I.

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Acudí a su tumba como cada mañana, sollocé sobre su tumba como cada mañana, la tumba estaba fría como cada mañana y allí pasé toda la mañana como cada día. Su nombre mi consuelo, su foto la llama de mi alma: Oibesue. Su nombre repetía, era para mí un mantra.


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D.T.S. Ligul ✍🏼

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