- Mama, me tengo que ir, que se me escapa el tren.
- Vale te quiero mi Caperucita...
- ¡¡ No me llames así !!
La gente me llama caperucita porque cuando era pequeña mi yaya me regaló una caperuza roja. Ahora no me la pongo pero la sigo guardando.
° ° ° ° ° ° ° ° ° ° ° ° ° ° °
Ya llegaba tarde, corrí corrí y corrí y me salte la zona de tiquet pero como tampoco era la última parada no llegaría el maquinista para pedirme el billete, eso me tranquilizo.
Encontré un vagón libre y cada vez que me acercaba más, poco a poco iba escuchando una epecie de cling, como el de una taza de té.
- Buenos días, ¿Que le trae al vagón del club de lectura?- Dijo una voz con un tono inglés.
- Emmh, no nada simplemente buscaba un sitio para sentarme...
- Lo sentimos pero únicamente aceptamos a gente que lleva un libro.
Me arrepentí bastante de haver sacado ese libro justamente porque era mi versión.
- ¿Caprrucita roja, la historia de Eirin? Aceptamos libros pero de verdad. Jajajajaja.
- Esto es un libro de verdad, ¡¿ No veis sus paginas emocionantes y encantadoras, y su gran atractivo de portada?! No mereceis un libro como este ni como ninguno otro.
Me fui contenta de mi respuesta. < Ding Dang Dong > en escuchar los pitidos del tren bajé inmediatamente. Esta mañana yo ya veía que se cocia algo en el cielo y no me equivoqué, Eirin 1, Señor del Tiempo 0. Así que abrí el paraguas y salí corriendo a casa de la yaya.
Llovia mucho y con la neblina y la gente, aunque supiese el camino me perdí. Sola y despistada me senté y esperando una iluminación, un hombre se sento a mi lado.
° ° ° ° ° ° ° ° ° ° ° ° ° ° °
