Nosotros los de entonces ya no somos los mismos, eso dijo Neruda en su poema nº20 en el libro 20 poemas de amor y una canción desesperada, donde hace una evolución sobre la nostalgia de perder al ser amado en una primera instancia, donde recuerda, y extraña esa compañía, ese sentirse cerca de, para más o menos en la mitad del poema decir Nosotros los de entonces ya no somos los mismos. ¿Podemos tan solo un segundo parar a pensar lo que esto significa? Nosotros, primera persona del plural, habla de dos personas. Los de entonces, referido al pasado, los de aquel momento, los de aquel recuerdo, los que se amaban, los que se besaban bajo el cielo infinito, los que se deseaban. Ellos que habían creado un vínculo tan profundo como dice el poema, que se habían anclado al corazón del otro. Ya no somos los mismos, el fin de la sentencia, ya no somos, en el presente ya no están los de entonces, y no son los mismos.
Mi mente divaga en pensar que aquellos que se amaban con locura, que compartían el día y la noche, que eran capaces de derretirse cada noche en deseo y pasión dejaron de estar. Un día simplemente, uno de los dos (me inclino a decir que es la persona a la que va dedicada el poema) decidió irse, decidió cortar el vínculo, y el autor se lamenta. Ya no son los mismos, desde el instante en el que la persona rompe ese lazo, dejan de ser los mismos, algo desaparece, algo ya no está más, o sí, sí que está, pero de golpe se tiñe de negro, todo ese recuerdo, todo lo vivido de golpe cambia el significado que tenía, ya no es pura felicidad, está teñido de recuerdo que desencadena en dolor. Y no importa que el ser amado vuelva, que pueda volver a venerarlo como ocurre en el poema, ya, no, son, los, mismos. Son dos personas distintas, dos personas que atraviesan o atravesaron un duelo, de manera seguramente muy distinta dependiendo de su formación, su sentimiento, y el porqué del fin del vínculo.
Me parece tan real, decía Mercedes Sosa Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amo la vida y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas, podemos volver a ese lugar, donde amamos, donde tuvimos esa pasión y ese deseo y vamos a ver como ya está ausente, porque ya no es lo mismo, y no solo porque la otra persona haya cambiado, sino porque nosotros mismos, como seres individuales cambiamos, o mejor dicho, evolucionamos, nos convertimos en personas distintas a las que éramos ayer, ¿está esto mal? Para nada, pero vemos que, aunque en el poema nº20, Neruda se retuerce sobre su nostalgia, tiene estos pequeños matices donde sabe que no tiene sentido seguir estancado en un amor que no está, por eso, deduzco que termina el poema como lo termina, diciendo: Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. Atribuye el dolor del recuerdo a la otra persona, ella, ella causa el dolor, pero anteriormente decide sacarle esa potestad, y es el último dolor que le causa. Si bien, estoy en desacuerdo porque creo que el dolor se lo genera él en su propio recuerdo, también determina que son los últimos versos que él le escribe. Por tanto, al final del poema tenemos una acción, el poeta se determina a escribirle sus últimos versos, como matando el dolor que le provocó.
Vemos un poco el proceso de una ruptura, que al final, somos nosotros mismos los que definimos que el otro y su recuerdo nos deje de doler, donde le dedicamos sus últimos versos y dejamos que simplemente vaya diluyéndose en el tiempo. Neruda compuso esto hace 97 años y a día de hoy sigue siendo tan actual como lo era para él en su tiempo. Este poema, un recordatorio constante de que por más que volvamos, hoy somos distintos que ayer y por tanto lo que ayer funcionó no tendría porqué funcionar hoy.
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Reflexiones
RandomEscribo reflexiones, sobre la vida, sobre pensamientos abstractos que muchas veces me interpelan. Te invito a reflexionar conmigo a través de estos textos que no suelen superar las 1000 palabras.
