Aquellos tiempos de paz

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Hace eónes, la tierra de Maolok estaba habitada por especies diferentes, las cuales evolucionaron y con el tiempo dieron a conocerse, formando lazos aliados desde el primer momento; aquel entonces nació como un periodo de calma, abriendo camino a grandes civilizaciones desarrolladas y con un futuro prometedor: Ahrgenthia, Ariaggio, Eddoniss, Eusyriers, Everalo, Glistheria, Iroxenne y Kuruneel.

Todas naciones de prosperidad, cuya unión era pura y sin conflictos de gravedad, competían en deportes juntos, viajaban a sus tierras siendo recibidos como en su hogar, todo marchaba en orden, a lo que se le llamó la "era de unión y gloria".

Fue un grave error creer que así sería por la eternidad.

Con los años se dieron las diferencias, al principio invisibles, poco perceptibles, y llegó la "era del descubrimiento de avaricia"; empezaron solo como rumores, según contaron que se había descubierto una forma de extender la vida de la gente en Maolok, simples difamaciones sobre un objeto capaz de anular el paso del tiempo y detener la muerte: el elixir de la vida eterna.

Se buscaron medios para detener las mentiras creadas por un extraño, pero ya era demasiado tarde, la codicia movió a la gente, y no faltaron  evidencias falsas y excursiones rigurosas entre las regiones para descubrir a los responsables, además de explotar a mentes de ciencia para "crear" la valiosa mezcla, provocando que los buenos valores fueran olvidados.

Y pronto estalló otra guerra, "el exterminio de plata", el origen de todo aquel desastre fue en Ahrgenthia, dicha nación tenía a varios de sus habitantes bajo los efectos de sustancias nocivas, no precisamente para la inmunidad, y entonces las demás regiones crearon a sus súper soldados, derrocando las defensas de su hermana de plata, acabando con gente inocente en el proceso, a escasos de ellos los hicieron prisioneros, tratados peor que criminales; sus edificios fueron destruidos, sus animales cazados, nada quedó de aquel continente.

Ni siquiera el famoso elixir que tanto añoraban. Jamás existió, o eso se creyó.

Las naciones se aislaron por completo, las fronteras fueron selladas, nunca nadie volvió a dirigirse el habla.

Pero poco después buscaron nuevamente, sin un motivo aparentemente fuerte.

Nunca se rindieron aquellos deseosos de poder, y aún conservaron evidencias de su supuesta existencia, haciendo expediciones clandestinas, después tomaron el poder para hacerlas una labor de ciertos periodos, confundieron rastros recientes con evidencia y desde entonces la búsqueda fue a mayor.

Aún tras cuatrocientos años.



CIUDADELA XIAZ, AHRGENTHIA. ERA DEL EXTERMINIO DE PLATA.

Recién habían logrado escapar de los túneles debajo del laboratorio, el doctor al mando los guiaba con cautela hacia una nave que había ocultado momentos atrás, avanzando en silencio en medio de un laberinto de caídos, sin permitirse sollozar o hacer el mínimo sonido, y transcurrido un tramo salieron a la superficie, donde una jardinera grande los ocultaba; el investigador los mantenía a todos ocultos con su "poison", un poder de invisibilidad para que ocho de ellos pudieran esconderse de los soldados que hace tiempo los andaban buscando,  sin embargo debían estar alerta aún con su ventaja, cualquiera con el don o la habilidad de rastrearlos los hallaría, y serían capturados y ejecutados en el acto.

Una niña que viajaba con él y los demás notó ese hilo de pensamiento, por lo que usó lo último del poison elemental con el que habían intentado atacarla anteriormente, su poder le permitía regresar cualquier habilidad con el doble de potencial, así que podía ocultar su rastro con mayor facilidad. 

—No perdamos tiempo —la voz del hijo del doctor resonó en su cabeza.

Los ahrgent tenían habilidades psíquicas naturales, como la telepatía y  la telekinesis, por lo que era común que incluso en su situación "hablaran" con la mente, y más en situaciones en las que necesitaban no susurrar.

Alrededor de la zona, un grupo de guardias de Eddoniss (reconocidos por su traje militar color azul cobalto) los estaba rodeando y superaban en número, una chica que los acompañaba les protege creando una ilusión y así los militares despejan la zona, dejando el camino libre y los fugitivos llegan hasta una nave, a la cual suben y se escapan hasta un escondite. Durante el vuelo hubo quienes buscaban sobre sus cabezas, esperando un ataque o una nave aliada, al ver de que se trataba de una posible emboscada, comenzaron a disparar sin objetivo fijo, atinando un proyectil en un ala.

El descenso fue turbulento, la mujer que formaba parte del grupo amortiguaba la caída con su don de escudos, hasta que chocaron sin tanto accidente, y salieron antes de que el fuego atrajera enemigos, emprendiendo la huida por el bosque cuando soldados kurún los encontraron, discutían sobre un plan para evadirlos mientras los demás iban al centro de reunión, un sitio que habían preparado con demasiada anticipación antes de todo el conflicto.

—Es lo único que nos queda, incendiar el lugar...

—No, solo nos retrasará.

—¿Qué otra salida puede haber? No nos dejas usar la sangre de Urik.

—Si me permiten una sugerencia —dijo la infante—, ustedes dos, Urik y yo podemos desviar a los soldados mientras los demás se ocultan...

—No, debemos mantenernos unidos, todos.

El doctor usó su poison nuevamente y corrieron lo más rápido que podían, así hasta que reconocen su escondite, donde un conjunto de cápsulas programadas los esperaban con sueros y suministros, uno a uno se metieron dentro, y tras cerrarse eran enterrados varios metros bajo tierra; los últimos fueron la niña y el doctor, y antes de que la cápsula pequeña cerrara le dijo unas últimas palabras.

—Si esto no funciona, te veré en el otro lado... Fuiste una gran guerrera, y realmente estoy muy orgulloso de ti.

La celda se cerró antes de que ella pudiera reaccionar, ya estaba siendo sedada cuando una explosión detonó cerca del lugar, de los investigadores no se supo más.

Hubo quienes huyeron al mar, los pocos que sobrevivieron en las ciudades fueron retenidos, llevados a otras regiones y tratados como ganado o esclavos, vigilando que no crecieran en número y sin libertad, además de estudiarlos para sacar el elixir sea como fuese.

Y así sucedió, hace cuatrocientos años atrás.

ElixirWhere stories live. Discover now