Cap 1

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El adormecimiento de mis piernas me esta matando, solo llevo 30 minutos de trabajo y ya duelen, sabía que no debía saltar mis rutinas de ejercicio, me acomodo las calcetas para tener unos segundos a mi favor, ¡Dios, sabía que este trabajo no era para mi, estúpido espíritu anti machismo!, debería haberle hecho caso a mamá, ella me dijo,:

-¡Fernanda, eso es de hombres, se doctora, abogada, andar detrás de hombres corriendo es para gorilas como tu hermano!

Pero no, hay estoy yo, corriendo atrás de gorilas, gorilas de 1,70 a 1,85 de altura, con un six pack bien marcado, unos glúteos redondos y bien apretaditos, el sonido del silbato de Pedro me saca de mis pensamientos, rayos hoy estoy muy desconcertada, Pedro me mira tratando de buscar apoyo ya que el jugador número 5 lo esta enfrentando.

- solo hazlo - grita Pedro y yo saco de mi bolsillo una linda y radiante tarjeta amarilla.

- Eres una excelente boba - creo que a número 5 no le gusta ver a una mujer arbitrando, realmente a ninguno de esos hermosos gorilas, pero ya llevo una carrera exitosa y la verdad me valen sus miradas y sus comentarios.

Una vez más miro la hora, valla, valla, el tiempo esta a mi favor, desde la última vez que vi el reloj, solo 4 minutos han pasado. Me enfoco en el juego, una respiración larga y vamos, estos chicos si que son unas maquinas, sigo al jugador estrella, realmente es un muy buen jugador, pero como todo lo que brilla se contamina en este medio, realmente trato de no involucrarme ni saber de la vida de los jugadores para no involucrar mi juicio de valores en los juegos, pero este jugador me la ha puesto difícil, los programas y diarios hablan seguido de el gran Francisco González, peleas, mujeres y muchos lujos.

-pero que Mier... - el golpe con el balón me deja con las palabras en la boca, miro y veo que mis pensamientos me alejaron completamente del juego, miro a Pedro y se que la he cagado.

- ¡cobra la tarjeta luego muñeca, que el tiempo corre!- grita el mismísimo Francisco, con cara de muy pocos amigos y sin querer me quedo mirando fijamente a su rostro.

Realmente es un tipo guapo, 1,80 de pura fibra, hombros anchos con un cuerpo atlético, se nota que entrena a diario, es un buen manjar a los ojos, tiene un tatuaje en su ancho cuello, no alcanzó a distinguirlo pero me quedo mirando su rostro, sus ojos parecen ser cafés claro y tiene una pequeña barba en la barbilla, su boca es delgada y acaba de curvarse.

- ¡puedes cobrar la tarjeta y seguir comiéndome con la vista después del partido! - me grita ha cinco metros de distancia.- 

- se acaba el primer tiempo -grita Pedro y me doy cuenta que la he cagado, he quedado como una grandísima idiota. un motivo mas por el cual me castigare con doble rutina de ejercicio.

Los jugadores comienzan a retirarse de la cancha y Pedro camina hacia mi demasiado deprisa, la bulla de la gente me hace caer en cuenta donde estoy. Mierda se que Pedro me estima demasiado pero también se que me regañara no tengo ninguna duda, viene con su mandíbula tensa, algo le molesta.

- ¿se puede saber qué ocurre contigo? - su enfado es notorio- Fer, se que estás distraída, solo tomate unos minutos y vuelve en el segundo tiempo, tenemos que estar pendientes, Huber va ganando el partido y sabemos que el equipo contrario tratará de marcar a los jugadores estrellas, ojo con Francisco y con Brayan, creo que tratarán de sacarlos del partido. 

-lo lamento mucho Pedro! - le hago ojitos de gatito y me sonríe, le guiño un ojo y se que ya estoy perdonada.

-qué pasa pequeña, sé que estás triste pero tienes que superar - Pedro me mira casi como un padre, tiene alrededor de 45 años pero su carácter apacible hace que lo mires como gran señor sabio, aunque estando en la cancha se transforma y tiene una coraza de mala leche, debe ser por los años de arbitrar, ya que imponerse a semejantes gorilas no es fácil.

P.R.7Where stories live. Discover now