Los sucesos de ese año estaban pasando de una manera que, para ser honesto, no había previsto en lo absoluto. Es decir, Zhong Li no era alguien precisamente tonto, al menos no en lo referente a la historia de Liyue, y a decir verdad ya luego de poco más de un año de estar viviendo como humano, tampoco lo era en aspectos cotidianos, aunque en más de una ocasión todavía terminaba pagando sumas de Mora ridículamente grandes para el valor del objeto en cuestión.
Pero se había adaptado, o al menos lo había hecho en su mayoría, por ello no le sorprendió en lo absoluto cuando las Siete Estrellas de su amada ciudad encargadas de organizar el rito de linternas de ese año, contactaran con él para poder obtener la mayor cantidad de detalles sobre las historias del puerto, o simplemente para pedirle una opinión.
En ese tiempo, el asesor de la funeraria se había vuelto algo bastante popular entre los ciudadanos, no tanto por su físico y porte elegante –lo cual lo había vuelto bastante famoso sobre todo entre las jóvenes del puerto– sino más bien entre aquellos habitantes eruditos que dedicaban su vida a las investigaciones relacionadas con la historia tanto de la ciudad como de los Dioses, y los cuales en más de una ocasión se habían quedado envueltos en aquellas largas charlas del ex-arconte sobre antiguos relatos o tradiciones, sobre todo las relacionadas con el difunto arconte geo, el mismísimo Morax.
Generalmente esas ocasionales charlas largas sobre historia o largos debates producidos por algunos humanos más fuertemente aferrados a sus propias convicciones y creencias le resultaban agradables, de esa forma había podido ir adquiriendo ciertos conocimientos sobre el comportamiento de los habitantes de Liyue y así, poder terminar instalándose como un "humano completo".
Pero algo estaba claro, ese año –o más bien ese fin de año– iba a ser bastante diferente al anterior.
Claro que en ese tiempo estaba demasiado ocupado planeando su propia muerte y funeral como para prestar atención a lo que fue el Rito de aquel pasado año, aunque pudo darse el lujo de contemplar las linternas iluminando las oscuras calles de Liyue de una forma que nunca antes había tenido el tiempo de observar o siquiera prestar la debida atención por culpa de sus obligaciones celestiales. Y ahora cuando creía que iba a poder apreciar la festividad apropiadamente, se vio envuelto en un sinfín de interrogantes por parte de los historiadores y algunas de las siete estrellas de Liyue que se encargarían de organizar la festividad, una que al aniversario de su muerte estaría dirigida en su honor, o más bien al de Rex Lapis.
Por lo que esas semanas previas a la gran fecha lo habían tenido trabajando casi de sol a sol, no solo con sus respectivas obligaciones como asesor de la funeraria, sino que también en las tardes cuando quería aprovechar el cálido clima para dar un bonito paseo por el puerto y las pequeñas tiendas de Liyue, se encontraba a si mismo con los ciudadanos que llenos de curiosidad y preguntas parecían emboscarlo de todas direcciones con el fin de saber lo máximo posible para rendir un apropiado homenaje al difunto arconte a pesar de la insistencia de Zhongli en que aquello no era realmente necesario, puesto que estaba seguro de que Morax no se enojaría si el ritual no era algo extravagante... palabras que claramente eran ignoradas por cada uno de sus receptores.
Al final de cuentas los días habían transcurrido lentamente y tomado cierto nivel de monotonía que hicieron al asesor perder un poco la noción del tiempo. Solo sabía que luego de la funeraria, las personas lo asaltarían algunas veces de una en una, y otras tendiéndole una pequeña emboscada de a grupos un poco más numerosos, sin ser ya plenamente consciente de la cantidad de veces que había contado las mismas historias una y otra vez.
No era como si le molestara, de hecho, el sentirse de utilidad para el evento y poder relacionarse con los demás era algo que le resultaba muy agradable, pero ciertamente no era el tipo de cosas a las que estaba acostumbrado y las repeticiones diarias de tales sucesos resultaron ser bastante agotadoras para él.
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Una carta para ti
FanfictionEstaba feliz, por primera vez se sentía realmente incluido en la sociedad como un humano, y eso lograba provocarle un agradable y cálido sentimiento en su pecho. Tenía todo lo que podría haber deseado, entonces ¿Por qué aun sentía ese pequeño vació...
