PRÓLOGO

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De camino a casa en la noche, después de sus actividades secretas, se percató de un delicioso aroma que venía de un callejón y que movía algo en su interior, cuando escuchó un ruido estrepitoso.

Él había salido del trabajo tarde, como siempre, después de un muy ajetreado día  y de ir a beber un poco con sus colegas en un nuevo bar cerca de la empresa, caminó a casa lo más rápido que pudo después de bajarse del metro, se sentía mareado y con el cuerpo pesado.
- oye, alto ahí amigo, ¿A dónde vas?- Se quedó paralizado, apenas se había percatado la presencia de esos tres individuos.
-oigan chicos, parece que es un omega en celo- todos rieron - ¿acaso no sabes que los de tu clase no deben andar por ahí como si nada cuando les da su celo? Podría ser peligroso. Alguien te podría atacar – sonrió maliciosamente
- Huele muy bien ¿será virgen? Sería muy excitante, coger con un omega virgen-
- ¿estás loco? no creo que ningún omega lo sea, todos los omegas son unos necesitados -
- averigüémoslo-
Quiso correr, pero ya era tarde, en cuanto se dio cuenta ya estaba dentro de un callejón siendo empujado por aquellas tres personas. Dos de ellos lo estaban sujetando de brazos cuando el tercero se le acerco y lo tomó de la cara. -si te mueves o intentas gritar te enterraré esta navaja en las tripas-
-date prisa, podría venir alguien-
- yo voy después -
- por favor, paren- suplicó mientras intentaba zafarse de los brazos. Cuando sintió un golpe en su abdomen
-te dije, que no te movieras ¿por qué debería de parar?, ¿te crees superior verdad? Con tu lindo traje y tu trabajo asalariado, no eres más que un sucio omega, entiende que ustedes solo sirven para ser cogidos –
- así es, solo sirven para darnos placer a los alfas y los betas -
“no es como si quisiera ser lo que soy” pensó mientras le desgarraban su camisa y desabrochaban su pantalón “tan… caliente…” cada vez era más difícil el hablar o el si quiera pensar, pero él no quería nada de lo que estaba pasando.
Cuando estaba a punto de ser devorado por unos tipos desconocidos que parecían estar muy enojados con él… nada. ¿qué sucede? Se preguntaba mientras sentía como su conciencia se desvanecía.
- tres contra uno, eso no parece muy justo- escucho que venía una voz desde la entrada del callejón.
- ¿quién eres tu? ¿qué quieres? - preguntaron
- suéltenlo – ordenó
Los tipos rieron - ¿Quién te crees que eres chaparro? Alguien como tú no podría contra nosotros – se levantaron y envenenados por la furia atacaron uno detrás de otro.
Lo único que pudo ver antes de desmayarse fue esa sombra, que con movimientos rápidos y certeros dejó inmovilizados a los demás, ni siquiera pudo seguirlo con la mirada, pudo haber sido tal vez por la temperatura de su interior, cerro los ojos cuando esta persona se acercaba a él.
Lo siguiente que sintió fue calidez y movimiento. Se encontraba en los brazos de esa persona, aún en el callejón, al parecer no había pasado mucho, pero a estas alturas ya no tenía noción del tiempo.
- ¿estás bien?, ¿tomaste tus supresores? - le preguntó
-yo… aún no me tocaba…- dijo mientras arrastraba las palabras con lo único de fuerza que le quedaba.
-te ves mal, ¿tienes contigo tus píldoras?-
- no, están en mi casa – pronunció mientras se volvía a desmayar
- oye, oye – exclamo, mientras le preguntaba por su dirección, -maldición, ¿ahora que hago? – susurró mientras apretaba los dientes. Revisó dentro de sus bolsillos esperando encontrar alguna pista, encontró su billetera y dentro de ella su credencial con su dirección, la cual estaba cerca, guardó la credencial en el bolsillo de su pantalón deportivo y la billetera en el pantalón de vestir de esa persona, encontró las llaves en el otro bolsillo, se colgó el maletín tirado en el suelo y se dispuso a llevarlo en su espalda. Solo podía pensar en que había tenido mala suerte en ser atacado tan cerca de su casa.
Abrió la puerta, lo recostó en la cama y dejó el maletín en el buró junto con sus llaves, miró alrededor un momento, todo ordenado y limpio, pudo sentir como su aroma inundaba sus sentidos, sintió por un momento un calor en su pecho y negó con la cabeza. Se iba a marchar cuando escuchó un quejido.
-yo- dijo mientras trataba de incorporarse.
- esta bien, no te fuerces, pasaste por una situación difícil así que descansa -.
Ahora que estaba un poco más en calma, con las luces de su departamento pudo observar mejor a la persona que lo había salvado. Parecía un buen chico, de estatura un poco pequeña, vestido de negro con una sudadera grande, gorro y una máscara de protección solar en su cara, lo cual solo dejaba ver parte de su rostro, sus ojos, con una mirada un tanto hostil y penetrante, y un poco de su cabello castaño.
-me llamo Derek- asintió en forma de saludo, aunque ya sabía su nombre cuando había visto su dirección en la credencial - gracias por  ayudarme y traerme.
