Nunca había pensado en mi vida que me llegaría a gustar ese hombre.
Entre tantos hombres trabajadores y ejemplares si un hombre me llegaba a gustar no se porque resultó ser él.
.....En fin eso me lo guardaré.que pena.
si mis padres supieran esa cosa loca que siento por este inmaduro;no me dejarán volver a verlo.asi que prefiero solo trabajar a su lado que caer en la tentación pecadora.
...........
"Que cara de estúpido tienes hoy Héctor,eh.
Más estúpida de lo normal"miraba confundido como al otro se le ponían rojas las mejillas y la mirada apenada.
"Ya callate no entiendes nada.y súper señor "de la cruz" si quieres quedate" subiendo sus cosas al tren.
"Ya voy,maldito delicado." ingresando al tren.
El viaje fue eterno y asqueroso teniendo a ese hombre durmiendo en mi hombro babeando mi traje.
parecia aproposito.,era un cerdo durmiendo.......un cerdito...bastante lindo..
El viaje a ciudad Juárez estuvo molesto por Ernesto y los niños pateando mi asiento desde atrás y esas canciones con tan poco desarrollo que ensallaban.podria ser una tortura para un buen oído.
Las horas pasaban y cada vez pensaba más y más que los ronquidos de Ernesto era algo de escuchar a cada momento.
Desperté de repente y apurado no me había dado cuenta que había caído del sueño no sabía dónde estaba ni qué hora era pero al voltearme ví a Ernesto copeando mis canciones en su brazo derecho.
"Que haces pendejo!,dame eso" se lo arrebate y solo se quedaba mirándome confundido.
Que te pasa Ernesto.
Nada solo pienso en la letra de la canción.
Tarareando en voz baja:
" Nunca pensé tener un amor así de raro,un amor tan malo,un amor real"
Ambos nos quedamos callados esperando a que el tren se detenga en la próxima estación que era la nuestra,estábamos sin mirarnos,bueno yo estaba sin mirarlo de la pena que me daba a lo mejor se dió cuenta que me inspiro en él en las mayorías de mis canciones o tal vez no pero ese rugor decía otra cosa.
Héctor...eh...ya llegamos por lo que veo,dijo evitando mirar a su amigo.
Supongo que sí, espero que sea ciudad Juárez.
Bajamos con nuestros pesados equipajes y las guitarras que ya eran parte de nuestros cuerpos por qué las cargamos todo el día en nuestras espaldas volviéndose una costumbre.
Al bajar encontramos paz,demasiada paz. bajamos en un lugar habitado de pura gente mayor por lo que veíamos.ni una sola risa de un dichoso niño.
"Con que de aquí vienes eh Héctor" dijo Ernesto mientras caminábamos sin rumbo porque estábamos perdidos,no recordaba dónde quedaba la casa de mi primo.solo se que era enfrente de una barbería.
"Pues si, pero tuve que irme por mejores oportunidades.,y lo mejor fue conócerte a ti señor cruz" dándole una pequeña sonrisa de lado.
No muchos se alegran de conocerme... podría decirse que eres el primero en eso...
Oh mira Ernesto la barbería!, espero que esté Carlos en su casa.
Más te vale que no te hayas equivocado barbilla de escoba.
Una vez en la entrada a Héctor le dió un poco de pena hace 12 años no lo veía solo se han escrito cartas pero no sabe cómo es Carlos en realidad.
Héctor tomo coraje y golpeó la puerta.
El sudor frío corrió por su espalda y rostro mientras esperaba una respuesta.
"Héctor,eres tú?" La manija de la puerta se abrió.
Las miradas se intercambiaban entre ellos.
Héctor no pudo dejar de observar la apariencia de su primo;estaba muy diferente a lo que lo recordaba.
Ahora ya era un hombre con cabello chino con la barbilla bien afeitada unos ojos claros marrones tirando más al color verde y delgado como su primo tan nombrado.
No sabes.... cuánto te extrañe.....
Dijo Héctor con la voz quebrada esperando otra palabra de ese muchacho.
Sigues tan sensible como siempre eh,ven aquí.
Lo abrazo fuerte dándole palmadas en la espalda provocando un leve lloroso.
Lamento tanto arruinar este momento pero estoy cansado y quiero tirarme un rato en la cama,los asientos del tren me partieron la espalda.Con permiso.
Entra con brusquedad empujando a los otros dos hombres.
Cálmate Ernesto, recién llegamos y ya te enojo algo?
Siguiéndolo a la habitación para luego cerrar la puerta.
Héctor solo estoy cansado.
Acostado de manera perezosa.
