A los pies del monte Lao, cuya cumbre todavía mostraba rastros de las nieves invernales, la fresca brisa se colaba entre las cíclopes columnas del gran salón, el mégaron, del palacio real y agitaba levemente la negra cabellera del príncipe Wei WuXian, hijo preferido del Rey Xuān Zong, que había fundado en Boecia una ciudad llamada Tebas. Su belleza era tan singular y turbadora que a todos los hombres que deambulaban por el salón, sirvientes y soldados, emisarios y nobles de las ciudades vecinas, les resultaba difícil apartar la mirada del rostro y de la sinuosa figura del muchacho.
El rey los había convocado para la recepción anual, pero lo cierto era que todos parecían indiferentes ante la riqueza de la corte y el impresionante paisaje que se desplegaba más allá de la columna: las terrazas escalonadas de enorme jardín y, a sus pies, tras el acantilado rocoso, la interminable llanura de Boecia, salpicada de prados y bosques, olivos y frutales, con un horizonte de altas cumbres y de poderosas nubes blancas que escondían perpetuamente, a lo lejos, el inalcanzable Olimpo de los dioses.
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Lao
RomanceDespués de haber sido criado por las ninfas, se convirtió, según dicen, en el inventor del vino y enseñó a los hombres el cultivo de la viña. Recorrió casi toda la tierra habitada y puso en cultivo vastos territorios, y por eso obtuvo en todas parte...
