Dulces, dulces, dulces y más dulces era lo único que le venía en mente a la castaña en medio de una explicación de matemáticas.
Sin darse cuenta una fina baba salió de su boca mientras miraba la pizarra digital imaginando la que era una casa, una casa de dulces, así como era en Hansel y Gretel.
-Tss, Charlotte. -el susurro de su amigo la saca de sus dulces pensamientos.
-Eh? -confundida, gira la cabeza hacia su amigo.
Jungwon aguanta una carcajada por el aspecto de Charlotte. Esta tenía varios mechones de pelo pegados a su mejilla izquierda por sostener por un largo perido de tiempo su cabeza con la mano, la visible baba brillando con la boca medio abierta y los ojos entre cerrados. Su amiga era todo un cuadro.
-Tú no duermes por las noches, cierto? -se acerca a la castaña para susurrarle.
-Era mucho más interesante el programa de cocina de Netflix. -admite ella rascándose la cabeza.
-Ya te vale. -rueda los ojos y se asegura de que la castaña no le vea, para sonreír con un leve sonrojo, su amiga era verdaderamente graciosa sin ser intencionado.
El profesor reparte unas hojas con ejercicios parecidos a los que entrarán en el examen y los manda hacer.
Charlotte, que no había estado atenta en ninguna clase de matemáticas de ese mes, le pide ayuda a su amigo, quien vagamente acepta.
-Dime que al menos restar sabes. -mira con pocas esperanzas a su amiga quien mira la ecuación como si no hubiera resuelto una en su vida.
-Pues claro, por quién me tomas? -le mira con fingida molestia.
Charlotte termina parte de los ejercicios con ayuda de su mejor amigo y cuando suena el timbre, sale corriendo del aula hasta dar con el puesto de dulces organizado por otra clase para un viaje de estudios.
Los ojos de Charlotte visualizan los pasteles y dulces imaginándose el placer que obtendrá por el sabor de estos. Finalmente se decide por una bomba, un bollo relleno de crema.
-Me puedes da una bomba de crema, por favor? -pregunta ella mirando a la chica atendiendo el puesto.
-Claro, será un euro con cincuenta.
La castaña se percata de que no lleva la cartera encima, pues su uniforme no tiene bolsillos más que en la chaqueta que se le ha dejado en clase.
Charlotte suspira decepcionada de sí misma. Podría correr hasta el aula y coger la cartera, pero lo más posible sería que alguien se llevara la bomba antes de que ella siquiera volviera.
-No llevas la cartera encima?
Charlotte se gira y se encuentra con Jungwon a su lado sujetando su cartera y chaqueta.
El brillo vuelve a los ojos de la pelicastaña.
-Entonces, vais a comprar la bomba? -pregunta la chica y Jungwon asiente.
-Cobrame dos, por favor. -habla él y le devuelve la chaqueta y cartera a Charlotte.
-Wonie eres el mejor. -hace un puchero que le causa cierta gracia al pelimoreno.
...
Dos horas más tarde, los dos amigos salen del instituto y Jungwon acompaña a Charlotte a su casa.
-Hasta luego, Charlotte. -se despide él sonriendo y ella se despide moviendo su mano a los lados.
Charlotte entra a casa y camina de cuclillas hasta su habitación lo más sigilosa posible, pero su plan de pasar desapercibida de su familia falla y su hermana entra a la habitación de mal humor.
-Has vuelto a comerte mi bollo de mantequilla que nos regala la abuela. -Charlotte juraría ver fuego en sus ojos, aunque tal vez solo fuera parte de su increíble imaginación.
-Ah, era tuyo? -pregunta incómoda sin saber donde meterse y nota como con cada palabra enfada más a su hermana.
Lea suspira y mira a su hermana menor con una enorme paciencia.
-Charlotte. Te pido por favor que dejes tus obsesiones de niña pequeña pronto si quieres ser tratada como una persona normal.
