Érase una vez... Espera, espera. Mejor démosle otro comienzo, hagamos que sea diferente. Todas
las historias comienzan igual. Esta es mi historia y la contaré a mi manera.
Hola, mi nombre es Alexa Jackson y mi vida no ha sido todo color de rosa. No sé por dónde empezar
a contar mi historia, pero creo que estamos de acuerdo en que sería mejor por el principio.
Nací el 30 de Agosto de 1924, de un romance a lo Romeo y Julieta. No, no, literalmente sus padres
(o mis abuelos, como queráis llamarlos) no aceptaban que salieran juntos, por lo que lo suyo era un
amor prohibido. Se veían a escondidas, y en una de esas escapadas me hicieron a mí. Mi madre
ocultó su embarazo a todos menos a mi padre, pero cuando yo llegué a la vida sin que nadie lo
supiera, mis abuelos paternos mataron a mi madre, y los maternos… digamos que no se quedaron
quietos tampoco.
Bonita familia, lo sé.
Acabé en la puerta de una desconocida con tan solo tres días de vida. Me dejaron en aquella puerta
dentro de una cesta de mimbre con una nota que decía:
<< Hola, me llamo Alexa. >>
La señora que abrió la puerta me cogió y me dio cobijo. Su marido no estaba por a labor, pero con
tal de que su mujer le dejara en paz, no puso pegas.
Yo me crié con ellos pensando que eran mis padres ya que nunca me contaron nada.
Hasta los cinco años iba a la escuela y después me pasaba todas las tardes jugando. Sin embargo,
desde que cumplí cinco años la mujer a la que llamaba madre empezó a obligarme a hacerle la
comida, limpiarle la ropa, o hacer todo lo que me pidiera. Para ser, más exactos me empezó a tratar
como si fuera una sirvienta, chacha o como lo quieras llamar.
Solo había momentos en los que me podía librar de ella, cuando estaba durmiendo o en el colegio.
Pasado el tiempo, cuando tenía unos diez u once años, comenzó a pegarme si tardaba más de un
segundo en hacer lo que me pedía, llegando hasta tal punto en el que sangraba y mis huesos me
dolían de tantas patadas y golpes.
Un día ya no aguanté más y me escapé de casa. Mentiría si dijese que no sabía hacia dónde ir
dónde dirigirme, ya que no me lo pensé dos veces y fui a la casa de mi amiga Meredith. Su madre,
al verme con el cuerpo ensangrentado y la muñeca fuera de su lugar, no se lo pensó dos veces yme hizo pasar. Me sacaron fotos de cómo tenía el cuerpo. La verdad, no entendía el porqué, pero
luego me ayudó a curarme y me dejó quedarme con ellos. Me dijo:
<< Mi casa es tu casa, Alexa >>
Mi amiga Meredith llegó de sus actividades extraescolares, creo que ese día le tocaba danza clásica
(ballet, vamos). Me enseñó su casa. No era muy grande pero tampoco pequeña; tenía el espacio
justo para transmitirte tranquilidad y hacerte sentir cómoda. Ya era de noche y para mi suerte
mañana era sábado, por lo que no había colegio.
Me quedé a dormir en el cuarto de Meredith (o Mer, como le llamo yo), ya que no había suficientes
habitaciones. La casa tenía tres dormitorios: uno lo ocupaba Mer; otro sus padres; y otro su
hermano, que es dos años mayor.
- Oye Ale, me gusta que estés en mi casa – me dijo mi amiga. No me gusta en las circunstancias
en las que has venido, pero sí que estés aquí.
- A mí también, a mí también – contesté
- Descansa, debes estar reventada. Buenas noches, Ale
- Buenas noches, Mer
Poco a poco fueron pasando las horas y días hasta que llegó el lunes. Mer fue a la escuela mientras
su madre me llevó a un lugar en el que no había estado nunca. La madre de Mer, Luna, se sentó
en una de las sillas y yo me senté en la de al lado. Mientras, una persona se sentó enfrente de
nosotras.
Hola Alexa, mi nombre es Flor. Le saludé de vuelta y Luna le enseñó las fotos que había hecho al
verme.
