Las mañanas eran agradables, Andy siempre se despertaba temprano para preparar el desayuno a su muy embarazado hombrecito pelirrojo. Se habían enterado del embarazo hace dos meses cuando los mareos y los antojos ya eran demasiado, obviamente no lo creyeron al principio pues Chucky no era precisamente humano, pero luego de comparar 8 pruebas de embarazo en la farmacia y que todas dieran positivo ya no había duda.
No podían ir a un médico por lo que no sabían el tiempo exacto del embarazo, pero calculando la última vez que estuvieron juntos... Una alocada noche dónde Chucky no paró de montar a Andy... Ya tenía al rededor de cinco meses. Andy tomó un par de huevos y los batió, hoy comerían Omelets. Escuchó un par de quejidos provenir de su habitación y supo que su novio estaba despierto y listo para comenzar una pelea.
Escuchó un par de gritos acompañados de maldiciones, él siguió en lo suyo. Una vez listo el desayuno puso todo en una bandeja y se dirigió a su habitación listo para recibir un montón de reclamos. Entró a la habitación y vió al pelirrojo acariciando su muy abultado vientre, no pudo evitar sonreír bobamente ante la hermosa imagen.
–¿¡Dónde demonios estabas!?–
– Haciendo tu desayuno –
Con las hormonas y su mal genio Chucky estaba más mal humorado que nunca, sumando que su vientre era muy grande para su pequeño cuerpo y eso que sólo tenía cinco meses, eso era algo que preocupaba a ambos pues aún faltaban cuatro meses y si su vientre crecía más podría lastimar demasiado a Chucky. Y eso sin hablar de lo aterrados que estaban de cómo sería la hora del parto.
Andy dejó la bandeja frente a Chucky quien sin darle las gracias siquiera comenzó a comer, el embarazo no era nada fácil, odiaba sentir a ese bebé darle patadas todos los días.
– Tu Maldito mocoso no me dejó dormir anoche –
Andy rió ante el comentario de Chucky, siempre se refería al bebé cómo: bastardo, mocoso, cosa o bestia. Pero ambos sabían que solo era por las hormonas y que Chucky estaba feliz por tener un hijo con el castaño que le robó el corazón.
– Ese es mi niño – dijo en tono burlón.
Chucky lo fulminó con la mirada.
– Aún no sabemos si es un llorón como tú o una mujersuela como su tía Tiff– dijo Chucky pasando una mano por su vientre redondo.
Eso era cierto, debido a que no podían visitar a un doctor no tenían idea del sexo del bebé, no habían comprado nada aún, durante todos estos meses Andy se dedicó a cuidar a Chucky y no tanto a pensar en comprar cosas para su retoño.
– Pues me gustaría que fuera una niña– dijo Andy.
– A mi ya me da igual – dijo Chucky mordiendo su Omelet – Tengo un hijo y una hija ya, así que me da igual lo que sea ésta cosa.
Eso también era cierto, Andy sabía de la existencia de Glen y Glenda y en parte eso lo ponía un poco celoso. Chucky había embarazado a Tiffany hace ya varios años y el resultado había sido un bebé muñeco, años después dividieron su alma y la pusieron en los gemelos, ahora era Chucky el que pasaría por el proceso del embarazo.
– Supongo que también me da un poco lo mismo... Sea niño o niña lo amaré, porque vino de ti –
Chucky frunció el seño y le arrojó un pedazo de pan a la cabeza.
– NO DIGAS MARICONADAS Y VE A TRAERME MÁS PAN QUE MUERO DE HAMBRE–
Andy rió y se levantó, tener a un Chucky preñado era igual a tener aventuras todos los días.
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Pataditas ❤️
FanfictionAndy y Chucky llevan juntos un tiempo, todo parecía estar bien hasta que un diabólico embarazo les cambia la vida.
