PROFECÍA
En esos labios te prenderas
En esos ojos te centraras
Por su rebeldía morirás....
Ojos ya no mirarán, el aliento de tu cuerpo desaparecerá, lentamente el dolor te comerá.
El señor del Inframundo perecera
Y un nuevo ser Gobernará las tierras de la oscuridad
No busques antes ni después en la línea del tiempo.
Ese veneno embriagador, será la maldición con la que renacerán, condenados por la eternidad.
No hay salida...
Narradora*
El muerdago fue la primera vez que Seya pensó en lo que significaba ese símbolo en su vida, o en la del mundo en general. Nunca quiso saber que significaba, solo lo pensó muchas veces, y fue con una sola persona.... Muchas veces se reprendió por encontrarse pensando en aquello, cosa que no debió, pero era muy tentador, y no hacerlo significaba estar ciego, incluso pensó, que si estuviera ciego, aún pensaría en ello, porque estaba convencido de que la amaba. Lo hacía.
- Tus deseos son Órdenes, no me voy a parar por eso, tu eres el regente de mi vida- esas palabras revoloteaban en su cabeza. Que irónico, nunca pensé que escucharía esas palabras de esa persona tan... Ingrata... Pensó entonces, dió dos pasos atrás para terminar estampado contra la pared, y luego sentir eso fuetes y esbeltos brazos acosando su cuerpo.
- No sabes lo que estás haciendo, estás loco... - casi grito, a la cara del Díos que solo lo pudo molestarse. El Dios le interrumpió con un gruñido.
- Tu Maldita rebeldía no seguirá funcionando conmigo, estarás aquí aunque no lo desees, siempre te llevaré conmigo. Lo siento- Dudo antes de decir lo último. Seya habría grande los ojos, Lugo se relajó solo un poco, pues su cuerpo estaba muy tensó. Él no deseaba lo que él destino le coloco en el camino, y aún no creía en eso, todo debía ser un error.
- Somos rivales,¡ No digas esas Mierdas de palabras!, No quiero tu cochino arrepentimiento. Lo odiare eternamente, no mereces mi perdon, no no quiero tus falso perdón, eso no existe!- intento empujarle, pero no consiguió más que ser apresado por las muñecas con fuerza, estampado nuevamente hacia la y sentir el aliento de aquel sobre su mejilla Serca de sus labios.
- No te voy a dejar, entiende por favor, no me quiero molestar conmigo, Seya... Asume me.-
Pero ¿cómo asumirlo?, su carácter, su fortaleza, sus ideas, su descabellada locura, no lo sabía. Lo peor era que nunca había deseado a un hombre, y mucho menos a un Díos como ese, el más misterioso de todos, al que más odiaba. Su enemigo. ¿Por qué demonios?.
- Asume que no es cierto todo lo que crees de mí. Asume que tienes que formar parte de mi vida, parte de ésto!- para Seya que estaba muy aturdido aún, él pedía mucho, más de lo que pudiera imaginar. No podía hacerlo, todo eso era mentira.
- Nunca deseé esto- abrió sus ojos y se enfrentó, a la gran figura frente a él, imponente, sería y rígida. - ni lo aceptaré jamás,- de pronto quiso llorar pero no lo hizo, solo atinó a lograr liberarse del agarre del mayor.
- Ya te dije que no voy a tolerar tu rebeldía, si tengo que romperte las piernas yo mismo e encerrarte en el Inframundo lo haré, con o sin tu permiso. - su mirada desafiante hizo que hasta los huesos de Seya temblarán. Tan espectacular belleza daba el aire de temor y oscuridad, oscuridad absoluta, una en la que pensó que su vida se hundía, no..., Maldita oscuridad, no te acepto. Para él Hades se había vuelto aquello desde que lo había visto por primera vez, la personalidad de lo oscuro, aquello estaba encarnado en su piel, en sus labios, en sus ojos, en su pelo.
El muerdago.
Ese había sido la mala decisión que había tomado. Por qué no lo había visto antes, no debió dejarse llevar por sus deseos.
¿Deseos?
¿Cuáles?.
Nunca había tenido ningún mísero deseo hacía ese hombre, al único ser que había amado siempre, había sido a ella. Saori era su mundo, era su corazón.
Si no hubiera caído en las manos de aquel hombre, nunca lo hubiera dejado acercarse a él, todo era su culpa. Si así era, esa profecía no era cierta, era todo Mentira.
Salió corriendo apenas se vió libre.
- ¡ Seya!- le gritó llamándole un Dios furico que solo sé quedó quieto en su sitio.
Llegó a uno de los jardines del Olimpo, dónde se encontró con Atenea, rápidamente se inclinó ante ella, quería llorar, pero el pegaso es más fuerte que las dificultades, siempre va más halla de sus límites. Su corazón nunca iba a importar solo su diosa, esa bendita oscuridad, no lo va arrastrar lejos de ella, no mientras Seya estuviera conciente.
- Lo lamento, mi diosas, no volverá a ocurrir....
- Seya ...- interrumpió sus palabras con dulce voz.- ¿Estás dispuesto a dejar esto en el pasado, y servir solo a mi, por siempre.
- Te eh entregado mi vida, mi diosa. Estoy dispuesto a todo por ti.- Atenea, solo lo vió ahí a sus pies, sintió el cosmo de Hades deambular en su búsqueda. Ella cerró sus ojos con fuerza, aunque Hades y la profecía, dijeran que Seya tendría que pertenecer a Hades, ella, no podría ir jamás encontrá de los deseos de libertad de su caballero de bronce, él merecía ser libre, eso es lo que su alma deseaba, así que irse era la mejor decisión. Por un momento sintió lastima por él, el alma más libre y salvaje que tenía el mundo, debía ser apresada por una responsabilidad que nunca pido. Hades ya estaba muy cerca de saber que alguien había escondido a Seya, y nunca más lo volvería a ver si no lo hallaba en ese momento.
- Por favor Seya, Promete que serás feliz, yo siempre te cuidare.- y como si una luz se apagará, Seya callo en la oscuridad nuevamente.
Deseos, amor. Jamás pensé que fuera hacer para mí, solo pedía su amor, solo l amé a ella, solo ella..., Pero ¿tú quien eres?.
Este pequeño niño. ¿ De quién es ?.
( ・ั﹏・ั)
(。ŏ﹏ŏ)
(。ノω\。)
Perdón por los horrores ortograficos ☺️☺️.
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ASÚME ME... ( HadesxSeiya)
FanfictionCuánto le costaba a Seiya entender, ubicarse en la línea del tiempo, no sabía que había pasado, solo que una profecía siempre se dictaba en sus sueños, y se veía así mismo, como un deseo, un deseo muy profundo. Llegó él momento de descubrir, quien...