- Esto es más que suficiente para poner una denuncia por maltrato a un menor y solicitar una orden
de alejamiento.
- ¿Qué hay de que sean sus padres?
- He estado investigando y no son sus padres biológicos, pero tampoco lo son adoptivos porque no
han firmado nada.¿ Qué quieres decir ?
- Que podría haber sido secuestrada
Yo solo observaba y escuchaba atentamente
- Pero el papeleo de la adopción puedo seguir tramitándolo
- Sí, sigue tramitándolo
- ¿ Papeleo de adopción ? – dije yo
- Sí, Alexa, si tú quieres puedes formar parte de nuestra familia
- ¿ Es broma ?
- No
- Pero no quiero ser una molestia o una carga. Seguro que sería un lastre
- No serías ninguna molestia
- Entonces me encantaría poder quedarme con vosotros
Me puse más feliz que una perdiz y cuando salimos de allí le conté la fantástica historia a Mer,
aunque creo que debería de llamarla futura hermana. Ahora las dos seremos familia.
La que hasta entonces había sido mi familia fue llevada a juicio por malos tratos y demás. Perdieron
y acabaron en la cárcel.
El tiempo pasó tan rápido con mi nueva familia que ni me paré a pensar que hoy era 30 de Agosto
de 1940: mi dieciseisavo cumpleaños, lo que para mí y muchos españoles era cualquier otro día.
Para aquellas personas fuera de España no era igual, ya que se estaba librando una guerra mundial.
Pero eso no viene al caso
Cumplí 16 años. Una noche de agosto empecé a encontrarme mal, me mareaba y quería vomitar.
No es lo que piensas ya que sigo siendo virgen.Mi piel empezó a volverse peluda; mis ojos, que antes eran de un color café oscuro, ahora se
volvieron de un color amarillento; sentía cómo mis huesos se partían poco a poco, como si se
estuvieran quedando a cuatro patas. Aullé a la luna llena de aquella noche porque, por alguna
extraña razón, me había convertido en hombre lobo. Bueno, mujer loba. Mi pelaje era de color negro
completamente, salvo el pelaje que cubría mi ojo izquierdo, que tenía una luna de color morado
oscuro.
Salí corriendo hacia el bosque de Goel, y me sorprendí al encontrarme a tres lobos más allí. Sin
saber cómo los conocía. Me hicieron compañía durante toda la noche hasta que salió el sol. Cuando
este se puso pude averiguar quiénes eran aquellos lobos y para mi sorpresa eran Luna, Kylian, mi
padre adoptivo, y Mattihas, el hermano de Mer. Solo faltaba Mer, que al no tener dieciséis años no
había podido transformarse todavía en loba.
Ninguno sabíamos cómo podía ser loba si no había sido mordida. Creemos que podía ser por mis
padres biológicos, por lo que me van a ayudar a saber quién es mi familia biológica para poder
saber más cosas sobre mi.
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- ¡ Auuuu !
Era lo único que podía gritar o aullar. ”Ayuda”. La gente normal no me entendería, pero los lobos sí.
Y estarás pensando: ¿por qué grita “ayuda”? Fácil, una loba loca me perseguía. En un momento
me dispuse a mirar atrás para ver si me seguía persiguiendo, pero me tropecé con una rama de un
árbol. Bravo, Alexa.
- Ya te tengo, zorra asquerosa
- No soy una Kitsune, soy un licántropo
- Kitsune, eh… Créete sofisticada llamándolo como quieras; una Kitsune es una zorra, pero bueno,
supongamos que te creo y no lo eres. Habrá que comprobarlo, ¿no?
- Com- comprabar... a-aque te-te refieres...
- A esto no, bonita – dijo mientras sacaba una aguja de su bolsillo. Intenté resistirme a que la clavase moviéndome como podía, pero fue en vano y acabo poniéndola en mi pecho.
- Dulces sueños, querida.
Fue lo último que escuché antes de quedarme dormida.
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Mi vida
WerewolfNi siquiera se quien soy y eso solo me crea más dudas. A.J. Una pequeña historia. #106 Mujerloba
