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El relojero del tiempo

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Él lo miró, algo andaba mal. Sus agujas no se movían. Lo acercó a su oído y no escuchó el Tic-Tac de su maquinaria. Detuvo su paso, suspiró y dijo: -debo ir de inmediato a visitar al relojero.
De camino al taller del relojero notó que el mundo cambiaba, todo se trastocaba, el pasado quedaba en presente, el presente intentaba avanzar y no podía, el futuro no se vislumbraba. Las personas que habían perdido a sus seres queridos o sufrido el desamor, lloraban y reían como quien no puede avanzar en la vida. Los jóvenes, impetuosos, ávidos de deseos y ganas de crecer como excelentes profesionales, estancaban sus proyectos y sus mentes perdían la claridad del pensamiento.
Los enamorados,- ¡Oh!, ¡qué desilusión!-, se dijo asimismo el tiempo. Los veía correr aprisa sin un momento para detenerse y disfrutar de su pasión. No aparecía una caricia, un te quiero, un encuentro para ahogarse en su pasión.
El tiempo llegó al taller, tocó la puerta suavemente pero ansioso de ver al relojero.
-Ya abro-respondió el relojero. Caminó hacia la puerta después de breve espacio en que, al levantar la vista, había comprobado lo que ya sabía: sus relojes habían perdido el Tic, solo se escuchaba el Tac de sus agujas como queriendo correr, pero algo las detenía.
Abrió la puerta, miró al tiempo, observó el reloj en su mano y dijo:-Pasa, tu reloj debe comenzar a correr-.
Ya en su mesa de trabajo y con sus instrumentos alistados como un médico que se prepara para una cirugía peligrosa pero que sabe que de ello depende una vida, díjole al tiempo: -Por querer andar de prisa tu reloj se descompuso, es una prenda muy frágil la que traes y cada vez que corres más de lo necesario, trastocas pasado, presente y futuro. No es la primera vez y lo sabes.-
El tiempo agachó su cabeza como muestra de respeto y no expresó una palabra.
-Está bien-, dijo el relojero. Comencemos.
Con suma precisión y cuidado destapó el reloj y comenzó a trabajar.
-Comenzaré ajustando la maquinaria para que camine paso a paso, así el pasado irá cambiando dejando su huella pero sin estar en el presente. El secundario ya camina, escucha mis relojes, el Tic que faltaba regresó. La esperanza perdida vuelve. Los amantes ya se miran, regresan las caricias, valoran el tiempo que pasan juntos, aprenden a valorar el presente. Los dolidos, ya no lloran y ríen. Mira, el minutero ya camina. Ellos aprenden que las pérdidas del pasado son huellas que deben ser guardadas dentro, en lo profundo de su alma, que aunque el dolor perdure, han de abrir los brazos al futuro, que la vida continúa.
Ahora ajustaré el horario. Ya vez, presente, pasado y futuro ya no son los mismos. Mira a los jóvenes. Su alegría brilla. A ellos no les alcanzan los segundos, ni los minutos ni las horas; por eso ajustaré los días, semanas, meses y años para que sus proyectos nazcan y se desarrollen y, que cuando la vejez llegue, vuelvan a reír con sus recuerdos implantados de sus fracasos amorosos, de los errores cometidos, pero que los ayudaron a reflexionar, levantarse y seguir adelante y que, además, disfruten la niñez que vuelve con los nietos.
Recuerda, tiempo, que entre segundo y segundo hay espacios que cuentan. Ya he terminado. Aquí tienes, le dijo, estirando el brazo para entregarle el reloj.
El tiempo lo tomó, se lo ubicó en su antebrazo izquierdo. Suspiró profundamente y, con un ademán en señal de respeto, agradeció al relojero. Caminó hacia la puerta, se detuvo un instante para volver a escuchar el Tic-Tac de los relojes que lo rodeaban, y echó a andar caminado por las calles.
El cambio lo notó al instante: el verdor de las plantas, las flores que caían y otras que nacían, los juegos de los animales, el trinar de las aves. Caminando lentamente observaba todo y volvió a prestar atención a los hombres.
-¡Ah!, la humanidad. Se dijo.- Los sentimientos se apoderan de ella pero...bueno, eso es cuestión de otro. Ellos han aprendido a aprovechar el tiempo unido a lo que sienten. La vida es tiempo y el tiempo...no siempre alcanza. -Sonrió y echó a volar.

Del tiempo y otros misteriosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora