenzando a describirla como un día maldito.
Las víctimas que desaparecían sin dejar rastro a veces eran encontradas, pero, muertas, de las peores formas posibles que el humano se llegará a imaginar, algunos aparecían en los campos de cultivo y otros a las afueras de la localidad.
Salían en las noticias aquellos hechos donde solicitaban que cualquier información que tuvieran de las personas no encontradas llamarán a números, o ingresarán a páginas web que los mismos familiares creaban, ya que la desesperación por encontrarlos era grande.
Por qué no solo desaparecían, hijos, amigos, estudiantes, vecinos, hermanos o trabajadores, si no que eran también jóvenes.
Todos rondando entre los quince y veinte años, lo cual incrementaba más la angustia de sus seres queridos, a tal grado de llegar a ofrecer dinero por ellos o por información valiosa.
Y aún así, no daban con el responsable pero tampoco con las víctimas, y solo causaba una sola pregunta en todas y todos, una pregunta con una respuesta que está en el aire, ¿Dónde están?.
Un triste y desafortunado suceso que hizo que el día veintiuno ya no fuera el mismo, ya que era la fecha que la mayoría de los padres le tenían miedo y preocupación, pero a los jóvenes solo era una fecha cualquiera.
Sin tomar las consecuencias de su ignorancia.
Sin embargo eso no tenía que afectar a las demás personas que habitaban el lugar, solo trataban de ignorar aquellos rumores de esa fecha y de los desaparecidos, lo único que podían hacer era solo pedir al cielo que estén bien y que puedan llegar a salvo a su hogar.
Ya que, ¿De que servía que todos se asustaran y cambiarán el habiente del lugar?, De nada, nada cambiaría si seguían aún con miedo de lo que sucedía, lo único que podían hacer es mantener la calma y ser precavidos con los jóvenes, seguir con su vida normal y ya.
Y así fue, todos los habitantes decidieron que lo más mejor era seguir con sus vidas normales, sin que les afectará lo que pasaba, era algo egoísta y sin empatía, pero, ¿qué mas podían hacer?, Y haci fue desde entonces y hasta la fecha lo es.
En donde todos tienen una vida tranquila y feliz, asiendo de cuenta que nada a pasado y listo.
A veces el ser humano suele ser egoísta y sin corazón cuando se trata del sufrir de alguien más.
Aún que no todos, Kim Taehyung, era uno de los pocos jóvenes que si le importaba aquel tema sobre saber de los desaparecidos, y no solo él, también su familia y algunos amigos suyos.
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¿Dónde está Taehyung?
FanfictionUna localidad a las afueras de Seol, se a hecho víctima de la angustia y tristeza, más de 80 jóvenes han desaparecido en los últimos cinco años. Pero a pesar de eso Taehyung tiene una vida tranquila en el campo junto a su familia, y aún que está tri...
