Él se iba por la mañana.
Aquella noche, ella lloró y lloró.
Lloró hasta quedarse sin lágrimas.
Lloró hasta quedarse dormida.
Al día siguiente le escocían los ojos.
Lo que mas le dolía era no poder ir a despedirle.
Miró por la ventana del hospital.
Aquella vez, el corazón le dolía de una manera distinta a lo usual.
