Capítulo 1

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......

La cortina de la habitación están corridas y Daniela mira por la ventana mientras quita la tapa de su botella. Saca con cuidado una pastilla para el dolor de cabeza y se la mete en la boca rápidamente. Las flores marchitas capta su mirada, lo cual provoca en ella un pensamiento pesado y sofocante. Para Daniela, no era el momento de tener nada muriendo en la casa.

Incapaz de soportar la atmósfera opresiva por más tiempo, salió de la habitación y bajo las escaleras para salir al jardín. El fuerte brillo del sol le golpea a su alrededor, el tinte azul del cielo se vuelve insoportable para sus ojos y hace que parpadee por unos segundos. Pero al ver el color amarillento de la hierba le invade una nostalgia. Las flores iban perdiendo vida.

A Sammy le encantaba las flores.

El pensamiento se filtra antes de que pueda detenerlo, y siente que una tristeza paralizante la invade en ese momento. Sammy siempre era la que se aseguraba de que las flores estuvieran viva. Daniela no tenía idea de cómo hacerlo. Y ahora con el pasar de los días poco a poco notaba que ya nada más brillaba a su alrededor. La vitalidad abandonaba la vida de las flores tanto como la suya cuando Sammy murió.

Termina sentándome en el césped  mientras mira a su alrededor, todo es poco atractivo a la vista. Frunce los labios y mira fijamente las Dalias ahora marchitas. Ella estaría furiosa. Suspira mientras el pensamiento pasa por su mente una vez más, sintiendo que sus emociones estaban completamente abiertas y vulnerables, burbujeando en la superficie y las lágrimas picaban en sus ojos. Quizás arreglar el jardín pueda mejor su estado de ánimo exponencialmente. Traga el nudo que tiene en la garganta y se levanta rápidamente, frotándose las manos en los jeans. Camina se regreso al interior de la casa para recoger sus cosas y salir. Para Calle estar en la casa se ha vuelto sofocante.

—¡Daniela! —reconoce la voz inmediatamente, pero no hace nada. Al contrario sigue con su caminata. —¡Calle! ¿¡puedes detenerte!? —le pide al ver que no tenía intención de detenerse.

—Kim, ahora no es un buen momento —dice no tenía ganas de hablar con su amiga.

—Nunca lo es para ti —la escucha quejarse. —Detente. —Calle siente como una mano se posa en su hombro y ella se mueve bruscamente para escaparse del agarre. Gira y se encuentra con una mirada dolida por parte de su amiga, una punzada de culpa atraviesa a Daniela, pero la rechaza.

—¿Qué quieres Kim? —pregunta con frialdad, ella no tenía energía para escuchar su larga conferencia, no en este momento.

Kim se queda en silencio durante unos segundos, deja escapar un suspiro tembloroso antes de hablar.

—Hablar contigo  —dice con determinación. —Estoy preocupada por ti, no he sabido de ti en días. Ni siquiera responde a mis mensajes —murmura con seriedad y algo afectada, esperando una explicación. —Maldita sea, Calle, habla conmigo. Soy tu amiga… confía en mi —pidió Kim, casi en un tono suplicante.

—Tengo cosas que hacer…

—¿Cómo qué? —preguntó ahora bastante molesta. —¡Irte a bares y emborracharte! —Daniela suelta un suspiro pesado, intentando no perder la paciencia.

—¿Has estado controlado mis movimientos? ¿No tienes cosas más importantes que hacer? —cuestiona Calle dándose la vuelta para continuar con su camino.

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⏰ Last updated: Feb 10, 2023 ⏰

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