– Que ganas tengo de un buen soju...hasta aceptaría una cerveza con el día que tuve – comentó el de mullet mientras apoyaba su cabeza sobre el cómodo regazo de Yeo y estiraba sus pies descalzos por el sofá.
– ¿Largo día, Sannie? – preguntó Wooyoung volviendo de la cocina con jugo para sus dos mejores amigos.
– Sí, ¡fue larguísimo! – dijo con dramatismo para empezar a enumerar todos los horrores de su día – el señor Park me regañó por no haber limpiado mi escritorio, me tocó cubrir a Yunho porque su novio regresó a la ciudad y derramé café sobre la camisa de Jongho y casi termino en el hospital.
– Pobre Sannie, en serio te vendría bien una cerveza – habló Yeosang mientras le hacía cariñitos en la cabeza.
Wooyoung se alegró de que el azabache estaba demasiado concentrado en buscar más atención de Kang y que este estuviera ensimismado en su pánico por no estar acostumbrado a tanto contacto físico porque de verdad le era muy difícil el no reírse.
¿Qué le daba tanta risa al rubio? Simple, él sabía que Choi San jamás probó ninguna gota de alcohol en su vida.
– Si quieres, puedo ir a comprártela – ofreció Wooyoung, disfrutando de poner en aprietos a su mayor.
El de mullet sonrió como cada vez que quería pegarle a alguien y no podía – Es una buena idea, pero no me gusta beber solo y Yeosang no sabe beber, no estaría bien excluirlo.
– Ah, cierto, qué pena – soltó el menor mientras le aplaudía mentalmente al otro por librarse de esta.
– Sí, lástima que Yeo sea un bebé – comentó el azabache con pesar fingido, apretujando las mejillas adorables del mencionado.
– Ey, no soy un bebé, les recuerdo que soy el mayor de los tres – dijo Kang levantándose del sillón y haciendo que San se cayera en el progreso – Además... yo sí bebo alcohol,... tomo soju con cerveza a menudo – mintió cruzándose los brazos para que pareciera que tenía confianza.
San resopló y Wooyoung ya no pudo contener su risa.
– Sí, sí, lo que digas, hyung – dijo sarcástico el de hoyuelos.
– ¡Hablo en serio! Yo puedo... beber hasta una, ¡No!, dos botellas de soju.
– ¿De verdad? Entonces apostemos por quién bebe más, si no tienes miedo, claro.
– ¡Hagamos eso! Wooyoung compra mucha bebida.
– Sí, mucha.
Jung tomó sus cosas y se fue demasiado risueño. Amaba a las personas mentirosas, es hermoso cuando los ves enredarse entre sus mentiras y ahí está uno callado sabiendo toda la verdad.
Era tan divertido que no pudo evitar hacerles una broma.
Regresó a su hogar con su compra y pudo ver el temor en los ojos de sus amigos disfrazado de osadía.
– Traje las bebidas, como no sabía cuál les gustaba, agarré de todo tipo. Siéntense que voy a traer los vasitos – habló el menor mientras iba a la cocina tratando de no reírse de las caras de sus amigos al ver todas las bebidas.
Luego de unos minutos, San y Yeosang estaban sentados en el piso con quince mini vasos llenos de soju y cerveza de diferente sabor enfrente suyo y en el medio de ellos un alegre rubio.
– Bien, esto es simple. Cada uno beberá de atrás hacia adelante cuantos vasos tolere. El que más soporte, se ganará... un beso mío. Listos, ¡Ya!
Pero ninguno de los dos arrancó.
– ¿Qué pasa? – cuestionó Wooyoung confundido y frustrado.
– Sí, ¿qué pasa, hyung? ¿es demasiado para ti? – se mofó Choi, aunque tuvo que tragarse sus palabras con la bebida que trajo el rubio porque su burla había sido el empujoncito que necesitaba Yeosang para iniciar el juego.
Unos segundos después y Kang seguía con la delantera hasta que por fin terminó ganando.
– ¡Sí! ¡Mira de quién te burlaste, Sannie! – celebró el castaño haciendo un baile que vio en un dibujo animado.
Wooyoung se carcajeó y cuando el otro terminó con su danza, se acercó a este y le dio un sonoro beso en los labios que dejó al mayor un poco sonrojado.
San chasqueó con su lengua y dijo: –Eso no es justo, ¡empezaste antes!. Exijo revancha, ¡Woo rellena los vasos!
– Está bien, será un placer ganarte de nuevo.
– No lo harás.
– ¿Estás tan seguro? Entonces hagamos esto: si yo vuelvo a ganarte, ustedes dos deberán darme un beso, pero si tú ganas, nosotros te damos un beso a ti.
– Bien.
– Bueno.
– ¿No deberían esperar a que uno gane para besarse? – preguntó Woo confundido por la cercanía entre sus amigos y la tensión entre ellos.
Ambos tomaron distancia cuando se dieron cuenta que solo los separaban unos pocos centímetros.
– Es el alcohol – se excusó San por los dos.
– Claro... – soltó el azabache mientras asentía como si les creyera – ¿Pasó lo mismo contigo, Yeo? – cuestionó tan interesado en la respuesta que apoyó su codo en la mesa y se puso sobre su mano con dirección al nombrado.
Kang miró a San alarmado, pero este solo se encogió de hombros.
¿Y ahora que le picó a Wooyoung?
– Sí,... fue eso – explicó dudoso el castaño.
– ¿Alguna otra duda que podamos resolver por ti? Deja de jugar que ya quiero ganarle al bebé.
– Sí, solo una...– dijo mostrando una sonrisa de oreja a oreja – ¿Cómo puede ser eso, si no tiene alcohol ninguna de las bebidas?
– Espera, ¿qué? – boqueó el azabache y los dos perjudicados fueron a buscar las botellas para ver qué decían.
En efecto, Wooyoung les dijo la verdad.
– ¿Por qué? – preguntó Yeo.
– Solo supuse que si de verdad ustedes eran "los grandes bebedores" que presumían ser, entonces se iban a dar cuenta en seguida que no tenía alcohol – explicó el de lunares dejándolos sin palabras – Está bien que no consuman ese tipo de bebida, al igual que está bien que lo hagan de una forma responsable– habló mientras colocaba un brazo alrededor de Choi – Pero eso no importa, lo que importa es que Sannie se puso celoso por nuestro beso, Yeosanggie, así que ven aquí – dijo estirando sus labios para darle un piquito.
Y Kang todo rojito fue con ellos porque no podía dejar que hubiera un malentendido entre ellos.
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One-Shots de Ateez
Fanfiction• Diferentes ships. • A.U. • Híbridos. • Omegaverse. • Edades cambiadas. • Poliamor. • Representación LGBTIQ+. • Inspirados y basados en canciones, tik toks, programas y en el grupo de kpop, Ateez.
