Subió a la silla y amarró esa bufanda que la linda dama le había obsequiado, rodeo su cuello y apretó el nudo, listo para tirar la silla y que la bufanda lo asfixiara, pero observó su puerta de entrada cristalizada, una silueta se acercaba a ella para que después sonara su característico timbre, era ella, la esposa de ese sujeto que ayudo a qué no muriera, fallando en el intento.
Bruce Robertson, el maldito egocéntrico, pervertido, sucio y grosero detective, se había encariñado con esa bella dama, que había perdido a su esposo dejándola sola junto con su hijo pequeño, después de la muerte del esposo, Colin, se vieron más seguido, como si una nueva amistad surgiera, porque extrañamente Bruce la veía como una amiga.
Pero el universo siempre le ha jugado mal al detective Robertson, la silla se cayó empezando a dejarlo sin aire, el tiempo corría, Mary había escuchado un ruido, así que siguió tocando ese timbre molesto, y Bruce, como pudo, gritó:
-¡A...ayuda!- exclamó con dificultad, esperando a ser escuchado.
Mary lo había escuchado, asustandola y pensando peores escenarios, así que por instinto abrió la puerta.
Lo vio, ahorcandose con esa bufanda que ella había hecho con cariño, cómo agradecimiento. Entro en pánico, pero vio la silla y fue corriendo a ella, la enderezó para que Bruce pudiera recargarse ahí, fue rápido, pero para ambos la situación tardo una eternidad.
-¿¡Qué es lo que te sucede?! ¿Qué pensabas, Bruce?- Escandalizó la rubia, viendo que el detective se quitaba la bufanda de su cuello, estaba pálido y en cualquier momento podría desmayarse por la falta de aire y sangre.
-Hice cosas horribles...- Se sentó en la silla sobándose el cuello, no podía mirarla a los ojos, se sentía con vergüenza.
-Siempre puedes remediar las cosas, ser mejor.- expresó ella, acariciando el cabello del contrario.
Y cómo profesia, Bruce tomo su palabra tal como una, después de ese día volvió a trabajar, fue a terapia y tomo sus medicinas para su esquizofrenia al pie de la letra, Amanda, una de sus compañeras que anteriormente se llevaba mal y la insultaba quiso hacer la paces con ella, le costó, pero aprendió a llevarse bien con ella y haciéndolo de corazón logró formar otro lazo de amistad. Mary lo visitaba casi siempre, Euan lo amaba como si fuera su propio padre, y Bruce lo amaba como si fuera su propio hijo. Recuperarse no fue fácil, tuvo que luchar con él mismo durante 2 largos años.
En una mañana despertó, vio su reloj y... ¡Mierda! Se le estaba haciendo tarde, no alcanzo a bañarse, sólo se colocó la ropa, se lavo su rostro y salió disparado al departamento de policía.
Al llegar, fue a su lugar de inmediato algo estresado abrió su carpeta de casos y su compañero de alado se paró enfrente de él.
-¿Pasó algo?- pregunto confundido.
-El sargento quiere hablar contigo, creo que mencionó algo de un nuevo compañero...- sonrió y se fue.
Bruce, un poco confundido dejo lo que estaba haciendo y se paró rápidamente yendo a la oficina de su nuevo sargento, ex compañero, Ray.
Al llegar, golpeó suavemente la puerta, escuchando un leve "pase". Entrando viendo a su ex compañero y a otro hombre sentado enfrente del escritorio, viéndolo de espalda presentía que era más alto que él.
-Brandon Sullivan, él será tu compañero, el detective Bruce Robertson.- el sargento los presentó.
Acercándose más al tipo pudo ver su rostro, unos ojos azules fríos como el metal, bastante característicos, junto con la sonrisa amable que mantenía.
"Bastante atractivo..." Pensó Bruce.
-Perfecto, de hecho tengo un caso interesante para un principiante.-
-Eso es genial Robbo, bien... Pueden empezar mañana, vayan a conocerse.- permitió el sargento Ray.
Brandon se levantó agradeciendo estrechando su mano con la del sargento, volteo a ver al detective que se encontraba detrás suya y sólo le dedicó una sonrisa, de nuevo, provocando algo dentro de Bruce.
Saliendo del trance le abrió la puerta para que su nuevo compañero saliera primero, y después él, saliendo de la oficina de Ray se encontró con Amanda.
-¡Hey! Mandy, ¿Cómo va tu día?- saludo Bruce.
-Genial, ¿Y el tuyo?- respondió Amanda, mientras le entregaba una carpeta que reconoció al instante.
-Tengo un nuevo compañero, Brandon, ella es Amanda, Amanda él es Brandon.- presentó Bruce mientras tomaba esa carpeta beich en sus manos, la abrió y observo que tenía unas notas con la reconocible tipografía de Amanda, al parecer ella -cómo siempre- estaba avanzando en los casos, Bruce aprendió a aceptar la ayuda de Amanda ya que era mucho más rápida en hallar pistas que él.
Brandon se acercó a Amanda para saludarle con la mano.
-Es un gusto conocerte Brandon, si Bruce te parece un compañero molesto, no te preocupes, te acostumbraras a su actitud.- mencionó Amanda en burla, realmente no creía que a Brandon le molestará la compañía de Bruce, ya que estos años ha cambiado demasiado, hubiera sido adecuado mencionarle aquello cuando era el antiguo Bruce Robertson.
-Tal vez el molesto sea yo.- sonrió Brandon, siguiéndole la broma a Amanda.
Era la primera vez que Bruce escuchaba la voz ronca y seductora de Brandon, con ese acento entre Americano/Irlandés, con sólo oírlo pudo sentir su cuerpo estremecer.
Amanda pudo notarlo, pero no dijo nada.
-Muchas gracias Mandy, por las notas, lo tomaré en cuenta. Pero ahora estoy en descanso, continuaremos mañana.- agradeció Bruce con una sonrisa nerviosa, Amanda sólo se limitó a sonreírle de vuelta y se fue.
Brandon y Bruce fueron a un café para hablar tranquilamente, sobre ellos, o sombre el caso... De lo que sea, lo importante era que se conectarán, era vital para el trabajo.
-No eres de aquí, ¿verdad?- inició Bruce.
-Al parecer notaste mi acento Americano.- respondió Brandon.
-Claro... ¿Y quieres hablar respeto al caso? ¿O te gustaría conocerme?- seducio Bruce mientras se acercaba a la mesa, le dedicó su sonrisa.
-Conocerte, pero con una condición detective Robertson.- "Detective Robertson... Suena sexy cuando él lo dice" pensó Bruce.
-Dime.- dijo Bruce divertido.
Pudo ver cómo Brandon bajaba su agradable sonrisa, esa que le empezaba a gustar, a un rostro más serio e intimidante, y no pudo evitar pensar que le encantaba más esa expresión en su cara.
-Nada de mentiras, quiero que me digas todos tus secretos.-
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Secretos
FanfictionDespués de que Bruce allá intentado suicidarse, su vida cambio cuando le asignaron a un nuevo compañero.
