1. Conexión con una mirada.

11 0 0
                                        


Todo el día y todos los días por los pasillos es igual, y más en un internado. Ver los lockers, el sonido de los libros que se guardan o se sacan, las puertas cafés con ventanitas en medio para poder ver que pasa dentro de los salones, el ruido de los pasos junto con el murmureo de todos, los gritos, por los ventanales se pueden ver los dormitorios de hombres y mujeres, se escucha hasta cuando alguien le baja al baño. Tanto así que ya casi puedo reconocer las voces de todos. A veces canso de estar aquí pero tal vez ya se esta volviendo costumbre, pero fue la mejor opción de todas. 

Me saca de mis pensamientos un sonido fuerte, y fue gracias a mi amiga que azoto la puerta de mi locker. 

-Tierra llamando a Lizzy, tierra llamando a Lizzy!- lo dice agitando sus manos de una manera descontrolada. 

-Lo siento Val, traigo muchas cosas en mi cabeza- claramente traía muchas cosas en mi cabeza, como por ejemplo; la tarea de química, la de historia, el laboratorio y por último, ¿Cómo le voy a decir a Valentina que me acabe su gloss favorito sin que se enoje?

-Hasta parece que estas enamorada, ¿por qué no me dijiste que estabas enamorada? ¿de qué salón? Son los del último año ¿verdad? Lo sabía, te dije que te ibas a enamorar- Lo dijo de una manera tan eufórica que todos nos voltearon a ver. 

-Valentina, ¿Cuántas veces te he dicho que bajes las voz? y que no estoy enamorada, sabes que yo no me enamoró después de lo de la fiesta de Halloween ¿Qué acaso no te acuerdas?- creo que no se lo debo de recordar. 

Con eso la callé, y me hizo la mirada de siempre de odio pero yo sabía que era normal entonces solo me agarro mi brazo como de costumbre y nos fuimos caminando hacía nuestra última clase, Economía. Llegando al salón nos sentamos donde siempre, y sacamos nuestras cosas nos pusimos a trabajar porque justo ese día teníamos que entregar un trabajo con un valor del 50% y lo mío no es reprobar. 

Terminando la clase Valentina me dijo que tenía que ir a biblioteca a terminar unas cosas y yo no quería ir a ahí, entonces nos despedimos y le dije que la veía en nuestro cuarto. Ya estaba  cansada literal solo quería ir a dormir aunque fuera viernes y hoy era la fiesta de cumpleaños de uno de nuestros mejores amigos, que justamente era el capitán del equipo de Lacrosse, Nicholas. Ni idea de como logramos que uno de los más populares fuera nuestro amigo, y vaya que es uno de los más íntimos.  

Conocía de vista prácticamente a todos pues los veía a la mayoría entrar y salir por todos lados, pero para los nombres soy malísima entonces me sabía muy pocos.

Hay un pasillo bastante amplio, tanto así que hay una fuente enfrente de los edificios que divide los dormitorios, del lado derecho están los hombres y del lado izquierdo las mujeres, ese día se me hizo extraño ver casi todo vacío, solo había un hombre parado se veía más grande yo creo que era por su complexión de seguro se ejercitaba todos los días, por el tipo de playera que traía totalmente ajustada probablemente era vanidoso, y bueno yo le calculaba de altura 1.90 se le veía muy alto, su cabello era café oscuro casi negro y lo traía despeinado. No logré ver su cara, pero no me importo mucho así que seguí de mi lado para irme a descansar.

Al abrir la puerta de la entrada no se quería abrir, creo que estaba trabada así que le di con todas las fuerzas posibles casi corriendo cuando sentí un cuerpo detrás de mi. Y empujo la puerta.

-Solo necesitas tener más fuerza en los brazos, no tiene mucha ciencia abrir la puerta- Lo dijo una voz grave que hizo que se me pusiera los pelos de punta. 

No quería voltear a ver así que solo dije- Gracias, si se abrir puertas- 

-Pues no parece- Lo dijo de la forma más fría posible. 

Cuando volteo para decirle hasta lo que no, lo vi, subí la mirada y me quede sin palabras, tenía los ojos más bonitos que había visto, de un café claro yo creo que cuando se ponía al sol, se le veían mucho más claro, sus cejas perfectamente rellenas, una nariz de acuerdo a sus facciones, tenía unos labios rojos hinchados, una mandíbula más marcada que otra cosa, alcance a bajar la mirada pero se pararon en sus brazos, bastante grandes entonces si estaba en lo correcto hacía ejercicio todos los días, y se alcanzaba ver un pedazo de un tatuaje, y regrese la mirada a los sus bellos ojos. Parecía tallado por los mismos Dioses. Antes no se me caía la baba.

El también me vio a los ojos y parece que se le relajo la cara como si hubiera visto algo seguro, cuando me vio sentí demasiadas cosas, jamás había sentido esto, fue una mirada que dijo tanto. Sentí una conexión cuando lo vi, no se lo que haya pasado, pero esa conexión parecía única, y como si ya la hubiera visto en algún lugar.

-Bue... buee...bueno, gracias- Le dije tartamudeando, que pena ha de pensar que no se hablar o algo por el estilo.

Entonces entre al pasillo del edificio y voltee para ver si el seguía ahí, y sí, estaba ahí parado con la boca abierta como si hubiera querido decirme algo y no le deje, me dio más pena y me subí corriendo. Llegué a mi cuarto, cerré la puerta y me arrastre sobre ella, y me quede imaginando una y otra vez su cara, me volvió débil. Quite esos pensamientos, no los necesitaba en estos momentos y mejor me fui a dormir un rato.

DébilWhere stories live. Discover now