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El famoso superheroe Spiderman se balanceaba por la ciudad de Doncaster, estaba anocheciendo cuando se sentó encima de un edificio. Se quitó la máscara así respirando el aire fresco con facilidad, le encantaba hacer eso, pasearse por toda la ciudad luego de haber tenido un mal día, sentarse a lo alto de algún edificio y ver el anochecer.

Cuando salía como super heroe y se sentaba a lo alto de algún edificio olvidaba todas sus preocupaciones y de alguna manera se sentía libre.

Luego de unos minutos su teléfono sonó anunciando una llamada. Cuando vio el nombre en la pantalla supuso la razón por la que le llamaba. Con una sonrisa bufó y atendió el telefono.

— ¿Si? — contestó.

— Hey, ¿que tal van tus tareas de matemáticas?—.

— Joder, no me jodas ¿me llamas solo para preguntar eso? —. Bromeó mientras se levantaba planeando irse pronto a casa, pues no terminó de hacer su tarea de matemáticas y la profe era bastante estricta al respecto.

— Bueno, en realidad solo quería pedirte que me pasaras los deberes, ya sabes que no entiendo una mierda y la verdad no tengo ganas de pasarme toda la noche llorando por no poder hacerlos — .

— Bien bien, pronto te los envio pero prométeme que el fin de semana dejarás que te ayude a entender qué estamos dando al menos —. Su amigo al otro lado del teléfono suspiró pesadamente.

— Vamos, sabes que eso nunca funciona —. Sabía que tenía razón pero en serio quería ayudarlo y así él tampoco tendría que estar pasándole las tareas de matemáticas. Era su amigo y le agradaba pero no se sentía bien cuando solo le llamaba para pedir tareas. No le gustaba ese sentimiento.

— Podríamos intentarlo de nuevo, solo porque no nos saliera bien las últimas dos veces no quiere decir que ahora también, además, a la tercera va a la vencida ¿no? — le contestó sabiendo que su amigo aceptaría.

— Bien — le contestó el otro alargando la palabra.

— Mañana hablaremos en el instituto entonces — dijo sonriendo a sabiendas que esta vez también había gando.

— Está bien, adios perdedor — se despidió con aquel apodo que siempre usaba para referirse a él.

— Que te jodan Niall — le respondió a su mejor amigo, y luego de esto colgó negando con la cabeza mientras una sonrisa se asomaba en su cara.

Niall y él se conocieron cuando tan sólo tenían siete años, Niall se mudó a Doncaster de Irlanda y desde entonces eran inseparables. Cada viernes Niall iba a su casa a ver alguna película mientras comían pizza para cenar y viceversa y siempre que tenía algún partido de fútbol Niall iba a verlo y animaba a su equipo. Habían tenido problemas y habían discutido muchas veces, como cuando su mejor amigo se enteró que era Spiderman, esa fue una gran pelea y no se habñaron por más de una semana, pero siempre volvían a por el otro para abrazarse y arreglar todo. En realidad a Niall no le gustaba mucho el echo de que fuera Spiderman pues varias veces llegó a la casa de este con moretones y heridas que siempre le curaba el rubio.

Se puso la máscara para así realizar el camino a casa, escucho gritos de gente anunciando que Spiderman estaba saltando de edificio a edificio arriba de ellos. Le gustaba eso de ser un ejemplo a seguir para niños y ser admirado por la gente. Aunque a veces era agotador estar salvando la ciudad todo el tiempo, y era peor cuando tenía exámenes porque no tenía tiempo para nada, agradecía que fuera bastante listo porque sino estaba seguro que habría suspendido un par de cursos.

Al llegar a su casa entró por la ventana de su habitación cambiándose rapidamente antes de que entraran su madre o alguna de sus hermanas. Decidió bajar a comer algo a la cocina, mientras bajaba las escaleras escuchó a a su hermana gritar.

Spider websWhere stories live. Discover now