Estaba en segundo de secundaria, aún lo recuerdo el año estaba por terminar y bueno yo no la estaba pasando bien, llegaba a casa y dormía todo el tiempo, regresar a casa después de la escuela resultaba agotador, mi vida era como un hueco sin fin dónde el fondo era negro y no pensaba en nada. Dormir era mi medio para salir, para olvidar como me sentía. Pero todo esto inicio cuando:
23 de Agosto 2015.
-¡Ey, suerte en la escuela corazón, vas por tu último año!- Dijo mamá, dirigiéndose a mi hermana mayor.- No me decepciones, que te vaya bien. - Dijo enseguida en voz baja como si le costará dirigiéndose hacía mi.
Ambas nos volvimos a mamá, mi hermana le devolvió una sonrisa y se fue.
-Te amo mamá, haré que te sientas orgullosa de mi, daré lo mejor.- Dije, cuando note que ya ni siquiera estaba en la puerta, ni siquiera me escucho.
Yo no era guapa, realmente nadie me consideraba guapa ni mi mamá, sin embargo mi hermana era hermosa, todos en la escuela secundaria peleaban por ella, era popular, bonita, amigable y segura. En la familia todos la adulaban por bonita, decían que parecía una muñequita de porcelana, mientras tanto de mí solo se podía decir que era graciosa y siempre tenía una sonrisa en la cara.
En fin, mi primer día en la escuela secundaria resultó mal, no tuve amigos mi primer día, ni el segundo, ni el tercero, ni el cuarto, ni el quinto, incluso las semanas pasaban y solo buscaba a mi hermana para pasar receso con ella. Sin embargo me ignoraba, pero sus amigos me hablaban y decían que era la hermana tierna de Melany, ellos me querían, decían que les caía muy bien porque era inteligente y hablaba bastante.
Estábamos de vuelta a casa ella y yo cuando de repente.
- Ya no quiero que vuelvas a casa conmigo, ya no quiero que me busques en receso, desaparece ¡Me das vergüenza!- Grito una vez que cerré la puerta.
- ¿Qué pasa qué es ese grito?.- Dijo mamá una vez que su figura apareció delante de nosotras.
-Melany no quiere que esté cerca de ella, lo entiendo a cualquier persona que esté conmigo le daría vergüenza.- Dije mientras corrían lágrimas de mis ojos, salí corriendo hacia mi habitación y ahí estuve llorando hasta quedarme dormida, realmente lo que dijo me destruyó el alma, yo la quería, la quería con toda el alma, mi hermana mayor mi modelo a seguir, lo que más quería en la vida. Pero esas palabras "¡ME DAS VERGÜENZA!" Resonaban en mi cabeza una y otra vez.
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¿Por qué estar mal?
De TodoDicen que los 18 y 19 años son los más complicados, hoy tengo el brazo hinchado, rojo y rasguñado. Dicen que soy poco especial, que mi corazón está lleno de odio y rencor, que lo único en lo que pienso es pelear, que siempre estoy enojada y no hay n...
