Everything is...

13 0 0
                                        

"Yo tengo una casa, vivo en una estructura con paredes, puertas y techo de madera.
Dónde puedo descansar, comer y vivir.
Sillas y mesas, que no me hacen sentirme mejor... pero hay un sitio donde no me siento sola.
Hay un sitio donde siendo que estoy en mi hogar."

Te miraba con ojos radiantes, en medio de mi oscuridad, mientras mi teléfono estaba en mi almohada, al lado de mi mejilla. Tú no entendías nada, ni por qué estaba tan cariñosa, por lo que solo me dirigiste aquella mirada.

"Construí un hogar, para ti...
Para mí... Hasta que desapareció..."

Una parte dentro de mí cayó al vacío, a lo más profundo de la tristeza. Noté dolor en el corazón, como si hubieran abierto una herida que tenía de hace tiempo, pero había dejado de doler, para volver a desgarrarme la piel.

"Y ahora es tiempo de volver a 'casa', fuera, en el mismo jardín en el que plantamos las semillas"

Andaba por mi habitación preguntándome que habría hecho mal, no podía llorar, y me sentía como una bruja.
A pesar de todo una pequeña parte de mí suspiraba, aliviada de saber que esta vez no era yo la que hacía daño, pero... otra gritaba lo que yo no podía.

"Hay un árbol tan dañado como yo... Sus ramas estaban cosidas por el color verde... Tierra que llegaba hasta sus rodillas"

Una lágrima brotó finalmente de mis aguados ojos, y luego otra, y otra, y unas cuantas más. Toda aquella noche. Mientras abrazaba mi propio cuerpo. Sabiendo que todo esto era una tontería, acariciando mi mejilla imaginándome que me consolabas.

"Con las cicatrices en mi piel, subí a lo más alto. Subí al árbol para ver el mundo."

Y me levanté al día siguiente, sin ganas de hacer nada, solo de descansar aún más. No quería desayunar, ni ducharme, pero aún así lo hice. Y me arreglé y salí con mis amigos, a pesar de aquella noche.

"Y cuando las ráfagas de viento venían a bajarme, me sujeté igual de fuerte como cuando tú lo hacías conmigo"

De repente, punzadas de dolor recorrían mi espina dorsal, como escalofríos, intentando que hablara contigo. Pero me sujeté a mi orgullo, como yo lo hacía antes y como tú te sujetabas a mí.

Home Where stories live. Discover now