La primera vez que lo vi él estaba escondido dentro de mi armario. Aún no sé su nombre, así que simplemente le digo él porque creo que llamarlo eso sería demasiado impersonal.
—¿Le temes a la oscuridad? —me había preguntado con voz vacilante y un tono interesado, yo no le respondí.
¿Y tú?
¿Le temes?
¿Si?
No deberías....
No debes temerle, sólo debes apreciar las maravillas que en ella se encuentran.
Así como él...
Así como todos sus amigos...
¿Has sentido alguna vez esas cosas punzantes en la nuca? Son ellos.
Ese día me miraba fijamente, oculto tras las dos enormes puertas: por un momento sentí como un escalofrío recorría todo mi cuerpo...
Pero no le temía, no, no era miedo lo que sentía. Era curiosidad, una enorme e inmensa curiosidad, una tan grande que era capaz de deborarme completamente si no decidía saciarla.... Y eso fue lo que hice....
Desde esa noche lo he visto varias veces, algunas a estado entre la ropa, otras debajo de la cama, en ocasiones me observa desde la ventana o simplemente se queda parado detrás de las cortinas que hay en mi habitación.
Mamá no tiene razón, ella dice que él no existe, que sólo es obra de mi imaginación, pero sólo lo dice porque no puede verlo... Sólo yo puedo
Papá dice que tanta creatividad me podría hacer daño, pero no le creo.
Mi hermana dice que no le tema, que hasta los seres más oscuros pueden hacer buenas cosas.
Como puedes ver... En mi familia hay diversas opiniones sobre él, pero definitivamente todas están equivocadas.
Él es real mami
No me hace daño papi
Y no es un ser oscuro hermanita
En realidad es la cosa más tierna que te puedas llegar a imaginar...
Lo miro sentado a mi lado.
Es un niño hermoso, sus orejas son similares a las de un gatito sobresaliendo por ese desorden de mechones completamente negros que tiene como cabello, su cola es gruesa luciendo un pelaje visiblemente suave e igual de negro que su cabellera, no tarda en moverla de lado a lado al darse cuenta de que lo miro y entonces inclina un poco su cabeza hacia la derecha...
En sus ojos brilla la curiosidad.
—¿Alguna vez me harías daño gatito?— niego con la cabeza ante tal estupidez.
Él me cuida, sé que lo hace... Después de todo es mi amigo ¿o no?
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Soliloquios
FantasyCuando la línea entre la "realidad" y la "imaginación" se torna confusa... Es tiempo de abrir la mente y volar
