Duelo entre viajeros

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VALTHERA, EDDONISS, 426 AÑOS DESPUÉS
CUARTEL CAPITOLIO SUBTERRÁNEO, DIVISIÓN JUVENIL NO.15

Aquel lugar subterráneo era extremadamente extenso, como un hormiguero, un fuerte para proteger a los eddonitas de algún ataque externo y resguardar a sus jóvenes guerreros; esta raza posee un aspecto físicamente encantador, con pieles de colores pálidos, cabelleras sedosas, ojos con brillo de gemas y orejas pequeñas que acaban en una antena fina, sin embargo todo se arruinó cuando su carácter se volvió egocéntrico, junto a un semblante apático y melindroso.

Aquel bimestre era de rutina, escogían a un joven (cuya familia hubiera pagado lo suficiente para su "participación") que viajaría a la región abandonada de Ahrgenthia y extraer evidencias del elixir, por lo que era común ver a los chicos de un lado a otro, distraídos, con el ya conocido uniforme azul cobalto, y nerviosos de no tener la desgracia de abandonar sus comodidades y lujos.

Se juntaron en el tribunal una vez que los reunieron, mientras una encargada de dar los resultados recibía los últimos sobornos, todo el mundo se quedó en silencio cuando los reflectores la iluminaron, poco le importaba que su única audiencia fueran jóvenes de trece a veinte años, y con una voz amarga dio a conocer al seleccionado.

—Bueno, como cada año ya saben las reglas y condiciones, y lo que dicen los rumores son todo cierto, aquí está el nombre del seleccionado que partirá en una misión de búsqueda, una vez que escuchen su nombre deberán ir con un general quién les dará seguimiento.

Varios abucheaban y los novatos miraban el lugar nerviosos, la joven abrió un sobre y leyó su contenido.

—El seleccionado es... Azus Sarany.

El joven se levantó de su asiento y fue hasta donde estaba la presentadora y un militar que pronto se hizo presente, era un joven de piel color pistache pálido, con cabellera color perla y mechones magenta, sus ojos de un color citrino tenían una mirada indiferente y cuando se despidió lo llevaron por otra ruta; lo llevaron a diversas salas, algunas donde tendría que aprenderse varios mapas, otras donde repasaría defensa personal, y una más para brindarle un equipo de supervivencia. Cuando todo estuvo en orden, el general lo llevó a un edificio a las afueras, cerca de un cañón al Este del cuartel.

—Esto es la granja, o criadero, no importa tanto. Aquí hay varios ahrgent aislados y preparados para reconocer pistas en lo que queda de la región abandonada.

—¿No deberían estar muertos?

—Los mantenemos a raya, simple: una cría por cabeza y ejecutarlos si nacen con un defecto o si ya están en una edad avanzada, les enseñan a leer, la Lengua Común y sirven de carnada para cualquier cosa.

Anduvieron caminando hasta ver una puerta blindada, a lado había una placa electrónica que tenía registrado el número 1693, Azus se preguntó por una fracción de segundo qué era aquella cifra, pero lo dejó y siguió al comandante, al entrar vio que el lugar estaba lleno de varias literas, estaban rodeados por varios militares armados y la habitación estaba pintada de un gris lúgubre; los ahrgent eran (en opinión del eddonita) deprimentes estatuas de mármol, carecían de color completamente salvo por los ojos, de diferentes colores aunque apagados, parecía que no tuvieran orejas aún al ver los hoyos a los costados de la cabeza, los hombres adultos y las mujeres tenían un colmillo, grande o pequeño, sobresaliente en las mejillas, además de usar trajes grises y andar descalzos, reunieron a los más jóvenes en una fila, y todos sin excepción miraban al suelo.

—Escoge lo que quieras —dijo el teniente mientras le entregaba un collar eléctrico y se acerca a susurrarle—, les hacemos creer que morirán si se lo quitan, así que no te preocupes si se tratan de revelar, solo sirven para darles descargas.

