Los nervios estaban haciendo estragos con su estomago.
Hace más de media hora había perdido la esperanza de parecer alguien relajado. Se paso la mano por el cabello que al salir de casa estaba peinado cuidadosamente hacia atrás con gel fijador, ahora tenía cabellos sueltos aquí y haya.
Quizá había sido una mala idea ir...
Pero, no podía fallarle a su amigo, había dicho que estaría esperando por él y no había más nadie en esta ciudad en quien pudiera apoyarse, así que tenía que ser él.
Se arreglo por doceava ocasión el cuello de la camisa y el nudo de la corbata que volvió a torcerse al segundo siguiente.
Luciría ridículo con el ramo de rosas rosas en brazos, pero en cuanto las vio desde su auto sabía que tendría que llevarlas con el y obsequiarlas.
Una nueva oleada de pasajeros salieron del área de equipaje.
¿Y si lucía tan diferente que no lo reconocía?
Quería golpearse mentalmente, había hablado esa misma semana por videollamada, nadie cambiaba de un día a otro, menos un adulto.
¿Debería de sonreír? ¿Sería extraño abrazarlo después de tanto tiempo? ¿"bienvenido" era muy cliché?
Todas sus preocupaciones se evaporaron al momento en que vio un mechón castaño entre la multitud. Su corazón acelero y o se detuvo no estaba seguro.
Empezó a caminar contra la multitud que le daba codazos molestos, pero no podría importarle menos.
Jin mordía su labio nerviosamente mientras escaneaba el lugar con la vista hasta que sus ojos conectaron. No pudo describir la emoción que se plasmo en el rostro apreciado.
En cuanto lo alcanzara diría "Bienvenido a casa" .
Cuando estaba a poco más de cinco metros, el omega comenzó a correr y sus cuerpos chocaron en un abrazo, sus fosas nasales se llenaron con la esencia de crema y durazno.
Los carnosos labios se abrieron en respuesta al toque de los suyos, sus manos se colocaron cómodamente en el hueco de la cintura contraria, mientras su cuello era rodeado y los mechos de su nuca acariciados. La lengua ansiosa instó a profundizar el beso, un gemido de aprobación subió por su garganta. Necesitaba más, estar más cerca.
Un fuerte carraspeo se escucho a su espalda, molesto se giro, ¿Quién se atrevía a interrumpir el momento?
Un oficial de seguridad del aeropuerto comenzó a sermonearlos sobre liberar feromonas en un espacio publico.
Abrazó al omega que avergonzado ocultaba su rostro en su pecho, un sentimiento cálido lo invadió, la sensación de sentirse completo despues de mucho tiempo, como si una parte entumecida en él volviera a la vida.
Se disculpo con las personas alrededor, algunos los veían con simpatía pero otros no ocultaban su desaprobación.
Recogió el ramo de rosas que había dejado caer y tomo el carrito con el equipaje.
—Mi auto esta en el parqueo — El omega camino delante de él, desde su perspectiva solo podía observar el sonrojo en la punta de su oreja y parte del cuello. Quizo morder ese tierno pedazo de piel y envolverlo de nuevo en su abrazo, que seguiría si el oficial no hubiese interrumpido.
Su parte humana empujo al impulso alfa de su interior, como si de un adolescente se tratara.
—Tienes un buen auto — Escuchó en cuanto cerró la puerta —¿Debería de comprar este modelo? —Sonrió para sí mismo, los balbuceos de Jin era la forma en que trataba de ignorar el elefante de la habitación.
—Sí, es un gran auto. Mi madre tiene el dinero de la venta de tu auto, un primer gran pago.
—¿Aún tiene ese dinero?
—¿Por qué no lo tendría? ¡Es tu dinero despues de todo!
—Es que al irme, dije que podría quedárselo en agradecimiento por las molestias —De alguna forma el omega parecía conmovido por ese gesto, aunque para él era lo obvio a hacer.
—Nunca perdió la esperanza de que regresarías algún día... Necesitas un auto para moverte en la ciudad, el transporte publico es un desastre y un peligro.
—Si, no queremos arriesgarnos...
Un silencio incomodo siguió, Nam incapaz de continuarlo decidió hablar.
—lo de antes...
—si, sobre eso... ¿Una locura no?
—Definitivamente una locura, tanta emoción... exacto.
—Fue la emoción del momento. Volver a esta ciudad me hace sentir tan nostálgico, ha cambiado tanto, y aún así me siento tan familiarizado como si nunca me hubiera ido.
—Aunque debe de carecer del encanto que tiene Francia.
—Fue genial mientras duro. Pero nunca desee permanecer en esa ciudad más del tiempo necesario.
Parpadeo sorprendido, eso eran noticias nuevas, en todo el tiempo en que hablaron nunca mencionó su desapego por la ciudad.
Namjoon parqueo el auto en la dirección desconocida, solo algunas calles abajo de su propio departamento.
Corrió a abrir el maletero descargó el equipaje, y Jin aun no bajaba del vehículo. Corrió al lado del pasajero y abrió la puerta.
—Pensé que habías olvidado tus modales y me tendrías esperando una hora dentro —Bromeo, pero no paso desapercibido como limpio la lagrima de su ojo con un rápido movimiento de su mano.
—¿De que hablas? ¡Siempre odiaste que te abriera la puerta!
—No se de que hablas —Jin bajo del auto, no esperaba que esto los pusiera tan cerca el uno del otro —Gracias, fue muy amable de tu parte el recogerme.
—Mi placer —Este sería el ultimo desliz que tendría. Se prometió, y tomando las manos de Jin entre las suyas beso al omega profundamente, saboreando cada instante de ese beso robado, mientras empujaba a su alfa que buscaba salir y reclamar en ese momento al omega.
Sus manos se soltaron y recorriendo desde la cintura todo el contorno hacia arriba del omega lo abrazo con toda la fuerza que podía sin llegar a lastimarlo. —te extrañe tanto.
—Yo también... —susurraron entre besos.
—Será mejor que me vaya. ¿Necesitas ayuda para subir tu equipaje?
—No, el -el edificio tiene elevador...
—Llámame si necesitas ayuda para desempacar.
—Seguro...
Nam reunió toda su fuerza de voluntad para alejarse del omega, y huyo del lugar mientras aun podía. Mientras se alejaba en su automóvil estuvo a punto de girar y regresar al apartamento.
Pero eso no era posible, era prohibido para él.
Al llegar a casa, el apartamento estaba solitario a esta hora del día, la foto junto a su pareja lo observaba desde la pared.
Solo entonces el peso de sus actos golpearon su conciencia. Sabía que sería un error desde el momento en que acepto ir, que ese momento iba a tomar lo mejor de sí y terminaría traicionando toda moralidad en su ser. Y aun a sabiendas de ello no pudo resistir la tentación.
Y cayó, y no se arrepentía, la culpa ocupando una parte de su ser, pero la satisfacción era mayor y tenía tan claro como lo era el día que lo volvería a hacer conociendo los resultados.
En su fuero interno tenía claro que a la única persona que no se permitía herir era a Jin, y eso ya lo había hecho.
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Las Diferentes Formas Del Amor (NamJin)
Romance***************Jin***************** Después de cuatro años Jin regresa a su ciudad natal con un futuro brillante frente a él. Se encuentra en una relación exitosa, a punto de comenzar su propio negocio, y el incondicional apoyo de su mejor amigo (ex...
