Acudí a su tumba como cada mañana, sollocé sobre su tumba como cada mañana, la tumba estaba fría como cada mañana y allí pasé toda la mañana como cada día. Su nombre mi consuelo, su foto la llama de mi alma: Oibesue. Su nombre repetía, era para mí un mantra.
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D.T.S. Ligul ✍🏼
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El Amor tiene la Última Palabra
RandomTodavía sigo pensando descripción, pero puedes pasar y leer. Esta historia está escrita en breves píldoras, porque así es como yo la escribo, poco a poco. Por tanto, no os sorprenda ni atemorice la gran cantidad de partes.
