"Despedida y bienvenida"

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-¡Qué maravilla de día!- dijo Peyton.
Mis padres me han dicho cuánto me quieren y como complemento han conseguido para mí el póster limitado de The Beatles. Espero más días así y que sean eter-
*snif, snif- se apreció en uno de sus oídos.
-O'Sullivan ¡Mueve el trasero!- dijo Pansy Parkinson, que estaba sentada a un lado de aquella chica.
-¿Qué esperas? No tengo tiempo para que termines tu rutina matutina- Agregó.
Con mala racha y una mirada intensa, la chica de anteojos se movió. Ese día no tenía ni siquiera un gramo imaginario de ganas para discutir con Parkinson; sin apartar el hecho de que haya interrumpido su adorable y resplandeciente sueño.

[...]

Eran las 11:25, del día 1 de septiembre cuyo año era donde el famoso Sirius Black había escapado de azkaban (1993). Hacía tan solo 25 minutos, el tren de camino al colegio Hogwarts había dado rienda suelta y Peyton O'Sullivan había perdido la noción del tiempo, tanto que se quedó profundamente dormida luego de una mañana agotadora.

Pey era una chica de trece años de edad, muy inteligente y astuta, reservada, callada, y poco afectiva. Esto se debe a la ausencia de sus padres, quienes nunca estuvieron para ella. Su madre había fallecido en un accidente de tráfico y de su padre no había rastros; nunca preguntó por ellos más de lo dicho, ya que convivía con su tía materna y tutora: Georgia O'Sullivan. Era una gran pesadilla para aquella adolescente inicial; esa bruja, de sangre limpia, era abundante en coraje, maldad y envidia. Su razón se desconoce hasta el día de hoy, pero probablemente en algún futuro lejano su sobrina y pares podrían averigüar de qué trata esto.
Ella es una chica nada optimista que sueña con los ojos abiertos y no es para nada 'adorable' según la gente que la rodea; de estatura promedio acorde a su edad; con un cabello sedoso, castaño, ondulado, y lacio, como la caída seca de la lluvia; de piel pálida y suave, como la de un bebé; una naríz respingada y fina; un cuerpo delgado y esquelético; una gran sonrisa definida y encantadora; también usaba anteojos, lo cuál hacía que encajara a la perfección con sus siniestros ojos azules, ya que estaba en una situación similar a la del señor Harry Potter con respecto a la visión. Suele usar ropa que no llame la atención de las personas, y le gusta romper estereotipos, así que creo que la idea de la vestimenta y estética es un tanto entendible.
Tal chica era estricta y realista, le gustaba observar a la gente, al mundo y la naturaleza; apreciaba demasiado su belleza.

Volviendo al hecho reciente, Peyton estaba en la sección de Slytherin, en uno de los vagones del tren. Poseía de un entusiasmo sólido por llegar de una vez a Hogwarts, así podría olvidarse de Georgia y volver a ver a sus amigos.
Luego de un eterno rato de sueño, una vez el tren se haya detenido...
-¡Bienvenidos a Hogwarts!- se oyó afuera.
-Alumnos de primer año por aquí, segundo año por allí y, tercer año vengan conmigo- agregó Hagrid, el guardián de las llaves y terrenos del colegio.
Rápidamente salió de aquel vagón y alguien tropezó con ella.
-Ten más cuidado- dijo.
-Lo siento, no te había visto- dijo un chico colorado con su cabeza inclinada hacia abajo, sin permitir que pudiera verle el rostro.
De pronto, una figura alta se asomó, de un tono de cabello como el de aquél niño rojizo, y dijo: "Ron, vámonos, o mamá me matará por perderte de vista". Era George Weasley.
-¿Ron? ¿George? ¿Weasley?- dijo.
Ambos voltearon a verla, sorprendidos y con una representación facial de "Qué diablos" le dijeron: ¡Peyton O'Sullivan, parece que pasaron eternidades! -No tenía idea de que fueras tú- exclamó Ron.
- ¡Así que eran ustedes! La cámara secreta y Tom Riddle influyeron en el físico estudiantil, que raro...-agregó la chica de ojos claros, con una expresión de sorpresa.
Los tres acudieron a una palmada amistosa y siguieron el rumbo hacia Hogwarts.

[...]

Una vez el reencuentro de aquellos chicos, Peyton se encontraba con sus oídos saturados debido a la escucha de las experiencias en las vacaciones y quejas de Ron por no haberle enviado correspondencia.
-Mmh...- aclaró su garganta el chico.
-¿Estás escuchándome?- agregó, con un tono un poco confuso.
-Lo siento... ¿Qué decías?- Respondió la chica observando los terrenos resplandecientes de hogwarts.
-¡Bienvenidos a hogwarts nuevamente alumnos de tercer año!- gritó con ansias la profesora Minerva McGonagall.
Todos se voltearon a verla, algunos admirando a la profesora y encantados por el reencuentro, y otros soltando quejas e insultos por tenerla un año más en la institución.
Luego de que Minerva les haya dado las indicaciones y reglas que se deberían respetar aquel año, como última palabra les señaló que ya podían ingresar al Gran Comedor. Con gusto y apetito se dirigieron rápidamente, muchos alucinaban comer un exquisito puré de papas acompañado de un fresco jugo de calabaza.
Al entrar e inclinarse hacia sus bancos, el profesor Albus Dumbledore recitó unas palabras: ¡Queridos alumnos, estoy muy contento de verlos por aquí nuevamente! Veo en sus rostros que tienen mucha hambre, así que dejaré el aviso más importante luego de la cena.
-¡Buen provecho!- finalizó.
Los estudiantes se reencontraron con sus amigos, mientras que los nuevos buscaban nuevas amistades. Rieron, parlotearon y pasaron el rato mientras contaban sus divertidas o aburridas aventuras en el receso de verano.
-Oye Potter, ¿te desmayaste?- oyó pey como susurro. Al voltear, hizo una cara de desprecio al saber que se trataba del mismísimo arrogante llamado Draco Malfoy.
-¿Te desmayaste Potter?- se volvió a escuchar en tono de burla.
-Ya cállate Malfoy- replicó Ron con un rostro lleno de ira. Acto seguido volteó a Harry hacia Dumbledore, ya que se había puesto de pie.
El profesor presentó al nuevo titular de Defensa Contra Las Artes Oscuras, Remus Lupin, a lo que Harry, Ron y Hermione Granger reaccionaron con cierta sorpresa por dicha presentación.

[...]

-¡Queridos alumnos!- dijo, para proseguir con: El colegio estará rodeado por dementores... Son seres guardianes de azkaban, están buscando al famoso Sirius Black, sí, como lo imaginarán.-siguió, a lo que la gran parte del alumnado hizo una expresión de susto.
-Les advierto una sola cosa... Ellos no saben diferenciar la presa que buscan con la que interfiere en su camino.
Se alimentan de sus miedos y temores más profundos y cabe aclarar que no está en el ser de un dementor, perdonar... Así que cuando estén en la oscuridad, no olviden encender la luz...- se despidió.

Harry Potter and the O'Sullivan's returnHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora