Polarizado

92 9 1
                                        

Sus ojos se abrían gradualmente, sentía el líquido caliente recorrer toda la extensión desde sus labios hasta su mandíbula y el sabor que le proporcionaba era de aquello que ya conocía y seguía sin agradarle. El silencio y su persona habitaban el lugar, sin ningún otro presente. 

El frío establecimiento en donde se encontraba estaría en completa oscuridad de no ser por los pequeños rayos de luz que se colaban por las rendijas de algunos ventanales perforados, de no ser por estos su vista se encontraría en total negrura debido a los cristales polarizados. 

¿Quién carajos colocaba en un tinglado cristales polarizados?

¿Ya era de día?

¿Cuánto tiempo había quedado inconsciente? 

Era confuso, lo último que recordaba era haber accedido a aquel edificio con ropas completamente negras a la media noche, subió por las escaleras de metal que se encontraban pegadas por una de las cien paredes de aquel lugar, no entendía como fue que descubrieron su presencia en el edificio, se supone que era su plan más elaborado. 

Cuando llego a la parte final se sujeto de la baranda y por idiota doblo la esquina sin cerciorarse de que estuviera vacía aquella parte del pasillo. Lo último que su mente le proporcionaba de la situación fue el ver una silueta y a continuación, negro. 

Negro y con un constante dolor en la cabeza, negro y con una sensación térmica de al menos doce grados y ni siquiera portaba una buena chaqueta, solo un insignificante pedazo de mezclilla y unos jeans grises mal gastados con sus vans llenas de barro por los sucesos anteriores a su gran entrada a las instalaciones, su gran espectáculo esta vez no concluyo. 

Se maldecía, ¿Por qué siempre le pasaba esto? 

Sus otras bienaventuranzas o más bien, sus otras invasiones a propiedades privadas en donde no debía de poner un solo pie le habían resultado de maravilla y con días de anticipación más menos, ahora que por fin calculaba metódicamente sus pasos, no veía algún fallo en su algoritmo, pero mierda, la había cagado y se sentía una basura inservible debido a que todo ese esfuerzo en este momento, ya era en vano. 

Una vez se acostumbro a la penumbra de aquella enorme habitación miraba a su alrededor en busca de algo, de alguien. Mas no podía hacer demasiado, sus manos y pies se encontraban atados por una silla, una vieja y fría silla. Tampoco sentía sus piernas, estás estaban adormecidas, ni siquiera aquella parte de su cuerpo le era útil en este momento. Quería gritar de impotencia, quería romper todo lo que tenía enfrente, aunque solo sea esa mugrosa silla en la cual se encontraba atado, quería matar a toda alma que se cruzase en su camino. 

Sus cabellos se pegaban a su rostro gracias al sudor y a la sangre que era en extremo desagradable puesto que se encontraba seca y esparcida por su rostro, apostaba un billetetón de dólares a que tenía el labio partido y un hematoma en el pómulo. Siquiera se había recuperado bien de una y ya tenía otra marca morada en la cara, eso y que las cremas las cuales usaba para que no se notasen y las bases de maquillaje costaban la misma pasta que su primo ganaba en dos meses arreglando las computadoras de un colegio en su misma cuadra, Hyunjin se lo advirtió, no quería que tocara su puerta de nuevo pidiendo por dinero, no iba a cobrarle más ninguna de sus estupideces o ajustes. 

No sabía con exactitud qué hora era, joder, siquiera sabía dónde se encontraba. Había entrado a uno de los cuantos edificios de los Park en busca de algo, pero ¿Quién le aseguraba que seguía en ese lugar?  

No calculó los minutos en los cuales estuvo intentando desatarse de las sojas detrás de su espalda en sus muñecas, le dolía pero no le importaba en lo absoluto, el absurdo dolor de las cuerdas quemándole la piel era insignificante en posición de sus otras problemáticas. Sus pies no ayudaban, no los sentía; se habían quedado inmóviles por haber estado sentado todo el día o también existía la posibilidad de que aquellos secuaces de Park la hayan sedado como un perro con eutanasia. 

마.피.아.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora