Prólogo

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—No quiero que sigas viniendo, no quiero verte. ¿Crees que estoy orgulloso de ser tu hijo? Me da asco ser tu hijo.

—¡No me faltes al respeto! — alza la voz molesto —¿Es ella verdad? Doña Bárbara es la que te dice que no quieres verme, ¿verdad? Ella te obliga a que me digas esto, ¿no es así?

—Que ridículo. Mi madre no me obliga a nada, soy yo el que no quiere tu presencia aquí. Mi madre quiere lo contrario, a pesar de todo ella te sigue amando, pero, yo voy a conseguir que ese amor se destruya. — dijo con bronca en la voz — Que se retuerza, que llegue a odiarte tanto como lo hago yo.

—Ella te llenó de odio.— replicaba él. Cuando fue interrumpido.

—No, el que lo hizo fue usted, ¿acaso cree que no sé cómo trataba a mi mamá cuando era niño? Como la sigues tratándola mal. Además, ¿cree que me gusta que mi hermana mayor sea tu mujer? — inquiere enfadado.

—¿Qué querías? ¿Qué regresara con tu madre?

—Por supuesto que no, con quien menos quiero que esté es con usted. Pero, ¿tenía que ser mi hermana? Justo ella — hace una mueca de asco —. Que asco, luego de llenarle de promesas a mi madre de llenarle de ilusiones, hayas hecho lo mismo con mi hermana mayor. ¡Me da vergüenza ser un Luzardo! — escupió este último en su cara.

Santos no se controló y cacheteó a Salvador, la cachetada resonó por toda la sala. Bárbara que escuchó los gritos se asomó para enterarse qué ocurría en la sala de estar, alcanzó a ver como Santos golpeó a su hijo.

—¡Santos! ¡¿Quién te crees que eres para golpear a Mi hijo?! — exclamó ella, plantándose frente a él dejando a su retoño detrás suyo protegiéndolo.

Su gesto era de enfado, era justo lo que quería el muchacho, que poco a poco su madre se llene de mucho odio contra él.

Enseñándole A OdiarteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora