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Harry no lo podía dejar, no, era de él, aunque sonara posesivo, no lo podía y ni lo iba a dejar.

Verlo en ese ajuar de novio, lo volvió loco, era suyo, fue su primera vez en todo.

Su primer amor.

Su primer beso.

Su primera vez.

Su primer todo, él se había llevado todas sus primeras experiencias, él era su referencia de comparación, como se atrevían a pedir siquiera que lo olvidara, que lo dejara, cuando él se llevó todo de él.

Porque la gente se negaba a que ellos estuvieran juntos, no le hacían daño a nadie, solo se amaban, que mal era ese.

Nunca lo iba a entender.

Y tampoco lo quería entender.

Eran ellos. Qué más le daba a la gente.

Él lo amaba desde chico.

Él era suyo desde los 17.

Además, él tenía su corazón.

Y no iba a dejar que un intruso lo robara.

Harry entró en la habitación donde estaba Louis en lo que serían sus últimas pruebas de vestido.

-¿Harry qué haces aquí?- pregunto el omega.

-No lo hagas, por favor.-

-¿De qué hablas?-

-De tu boda no sigas con esto, él no es tu alfa, soy yo, Louis por favor, no hagas una tontería, vámonos, vente conmigo y el cachorro.-

-Harry, no, no sigas, estando juntos, le hacemos daño a nuestras familias, a Manu, al cachorro, nosotros no somos buenos juntos.- dijo el omega al borde de las lágrimas.

-Vámonos mi amor, por favor, Louis, ya, ya fueron muchos años separados, somos una familia, que importa lo que digan los demás, solo somos tú y yo.- dijo juntando sus frentes mientras lo abrazaba por la cintura.

-No, Harry, no voy a construir mi felicidad sobre la tristeza de la gente que amo.-

-Danos la oportunidad, crees que vas a ser feliz construyendo tu vida sobre una mentira, tú y yo no merecemos esto, merecemos una oportunidad, por favor.- dijo con lágrimas escurriendo por sus mejillas.

Louis en serio que se quería resistir era lo correcto si ellos estaban separados nadie sufría, pero su corazoncito le decía otra cosa, él quería estar con él, formar una familia con su cachorro, ir los tres al parque los domingos, todas las mañanas pararse a las 6 am a preparar el desayuno del cachorro y de Harry para que fueran al trabajo y a la escuela, ya no quería fingir que era una persona madura que superó todo, cuando muy en el fondo él y Harry seguían siendo estos dos adolescentes de 17 años enamorados y en espera de su primer cachorro.

Eran muy jóvenes cuando Tommy vino al mundo, pero ese niño era el amor de sus vidas y el codicioso destino le había impedido verlo crecer, pero ya no, ya era hora de que él tomara las riendas de su vida, que recuperara a su alfa y cachorro. No importaba si lo llamaban egoísta.

Con sus frentes pegadas, mientras el llanto los controlaba, Louis empezó a asentir, Harry sonrió como bobo y no perdiendo más tiempo lo beso, un beso demandante y tierno a la vez, tomó su mano y salieron corriendo de ese estudio de modas.

La señora Mires, la modista del omega, solo sonrió, ella era una empedernida del amor, por eso se dedicaba a elaborar ajuares de boda y ver a dos enamorados ser valientes y huir la hizo inmensamente feliz, además qué más daba que Louis se llevara el vestido incompleto ya estaba pagado. 

OTRA VEZ ... . . .Stories to obsess over. Discover now