Cuando no me sentía yo, me ahogaba en horas interminables de sueño, supongo que era la única forma en la que lograba escapar de todo.
El sentimiento de ansiedad y de querer comerte el mundo era lo peor, porque sabia que al final siempre llegaba el arrepentimiento, nuevamente.
Era rutinario todo, aunque estuviera estable, inconscientemente sabía que iba a volver a recaer.
No le veía la gracia a ir todos los días a un lugar en donde no era feliz, en donde la gente no me hacía sentir cómoda y tal vez fue él el que me hizo cambiar mi forma de ver las cosas.
Empecé a sentirlo así cuando me di cuenta que cuando él no estaba era todo vacío y gris, pero que con solo entrar por esa puerta ya era de saber que mi día no iba a ser tan feo como lo imaginaba.
Ojalá el lo sintiera así.
Si hay algo que siempre deteste fue que los sentimientos no sean mutuos en los casos que necesito que lo sean. Me encantaría que me vieras con los ojos que te veo yo.
Se siente lindo cuando me abrazas, cuando me tocas la pierna, o cuando me molestas tocándome la oreja o mirándome fijo cuando estoy concentrada.
Odio y amo que seamos tan distintos, que vos vivas tan despreocupado y me digas "sobre pensas mucho todo y vivis preocupada, tendrías que relajarte más", y que yo te diga que necesito tenerlo todo bajo control porque sino estoy intranquila.
Tu manera de relajarte era fumarte un porro, la mía era leer. Vos odiabas los libros y yo odiaba que fumaras. Odiaba que llegaras a la escuela con los ojos rojos y me preguntaras si se notaba.
Vos te la pasabas diciendo "¿Por qué me miras tanto?", y la verdad es que ni yo sabía, solo se que me dabas tranquilidad.
Y aunque te diga "no me toques" cuando me abrazas, en realidad solo estoy pidiendo que no me sueltes.
Que me digas "arisca" me da gracia, porque no tenes ni idea de las emociones que generas en mi.
Ojalá ser como vos.
Siempre saliendo con alguien diferente cada fin de semana, no tenes responsabilidad afectiva, no te gustan las relaciones serias, no sentis nada por nadie.
Es en estos momentos donde vuelvo a la realidad y caigo en que todo es producto de mi imaginación, que los abrazos, los roces y las palabras no significan nada.
Aunque sea triste, todos necesitamos volver a la realidad de vez en cuando, porque es lindo soñar, pero solo son eso, sueños.