-Normal? A qué calificas normal? -frunce el ceño sentada en la esquina de su cama. -Según tú una persona normal debe seguir estrictamente las reglas y pasos de los demás para llegar a ser alguien en la vida? Debo cambiar mi forma de ser para haceros felices a los demás?
-Deja de hacer ese tipo de preguntas pretendiendo ser la víctima. Tienes que darte cuenta que es agotador ir detrás de una adolescente en su último año de instituto para que finalmente madure, mínimo merezco un premio.
-También es agotador que constantemente estén detrás tuyo metiéndote presión por tu futuro.
-Es mi deber como hermana mayor que seas alguien en la vida y no tengas problemas económicos en un futuro. También lo es educarte y que estés ignorando las palabras del dentista no es muy obediente.
-Tal vez tengas razón, pero no por eso pienses que puedes hablarme así. -cansada de su hermana mayor, señala con el dedo índice la puerta.
Lea gruñe antes de salir por la puerta y dar un portazo.
...
Toda la familia estaba sentada esperando el delicioso pollo asado hecho por Clarise, la madre de Charlotte.
Mientras, Frederick leía el periódico y Charlotte se asomaba encima del hombro de su padre para leerlo también, Lea se ocupaba de dar de comer al pequeño Dylan.
Clarise sale de la cocina con la bandeja del pollo en las dos manos y la deja en el centro de la mesa.
Frederick deja el periódico para levantarse y repartir un trozo del pollo a cada uno.
-Papá, no le heches mucho a Charlotte. -avisa Lea.
-Qué, por qué? -pregunta Charlotte alterada.
-Ha estado comiendo dulces de nuevo y nisiquiera ha desayunado. -mira molesta a su hermana menor.
-Y a ti que te importa lo que coma y deje de comer, chivata? -se levanta y pone las manos sobre la mesa, mirando furiosa a su hermana.
-Cómo que qué me importa? Claro que me importa, eres mi hermana y mi deber es cuidarte, haber cuando te enteras de que yo no soy ninguna amenaza, intento ayudarte! -Lea sube su tono de voz.
Frederick, al ver que el pequeño Dylan está asustado, decide intervenir. -No creéis que sería una buena idea dejar de discutir y comer tranquilos?
-Se me ha quitado el hambre, lo siento.
Charlotte le da un beso en la frente a Dylan antes de salir del comedor e ir a la sala de estar.
Charlotte es la hermana mediana lo que conlleva no tener la misma atención como su hermana mayor ni su hermano menor.
Lea, tres años mayor que ella, siempre ha sido perfecta. Era inteligente, controlaba cualquier situación y era educada. En resumen, era la favorita de la familia o de la gente en general.
Luego estaba Dylan, el menor de los tres y el único chico. Apenas tenía tres años y aún siendo un trasto, a todos les brillaban los ojos al hablar de él.
Charlotte en el fondo entendía que Lea lo único que quería era ayudarla, pero le daba rabia. Estaba acostumbrada a ser descuidada por los demás y el hecho de que Lea la protegiese tanto la agobiaba.
-Mamá, papá, me voy a la casa de la familia Yang.
Tanto Frederick como Clarise asienten, es Lea quien se queja para sus adentros.
••••••••••••••••••••••••
Hola! Espero que os haya gustado la primera parte de la historia. Si es así agradecería que apoyarais la apoyarais para que llegue a más personas, pero si preferís ser lectores invisibles también está bien ♡.
También espero que estéis teniendo un buen día, depende de vosotros de que nos leamos de nuevo, adiós~.
VOCÊ ESTÁ LENDO
Poppin' Star ; Yang Jungwon y tú.
FanficCharlotte es una chica que a sus dieciseis años sigue amando los dulces y los dibujos animados. Su hermana mayor Lea, siempre le dice que madure y deje de comportarse como una niña pequeña, pero Charlotte se molesta. Qué hay de malo en no querer mad...
