Al caer la noche, la tempestad llega atrayendo pensamientos que te niegan conciliar el sueño, la máscara cae y el llanto aclama, porque los sentimientos cuando te los guardas te consumen como un alcohólico a su botella. Tal vez sea la botella que es consumida por sus pensamientos o talvez el consumidor que bebé de la botella esperando acallar lo que hace relucir su debilidad.
