Tengo derecho
a no querer
salir de la cama,
de no tener hambre
ni necesidad
de desayunar.
La búsqueda
de la atención
no es el objetivo,
no requiero
de lástimas
ni busco mimos.
Tengo derecho
de querer llorar,
de sentir dolor
y hasta porqué
una mosca pasa
querer maldecir.
Tengo derecho
de que mi
corazón sangre
por ingenuo
y cobarde,
tengo derecho
a no tener ganas
ni de sonreír,
y de gritarle
al cielo
que se apiade
de mí.
Tengo derecho
de colgar mis alas,
de sentarme a
contemplar la Luna
y no querer volar.
Tengo derecho
a llorarte
en silencio
para que tu vida
no se afecte.
Tengo derecho
a soñarte
y en el sueño
pedirte que
no me sueltes.
Tengo derecho
a intentar
ya no pensarte.
