Capítulo 1

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—¿Ya le llamaste? —inquirió la chica, con un rostro de coraje y furia miro al azabache, quién, solo mostró indiferencia ante la situación.

—Sabes que no contestará, seguro y está en un bar bebiendo con alguna mujer —comentó yendo a su habitación, azotando la puerta de esta, se arrojó a su cama.

“Ese viejo siempre hace lo que quiere, sino le importo su esposa mucho menos sus hijos. ¡Ja! Vaya hombre es, quién tendría engendros cuando los dejas a su olvidó... Tch! Ese bastardo las pagará, pagará por todo”

Y así fue.

• Personalmente, yo solía creer en la reencarnación, pero eso era en una vida anterior

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Personalmente, yo solía creer en la reencarnación, pero eso era en una vida anterior.

— ✿✿✿ —

La campana sonó indicando que los 20 minutos de descanso comienzan, tomo su dinero para salir del aula e ir a comprar comida.

Su último año de preparatoria, era más social que los primeros dos, al comenzar, se mantuvo alejado de cualquier persona que le viera ¿Por qué? Pues, aunque no se le conociera más como un chico listo y callado, (quería que fuera así). No es de su agrado llamar la atención, mucho menos si es en un lugar nuevo.

Había llegado a la cafetería, donde recibió algunas miradas. Principalmente por la chicas, a pesar de portar sus anteojos, el cubre bocas negro de siempre y su cabello blanco demasiado largo (para un chico) no se veía su rostro, la reputación del chico inteligente y misterioso se esparció por toda la escuela. Atrayendo la atención de mocosas hormonales y chicas con consciencia.

Algunos hombres también, ya que a parte de estas etiquetas que se cargaba, se rumoreaba que estuvo involucrado en un pleito en su antigua escuela (la secundaria).

—Gracias.

Con su charola en mano, se sentó en una banca apartada de los demás estudiantes.

Mientras que en el patio de la preparatoria, se llevaba a cabo un pelea entre un grupo de primer año. Aquellos bullying y otro quien protege al chico. El alboroto llamo la atención de los estudiantes cercanos, comenzando un bullicio por parte de los mismos.

El azabache recibió un golpe en su mejilla, pese a su falta de buena lucha no dejaría que un compañero fuese agredido por otro. Recibiendo varios puñetazos, sin dejar de levantarse defendía lo que había comenzado, más tarde un profesor apareció deteniendo la situación.

El descanso paso más rápido de lo que era antes, dando las clases restantes para terminar la jornada escolar.

Volviendo con nuestro albino quién caminaba de regreso a su hogar, observó como una niña de cabellos rubios, portando un bonito vestido azul y una mochila rosa era intimidada por un grupo de adolescentes de preparatoria o eso decía su uniforme de mismo colegio.

Odiaba que alguien más grande y fuerte se aprovechará del más débil y pequeño. Motivo del cual tiene su propio grupo.

Acercándose, preguntó. —Ustedes ¿Que le están haciendo?

La niña miro agradecida al mayor, esperaba que una buena persona apareciera a su rescate. El trio de chicos giro, soltando insulto y comentarios agresivos.

—Que te interesa.

—Solo llevamos a la niña a su casa, ¿Que tiene de malo? —dijo con un tono nada convincente.

La rubia, ya que no tenía la atención de esos tres pervertidos corrió a dónde su salvador estaba escondiéndose trás de él.

—Que asco me dan —escupió soltando el primer golpe, derribando al primero de ellos. —No les da vergüenza, malditos pervertidos.

Esquivando una patada, alejo con cuidado a la pequeña evitando que esta estuviera involucrada en la pelea.

—Guarda mis lentes por un momento —entrego a la menor, arrojando su mochila a un lado.

Ambos estudiantes atacaron, esquivando sus golpes se agacho tomando del pantalón a uno de ellos, los bajo dejando ver sus ropas interiores a vista. Por reacción, se agacho logrando que fuera noqueado por un rodillazo a su cara. El otro chico miro con furia, soltando golpes a lo aleatorio siendo lanzados al aire, cansando se cayó al suelo.

—Que patético, ni tu fuerza es tan grande como para querer atacarme, si vuelvo a verte acosar a esta niña o a otras, juro que no solo tú cansancio te dejará en el suelo. Bastardos.

Recogió su cabello en una coleta, dejando ver sus ojos verdes. Regreso a dónde la pequeña estaba, tomando su mochila le quitó gentilmente su anteojos.

—Gracias.

—¡N-No! ¡Gracias a usted! —sus mejillas sonrojadas y su rostro tierno, hizo que su corazón se derritiera.

—Ese usted no me agrada, solo tengo 18 años, soy joven. Dime Teshi —sonrió bajando la tela que le cubría la mitad del rostro.

—Señor Teshi

La miró, una gota bajó por su cien. —¿Cómo te llamas?

—Emma, Sano Emma.

Sonrió ante lo dicho. —Bien Emma, te llevaré a casa.

Durante el trayecto, ella le hablo sobre su día, algunos gustos que tiene sobre dulces, ropa, comida. Incluso, sobre que su familia tenía un dōjō, al parecer, no importo que apenas se conocieran. A Emma le agrado Teshi, ya lo considera un amigo.

—Llegamos —grito con alegría, sonrió y abrazo al mayor —¡Gracias, Teshi! Espero verte de nuevo.

—Igual yo, nos vemos.

Revolvió los cabellos rubios de la menor, despidiéndose se alejo del lugar.

Emma vio a su salvador y nuevo amigo irse, ingreso a su casa con una gran sonrisa en su rostro.

—Estas sonriendo mucho ¿Paso algo? —pregunto un niño quien tenía el mismo color de pelo, sentado en el sofá con la TV encendida.

—¡Mikey! ¡Hoy conocí a un chico fuerte!

Ante eso, el nombrado puso atención a la pequeña.

Teshi miro el cielo, sin dejar de caminar sonrió ante el encuentro que tuvo con Emma. Había esperado mucho para que esto sucediera, puede que, no fue en vano todo lo que a pasado.

—Pronto

—Pronto

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Hola.

No esperaba el día para publicar está historia, me moría de ganas con hacerlo, espero les guste.

Una pareja para ShinichirōHistórias para pegar e não largar. Descubra agora