XIV Eso estaba ahí...

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Al fin llegaban...

Ya era tarde y el sol estaba por esconderse, yo tomé el hacha y esperé escondido en su cuarto, en el cuarto de mi padre.

Por fin tendría mi venganza y ellos tendrían su justicia, me escondí en el closet donde guarda su ropa, llevaba mi lámpara de gas por cualquier cosa aunque estaba apagada y sabía que yo sería un héroe al haber matado a los más grandes repulsivos asesinos que jamás se había visto  en este pueblo...

Esperé tranquilo, pues sabía que esos animales darían pelea, escuche a mi padre abrir la puerta y preguntó mi nombre para ver si yo estaba en casa, él no obtuvo respuesta...

¡Tal vez está misma noche me iban a matar!

¡Pero hoy no iba a ser yo quien iba a pagar por sus pecados!

Mi padre entró y dejo su chaqueta sobre la cama, ¡entonces ahí lo sorprendí!

Tomé el hacha y lo golpee contra la pared, rasgue con la cabeza del hacha y le corte un brazo, él estaba gritando adolorido y con una mirada que no olvidaré... vi en sus ojos una expresión de piedad, susto y horror a la vez, mientras se desangraba esparciendo gotas rojas por toda la pared.

Llegó mi hermano y dio un gran grito, inmediatamente corrió él sobre mí. Tratando de golpearme, me lo quité de encima y con el hacha le enterré la punta en el cuello, solo dijo un último grito de dolor para caer en el suelo. Su último suspiro...

Me dije a mi mismo en la mente "¡Por fin maté a esos monstruos que mataron a mi amiga y a su familia y a nuestras vacas...!, la pesadilla había terminado pero...

Antes de que me fuera, mi padre aún vivo... me dijo algo, que me hizo erizar la mente...

- ¿Por qué lo hiciste?

¿Por qué nos mataste a todos?

¿Era ella?

¿Tu madre te lo pidió?

¿Mataste a las vacas y luego a Julieth por no poder salvarla?

¿Nos mataste a nosotros para no sentir culpa?

¿Por eso salías todas las noches?

¿Por eso... tantas pesadillas...? —

- ¡Cállate!

¡Tú no sabes nada!

¡Tú no la viste morir!

¡Tú no estabas ahí!

¡Eso mató a todos... eso los mató!

¡Fue eso! (llora) -

- Ese "eso" siempre fuiste tú, hijo...- Dijo mi padre antes de morir...

Y esa noche, mientras se llenaban de gusanos mi padre y mi hermano. Lo pude ver...

Yo...

Maté a todos...

La vaca en los arbustos, la maté con el hacha, luego guardé sus partes en una fosa que cree y cerré con tierra. Cenamos la siguiente noche y lavé los platos, en la noche saqué una vaca para matarla pero no pude, tenía que hacer más grande la fosa, la sangre no se drenaba por la tierra y eso me preocupa, así que decidí no matarla. La siguiente noche tenía tanta rabia de esa vaca que no pude matar, que decidí matarlas a todas, ¡a cada una!

Pero cuando iba a meter sus restos, ya no había lugar para todas, así que solo las desollé...

¡Metiendo solo sus pieles a la fosa!... ¡Pero ya no podía cerrar la fosa!

¡Así que la quemé! ¡Pero las llamas se extendieron, tomé una pata que sobró y la puse en el establo remplazado la tabla que había sobrado!

La noche de la lluvia, le dije a mi padre a mitad de la noche que la señora Julieth me había pedido botellas de Leche, que su hija Eleonora había venido personalmente, porque su madre se sentía mal y estaba muy preocupada...

¡Todo fue una mentira! Me llevé el hacha y a oscuras fui a los arbustos y de ahí llegue con la señora Julieth que cordialmente me recibió y me ofreció pan por la lluvia. Su hija Eleonora ya se  había dormido, en ese entonces tomé el hacha y golpee a la señora Julieth bruscamente contra la pared, y le corte la cintura, mi enojo era tanto que ella estaba inconsciente y sangrando por su estómago, ¡que levanté mi hacha y le corté todo el abdomen por la mitad!

Senté su cuerpo sobre una silla y dejé sus piernas en el suelo, después salió atemorizada Eleonora, con una cara de completo horror y recuerdo sus ojos... Ah sus ojos...

En los que su dulce mirada me enamoraba, ahora solo expresaban su miedo y su terror del verme a mí, su amigo, que ahora tenía en sus manos un hacha y sangre en mis botas. Ver a su madre por la mitad sin rostro ni figura, y ahora...

Y ahora solo seguía ella... Fue tan violenta y horrible su muerte que vomité de sólo recordar como la maté, le saque los ojos con mis propios dedos y le abrí el cráneo por la mitad...

¡Horrible! ¡Horrible!

Maté a todos, con mis propias manos, ahora solo soy yo quien merece morir...

Escribo mi último siniestro...

El hacha me matará, el hacha me matará... Y "eso" por fin me encontrará...

Yo los maté...

FIN.

Pablo Ortega.

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⏰ Last updated: Apr 23, 2015 ⏰

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