-no es nada, me voy- se dio la vuelta y abrió la puerta, necesitaba salir de ahí, empezaba a sentir que el calor subía a su rostro con cada respiración y aún más cuando miraba su expresión
-espera- se detuvo mientras sostenía la chapa de la puerta – no me dejes solo- su cuerpo comenzaba a doler cada vez más, su respiración era pesada.
-no creo que sea buena idea- dijo aun sujetándose de la puerta. – estás en celo - Esto nunca le había pasado, su cuerpo se sentía extraño, tal vez era el como él le pedía que se quedase, el cómo sonaba su voz, el dulce aroma que emanaba.
-por favor… ayúdame - Derek nunca había hecho algo así, el invitar a un extraño en su pequeño departamento, y sobre todo a pedirle que lo aliviara mientras estaba en celo, pero había algo en esa persona que lo llamaba.
-está bien, me quedaré y en cuanto te calmes me iré, pero antes voy a pasar a tu baño- cerró la puerta y se volvió, después de estar un momento en el baño colocó la maleta deportiva que traía y la dejó en el suelo a lado del comedor.
Fue a la cocina por un vaso de agua, luego se lo extendió y se aseguró de que lo tomara su supresor correctamente.
-Recuéstate a mi lado- le pidió Derek
Se sorprendió al escuchar eso -yo- balbuceo.
-es para calmarme, si quisieras atacarme lo hubieras hecho hace mucho- puso su brazo en sus ojos intentando bloquear no solo la luz, sino también, (sin éxito) calmar su sentir.
No sabía que hacer, pero si perdía la razón y lo atacaba, se sentiría realmente mal.
Al  final se recostó sobre la cama a su lado con incomodidad, incluso sin quitarse las zapatillas deportivas, con los dedos entrelazados y puestos sobre su abdomen.
Derek cerró los ojos esperando calmarse rápido. Pero pasaron los minutos y no se calmaba, sentía cada vez  más calor, se estremecía más, en especial cuando su espalda rozaba accidentalmente con el cuerpo a su lado, esa zona le ardía. A su lado, esa  persona permanecía quieta, con los ojos cerrados e intentando despejar su mente, manteniendo el control con su respiración. Sentía cada rose a su costado, y el calor que emanaba, escuchaba la respiración agitada en la habitación.
Se sentó de golpe – creo que es hora de irme – volteo un momento a ver a Derek y vio como estaba bañado en sudor y su cuerpo estremeciéndose, cuando éste se volteó pudo ver su cara roja.
-to… tócame – le pidió mientras sujetaba su manga con una mano y con la otra sujetaba su entrepierna, sus piernas las doblaba y entrelazaba retorciéndose.
Se quedó en blanco, jamás le había pasado esto, en ese momento realmente quería hacerlo, no sabía si era porque quería tocarlo, porque quería ayudarlo a sentirse mejor o simplemente era un impulso natural. Lo pensó, empezaba a perder el control, sabía que si lo tocaba podría hacer algo de lo cual se arrepentiría, tampoco quería dejarlo allí en ese estado, sudaba frio.
-no lo haré – por fin contesto.
- por… favor – suplicó mientras se le acercaba más y jadeaba.
Sujetó a Derek de los hombros para retenerlo – yo, no lo haré – se vieron a los ojos, por primera vez, sostenían la mirada, la cara llena de excitación de Derek estremecía algo dentro suyo, mientras que Derek pudo ver unos ojos verdes llenos de deseo -tks- chasqueo la lengua, lo volteo y lo abrazó por detrás – yo no lo haré-  repitió – pero, hazlo tu.
Al sentir la respiración en su nuca se crispo su piel, al tener a esa persona tan cerca pudo sentir por primera vez el olor de sus feromonas y empezó a jadear más fuerte, sus manos se dirigieron a su entrepierna al interior de sus pantalones, él ya se había tocado muchas veces antes, y aunque no lo estaban consolando como él deseaba, esta vez se sentía diferente, y sabía que se debía a aquella presencia a su lado. El placer comenzó a hacer que gimiera y el cuerpo detrás de él se aferró más.
Había colocado su frente en la nuca de Derek, cerrando los ojos, sintiendo todo el calor de su cuerpo, sintiendo como el suyo se calentaba más y más. Había pasado un rato desde que estaban así, y a cada momento sentía como iba perdiendo el control “¿que carajos?” se preguntaba. Abrió los ojos, vio su cuello que lo llamaba, acercó su boca lentamente.
Derek temblaba de placer, cada vez más cerca de terminar, cuando de repente se sorprendió al sentir en su cuello una lengua, tan suave y caliente, se estremeció de placer cuando eso lo hizo correrse y cayó dormido de cansancio.
Lo ayudó limpiándolo con prisa, y lo cambió de ropa con la primera muda que encontró. Ya lo había cuidado hasta ese punto, así que no huiría dejándolo así, terminaría lo que ya había empezado. Cuando estuvo hecho agarro sus cosas y cerró la puerta, fuera del departamento se recargo un momento - ¿qué estuve a punto de hacer? - murmuró con culpa.

BROKEN (omegaverse)Where stories live. Discover now