¿Sabes una cosa? Simplemente no te entiendo, intento asimilar tu forma de comportarte conmigo, la analizo, la reflexiono, la comparo con tu forma de actuar diariamente, pero simplemente no logro entenderte. Es tan extraño, te veo tranquilo, en silencio, no temes el acércate a los demás, eres amigable, comprensivo, eres bastante curioso, me resulta tan interesante tu dedicación, tu emoción y concentración al hacer actividades que para otros resultarían sosas, aburridas, una pérdida de tiempo... ¿Por qué? Me pregunto cómo le encuentras maravillas a cosas como esas, me encantaría entenderte pero lo único que logro es sentirme atraída a tu linda y carismática energía.
Te sorprendería saber que para mí tú eres realmente un mundo para explorar, despiertas mi curiosidad, me haces querer conocerte más.
Un día hablamos, muy poco tristemente, aún así, el poco tiempo que charlé contigo fue increíble, escuchar tu voz tan animada por los descubrimientos que has hecho para tu ser me resulta simple y sencillamente espectacular, verte sonreír tímidamente cuando no entiendes que acaba de pasar es tierno, en conjunto a tu forma de tratarme, siendo tan gentil al comentarme que me veía linda en un par de ocasiones, me tomó por sorpresa y emocionó tanto que no sabía cómo reaccionar o qué decir, ni siquiera supe agradecerte ese lindo gesto que nadie había tomado en cuenta realizar.
La forma en que alborotas a mis latidos es tan inhumano, tan despreocupado, tan injusto para mí que no sé cómo controlar mis sentidos.
Me confundes, demasiado, y simplemente no te entiendo.
