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Se supone que hoy sería un día normal para una niña de 12 años llamada Raito quien se encontraba de viaje en el campo visitando a su abuelo junto con su madre y primo.

Raito daba un paseo alegremente en el prado que estaba cerca de la casa de su abuelo. Tal prado era árido y cubierto por plantas secas conocidas como pajas las cuales caracterizaban muy bien la región.

Sumida en sus pensamientos no se percató de algo que caía del cielo hasta que este hizo contacto con su pobre cabecilla.

El impacto fue tanto que perdió el equilibro y cayó al suelo consiguiendo hacer volar lejos su sombrero amarillento que llevaba puesto, aturdida se sobo el lugar afectado con cuidado e al intentar levantarse sintió un peso en sus piernas. Y cuando levanto levemente la vista para ver quién o que la golpeó se sorprendió.

— ¿Este animal... no es un zorro? — pensó con temor.

Y si en efecto era un zorro de ojos grises, pelaje naranja suave y de estatua pequeña posiblemente y se trataba de un cachorro.

Para Raito esto era su sentencia de muerte, era de seguro que aquel animal se la comerían viva, o por lo menos eso fue lo que paso por su mente al ver la mirada feroz que el animal le dedicó, cerrando sus ojos por inercia espero el mordisco que acabaría con su vida.

Para Raito esto era su sentencia de muerte, era de seguro que aquel animal se la comerían viva, o por lo menos eso fue lo que paso por su mente al ver la mirada feroz que el animal le dedicó, cerrando sus ojos por inercia espero el mordisco que ac...

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Tal mordisco nunca llegó en cambio de eso Raito sintio algo viscoso tocar suavemente su mejilla izquierda, inmediatamente abrió sus ojos encontrándose al responsable de tal sensación que no era otro que el zorro.

El miedo que sentía se desvaneció quedando en reemplazo la fascinación.

Quería acariciar a aquel zorro pero este de inmediato se dio cuenta y la volvió a mirar seriamente. Raito se detuvo en su intento creyendo que lo que intentaba hacer hizo enojar al animal.

Cortando esta atmósfera inconmoda otro objeto/ser caía del cielo dándose con fuerza contra el suelo cerca de Raito y el zorro.

Este ser era un gato un tanto peculiar de pelaje puntiagudo y color que podría camuflarse fácilmente con el entorno cafe, sus orejas eran holgadas voviendose puntiagudas al final, tenía ojos rasgados de color verde y lo más raro de este fue

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Este ser era un gato un tanto peculiar de pelaje puntiagudo y color que podría camuflarse fácilmente con el entorno cafe, sus orejas eran holgadas voviendose puntiagudas al final, tenía ojos rasgados de color verde y lo más raro de este fue...

— ¡Rayos! ¡Eso dolió! — se quejó dicho gato de orejas puntiagudas.

Así es, este ser era capaz de hablar.

Raito al oírlo solo pudo deci:

¡¡¡¡¿Qué?!!!!

.
.
.

En tanto el zorro miró al gato por un momento luego suspiró y despues dio un pequeño grito dirigido hacia este.

— ¡Gato idiota! ¡Se supone que estaba prohibido hablar! y ademas... ¿qué no los gatos caen de pie? — dijo al final el zorro sonando poco convencido.

— Cállase perro pulgoso — respondio el gato volteando a mirarlo — ¿eh? ¿Un humano? — pensó sorpendido.

El gato luego de ver a Raito cambia su expresión de una enojada a preocupante, entonces le grita al zorro:

— ¡Rápido golpeale la nuca!


— ¿Qué? Sabes que no soy capaz de hacer algo asi, mejor por que no usas tu habilidad — respondió.

— ¡¡¿Crees que puedo de esta forma además de la distancia?!! — se expresó con rabia y griterios el gato.

En tanto estos dos seres discutían Raito estaba en un estado de shock, no sabia que estaba pasando exactamente, solo se le ocurrió que quisas y estaba soñando asi que para despertar se dio un par de chachetadas con sus manos en ambas mejillas. Acto que captó la atención del zorro y gato dejando su discusión de lado.

Quien más preocupado se mostraba era el zorro que se volteó a verla para preguntarle si estaba bien a lo que ella solo lo mira por unos segundos despues desvía la vista a otro lado un poco apenada y explicando como se sentia:

— Ah esto es tán irreal... ¿estoy soñando, o quizás mi primo estaba jugando con su balón y me dio en la cabeza y ahora estoy inconsciente?


— ¡Si, exacto! — dijo inmediatamente el gato.

Raito volteo a verlo

— Estas en un sueño en donde los animales somos capaces de hablar — continuo sin titubear el felino de ojos rasgados — y si quieres despertar solo debes dejarte dar un golpe leve en la cabeza, créeme que no te dolerá.

— Mmm ¿será eso verdad? Pero un golpe... ¿eso dolerá? — se puso a pensar preocupada Raito hasta que empezó a escuchar sonidos que emitían unos animales muy conocidos en los campos.


Co, co, co

— Pio, pio, pio

Dando credevilidad que en realidad Raito no estaba soñando.

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