Azus caminó e hizo una inspección, algunos eran niños mayores de cuatro o cinco, y otros no pasaban de veinte, pero varios lo miraban con las peores intenciones; había oído que cuando los capturaron eran de por sí una pequeña población, y que habían experimentado con ellos para evitar una sobrepoblación, solo eran rumores, lo que sí estaba claro que eran una raza cerca de la extinción. De pronto notó que uno estaba temblando, tenía la mirada tan concentrada en el suelo, y jugaba con los dedos lleno de nervios, al acercarse notó que era visiblemente más débil comparado con el resto, y le puso el collar mientras el guardia lo jalaba de este.

~~~***~~~

Pasaron varias horas de la mañana, Azus llevaba un par de armas y provisiones mientras el ahrgent era encadenado y tratado de animal, el viaje era en aeronave, un vuelo de dudoso tiempo seguido por más indicaciones, y con un comunicador en cuanto obtuviera algo, transcurrido el rato y una vez que llegaron a su destino anduvieron por un camino boscoso, la nave volvió a casa mientras el dúo empezó su andar, el eddonita seguido por su sirviente recorrían el trayecto, así pasaron la tarde hasta que el niño ahrgent notó algo entre los árboles una silueta. Su poison le permitía conocer la mente a través de los sueños, podía dormir a la gente así como ver lo que sueñan, y en cuanto vio a un grupo de niños supo de inmediato que había gente cerca.

Entonces sintió una fuerte descarga, no había notado que se había detenido, cosa que a su amo no le gustó.

—¡Oye, basura! ¿Por qué te detienes?

El muchacho no podía hablar con claridad, cayó al suelo lleno de dolor y le anunciaba la situación en su lengua original.

—Alguien más... Hay... Alguien más...

—¿Qué mierda dices? ¡Habla bien, pedazo de...!

Una silueta borrosa lo derribó al suelo mientras volvía a tener una forma física: una joven de piel blanca y cabellera oscura lo atacaba con demasiada rudeza, dejando libre al chico albino hasta que otro lo arrincona, un muchacho de escamas color perla y cabellera oscura, además de una cicatriz en su ojo izquierdo cerrado; sabía por los uniformes que ambos eran de diferentes regiones, la chica usaba rojo por Iroxxenne, y su opresor era de Glistheria, como indicaba su uniforme púrpura.

—Debiste morir antes de nacer —siseó mientras lo golpeaba—, los tuyos tienen por destino desaparecer.

Mientras, la irox seguía atacando al eddonita.

—Será mejor que entregues tus armas.

—¿O qué? ¿Vas a pedir que me acueste contigo?

El glisth logró oír aquella conversación y echó a reír, molestando a la chica quien lo ataca de repente, liberando al ahrgent quien aprovechó para escapar y huir lo más lejos posible, anduvo por un claro boscoso hasta que tropezó y cayó por un barranco pequeño, cuando se levantó vio que estaba rodeado por varios sueños, no de cualquier otra especie sino de la suya: una mujer sostenía a un bebé, otro de un padre con su hijo, uno de un hombre y su mujer, y luego a un vernato, un animal herbívoro y pequeño con seis patas. No había ningún otro joven o niño a la vista, y sin embargo los sueños estaban ahí y de entre todos sólo el vernato era el más radiante, y quizá el animal supo que podía verle, pues lo observaba con detenimiento. Después se pone a brincar en su sitio, revelando que los que buscaba estaban vivos bajo tierra, y guiado por la criatura se puso a cavar, cuando de repente hay un temblor y se ve obligado a retroceder, a lado de él, un joven alto y de pelaje blanco y ojos felinos (de Ariaggio, por su uniforme verde esmeralda) manipulaba la tierra a tal grado que pudo extraer del suelo una cápsula de criogenia.

—Gracias por tu ayuda —dijo mientras se acercaba—, te dejaré vivo como agradecimiento.

—¡Aléjate de la cápsula, ariggio!

Una joven de piel color cobre y cabellera roja (con el uniforme celeste de Ammoyra) se interponía entre ambos, detrás de ellos aparecieron una joven de piel lila y cabellera azul (de uniforme amarillo por Kurún, además de poseer cuatro ojos) y otros dos chicos (naranja por Enmorsey y con piel celeste metálico como la ammoyra, e índigo por Everalo además de una piel naranja y cabellera aqua), además de que pronto los alcanzó Azus y los otros rivales.

El ahrgent sabía que habría un enfrentamiento fuerte, por lo que debía escapar de ahí con el infante sin que resultaran heridos, cosa que dificultaba las cosas.

ElixirWhere stories live. Discover now