Capítulo Uno

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Una oscura y calurosa noche, en la cual el viento hacía que la arena volara en todas direcciones, cinco hermanos, que se llamaban a sí mismos los Blugies, y cuyos nombres eran Alejandro, Sandra, Iván, Isabella y Carola, caminaban en la costa del mar, mientras charlaban sobre cosas sobrenaturales y fantasiosas, un tema que la sociedad tacharía como infantil. Los niños deseaban siempre, vivir un aventura extraordinaria, al igual que sus personajes favoritos de los cuentos que leían antes de dormir.

"Quizás algún día nos suceda algo interesante", solían decir.

La conversación comenzaba a tornarse aburrida, pues ya habían platicado lo suficiente. Isabella tuvo una idea. Les propuso a sus hermanos meterse al océano, aunque fuera ya muy tarde y peligroso para hacerlo. Se quitaron la ropa, dejándose únicamente la interior, y se metieron con el afán de divertirse un buen rato.

Los niños comenzaron a adentrarse cada vez más, y como se la estaban pasando tan bien, no se percataron de una inmensa ola que venía detrás de ellos. Esa ola lo cambiaría todo. Los empujó y los revolcó salvajemente. Fue tan fuerte, que los arrastró de nuevo hasta la costa.

Los jovencitos, todavía pasmados por aquel acontecimiento, se alzaron, sacudiéndose la arena del cuerpo. Se vistieron de nuevo con rapidez, hasta percatarse que Alejando seguía en el océano, sin haberse dado cuenta de nada.

A pesar de que sus hermanos le gritaran y pidieran que regresara, al estar tan lejos, no los escuchaba. Cuando la marea comenzó a subir en fracciones de segundos, todos vieron cómo fue tragado por una poderosa ola. Isabella gritó su nombre con desesperación. Los demás gritaban por ayuda, mientras corrían a todos lados. Isabella intentó meterse, pero las olas eran tan inmensas, que no pudo siquiera poner un pie dentro.

Esto sucedió durante horas. No había nadie ahí que pudiera ayudarlos, y poco a poco aceptaron que su hermano ya no iba salir de ahí jamás.

Isabella se fue corriendo hacia su casa, completamente perturbada, pues sentía que todo había sido su culpa. Los hermanos, tomados de las manos, fueron tras ella.
Llegando a su casa no tenían otra opción que acostarse, pues sus padres se habían ido de excursión y le habían encargado a Alejandro y a Sandra que cuidaran a los más pequeños, pues los dos eran los mayores, pero ahora ella tendría que hacerlo sola. Cuando se acostaron, los cuatro sintieron un gran dolor, como si se desgarraran por dentro.Las imágenes de él ahogándose regresaban a su mente torturándolos por no haber podido salvarlo

Los BlugiesWhere stories live. Discover now