- Buenos días Jacob, una barra de pan, por favor.
- Ahí tienes están recién sacadas del horno, disfrutadlas! - Exclama
- Muchas gracias, que pase un buen día.
Ah, hola, me llamo Suniva, el por qué de mi nombre lo explicaré más adelante, ahora tengo mucha prisa, mi madre me espera para ayudarla a cocinar un plato típico de aquí que se llama pudding de Yorkshire, aunque yo sólo la observe porque no tengo ni idea de cocina, pero bueno pasamos tiempo juntas.
Las dos vivimos en un pequeño poblado llamada Bibury, en Reino Unido. Se podría decir que de aquí nace la paz, sólo se escuchan los pájaros y los caballos ya que es el único medio de transporte por el pueblo es en caballo, bueno y para la gente que tenga la suerte de poseer uno. Otra alternativa y la de la mayoría de los vecinos es a pie, ya que mi pueblo es demasiado humilde y su majestad extrae para su disfrute la mitad del dinero que ganan las familias de aquí.
La gente con más nivel económico habita en la ciudad, al norte de la aldea, cuando vienen a visitarnos para comprobar que todo funciona de manera adecuada llegan en carrozas y presumen frente a nosotros, odio eso.
Con respecto a mi familia...bueno. Mi madre y yo vivimos juntas y no tengo ningún hermano o hermana, ya que, mi padre se fue a trabajar de criado al norte para ganar más dinero cuando yo tan sólo tenía 5 años, por lo tanto, mis padres no vieron adecuado tener otro hijo más en las circunstancias en las que se hallaban. Hoy día tengo 18 años y aún no he vuelto a verlo, no sé si volverá algún día y compartirá con nosotras todo el dinero que habrá ganado o se quedará allí sin tener ninguna noticia de él.
No es tan fácil salir de allí una vez que entras porque en estos tiempos hay escasez de criados en los palacios, los ciudadanos se dedican en mayor medida a las minas, la agricultura o la ganadería para que la clase alta no carezca de nada y al final escogen a hombres o mujeres como mi padre, locos por alimentar a su familia, para que realicen esa labor. Aunque muchas veces he pensado que si mi él hubiese estado loco por alimentarnos habría vuelto.
Mi madre se gana la vida cultivando en una pequeño huerto que tenemos en el jardín y yo me dedico a llevar los vegetales y las frutas al mercado para venderlos.
También he de hablaros de Jade, quien ha conseguido que no me sintiese tan sola. Jade es mi caballo, cuando mi abuela falleció nos la dejó de herencia.
Mi abuela era una persona increíble, aunque no recuerdo mucho de ella ya que falleció cuando tenía 3 años. Bueno, esto que os voy a contar es muy privado y no mucha gente tiene la fortuna de saberlo.
Cuando era pequeña y estaba con mi abuela me llevaba de paseo por el pueblo y jugábamos juntas a la pelota y pintábamos en el suelo de barro con palos figuritas de flores. Otros días me llevaba a las profundidades del bosque y me enseñaba el arrollo que hay cerca de la aldea y los pececillos que se movían fluidamente en él. Mis momentos favoritos con ella eran los veranos, porque íbamos a un pequeño lago en el que desembocaba el arrollo y allí nos bañábamos juntas sin importarnos nada y disfrutando de las tardes, hasta que llegábamos a casa y ya estaban mis padres agobiados con las deudas que tenían de dinero hacia su majestad. Por ese motivo, mi padre se fue 2 años después y mi madre y yo hasta este día creemos que sigue pagando nuestras deudas diarias desde allí porque con el dinero que ganamos diariamente nosotras no da para cubrirlas.
Y después de todo esto os preguntareis "¿Suniva, y cómo te acuerdas de todo eso si tan sólo tenías 3 años?". Pues bien, es que cuando te sientes con una paz tan inmensa en tu cuerpo y no deseas nada más de lo que tienes en ese momento se siente tan bien que tu cuerpo, tu mente, tu cerebro, no quiere olvidar nunca esas sensaciones y se queda con lo bueno. Después de todo este tiempo tampoco lo recuerdo todo a la perfección, tengo lagunas y recuerdos borrosos pero, lo que sí perduran son las sensaciones y estoy segura de que no se irán nunca.
Como comenté antes, Jade, mi caballo, era de mi abuela. Ella desde siempre vivió con nosotros y cómo herencia nos dejó el caballo.
Cuando era pequeña mis padres siempre me decían que no me acercase porque me podía dar una coz y madre mía, no quiero imaginarse lo que pasaría. Pero, mis padres tampoco le hacían mucho caso ya que siempre estaban liados con el trabajo. Ella estaba atada a una farola de madera con un farolillo encima y una vela amarilla en el interior de éste, para alumbrar las calles. Debido a que mis padres no la ignoraban y yo no podía acercarme la pobre Jade estaba siempre sola y necesitaba cariño.
Cuando mi padre se fue, que ya tenía 5 años, ya era ...un poco más rebelde e independiente jajaja me creía muy mayor, por lo que una noche a escondidas decidí ir a ver a Jade sin que mi madre se enterase, fui y, claro, era un poco bajita entonces solo llegaba a acariciarle la pata, he de decir que estaba un poco asustada pero Jade me dio con el hocico en la cabecita como queriéndome decir que no me iba a hacer nada y me iba a proteger por siempre, fue un momento único porque en muy poco tiempo creamos un vínculo increíble, hasta hoy en día.
Bueno después de todo esto, voy a ir a la cocina a "ayudar" a mi madre como dije al principio, aunque después de todo este tiempo creo que ya ha preparado ella la comida, ya ves, la barra de pan que compré recién hecha y calentita ya está fría, vaya rolloo...
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Suniva
AdventureHuele a paz y tranquilidad en el pequeño pueblo de Bibury, aunque antes de la calma suele haber una tormenta. Una tormenta que vivirá Suniva desde su propia piel y que nunca imaginó que le hubiese pasado todo esto a ella. Una chica valiente, rebelde...
