Prologo

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—Puedes marcharte y llevarte eso...o cumplir la promesa que les hiciste..—
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—Sabía que lo harías...siempre confié en ti..—
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—Yo no se si pueda durar un tiempo más aquí, pero daré mi ultima gota de vida para ayudar...—
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—...verán de que esta hecha una voluntad de fuego y hielo...—
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—Gracias por todo...chicos...—
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En aquel territorio donde se colocó la gema del dragón se pudo observar a una pequeña que dormía plácidamente en el césped hasta que algo que vio en aquel sueño la despertó de repente, y cuando se despertó se dio cuenta que aquello fue solo un sueño que le pareció eterno.
—¿Eh? ¿Raya?—preguntó la chica bastante agitada al despertar.
—Regresemos—dijo una pequeña que conocía bien a la protagonista identificada como Raya.
—¿Qué hago aquí?—pregunto aún recostada en el pasto.
—¿Es que todavía estás dormida?—preguntó la pequeña Raya confundida por la actitud de la protagonista.
—No...Es como si hubiera tenido un sueño muy largo.—respondió la pequeña mientras se levantaba quedando sentada.
—¿Qué pasaba?—preguntó la niña de 7 años refregándose la cara.
—No me acuerdo—se respondió a si misma levantando la cara.
—¿Porque estás llorando, ___?—preguntó la morena al ver las lágrimas en el rostro de la niña.
—¿Eh?—se preguntó confundida mientras tocaba debajo de sus ojos y notaba el rastro de lágrimas.

La pequeña se limpió las lágrimas que salieron de sus ojos tras el extraño sueño que tuvo, y después de eso se levantó para ir junto a aquella niña un año menor que ella hacía la aldea de su lugar natal. Sin embargo en el camino ambas hablaron de aquello, o algo así.
—No le digas a nadie que estaba llorando.—pidió la pequeña ___.
—No lo haré. Pero si lloras sin motivo, quizás debería examinarte mi ba.—respondió la hija del jefe.
—No digas tonterías. No puedo contárselo al jefe Benja.—contesto la pequeña que tenía heterocromia.
—No es como si mi ba te fuera a juzgar por llorar sin motivo.—respondió Raya intentando convencer a la pequeña de ir con el jefe.
—De igual modo, no es nada grave. Es mejor que el jefe Benja se centre en asuntos más importantes.—contraatacó negándose a contar aquello.
—Está bien, si no quieres que nadie lo sepa entonces se quedará entre las dos.—accedió finalmente la hija del jefe Benja.
—Gracias Raya, es mejor dejarlo así.—agradeció la niña.

Ambas pequeñas llegaron a aquel lugar donde residía el jefe de la tierra Corazón, quien estaba esperándolas a ambas junto a otra persona que conocía muy bien los motivos por los cuales la pequeña ___ tenía un cabello de dos colores al igual que sus ojos.
—Ba...¿quien es él?—preguntó Raya al ver que había alguien que no conocía.
—El es Itto, vino por alguien en específico.—respondió el jefe Benja.
—¿Alguien en específico?—volvió a preguntar su hija.
—Así es pequeña, y ya encontré a esa persona.—respondió el sujeto identificado como "Itto".
—Raya, el vino por ___. Solo él sabe acerca de su pasado y ciertas circunstancias.—complementó el padre.
—¿Por mi? ¿Mi pasado? ¿Ciertas circunstancias?—se preguntó la pequeña protagonista aún confundida.
—No te preocupes, poco a poco lo descubrirás.—respondió el de cabello blanco llamado Itto.

Ambas niñas fueron separadas en el momento pues una debía entrenar para ser la siguiente guardiana de la gema del dragón, y la otra debía seguir a Itto para descubrir muchas cosas que sin duda cambiarían su vida. Aunque en el camino a lo que podía identificarse como una finca la pequeña estuvo preguntándole varias cosas a quien la acompañaba.
—Señor...Itto, ¿verdad?—empezó volviendo a preguntar por su nombre.
—Así es, mi nombre es Itto Arataki. Pero no tienes porque decirme señor, no soy tan viejo como parezco.—respondió el mayor.
—Lo siento. No te conozco y creí que sería la mejor opción..—contestó la pequeña.
—Entiendo, querías ser respetuosa. Pero de una vez te digo que puedes simplemente llamarme por mi nombre.—le respondió.
—Está bien. Ahora, respecto a mi pregunta...¿estaré mucho tiempo aquí?—preguntó viendo la inmensa finca.
—Bueno, eso depende de cuánto tiempo me lleve entrenarte.—respondió el peli blanco.
—¿Entrenarme?—pregunto confundida.
—Así es. Benja me llamo para pedirme que entrenara a uno de sus queridos niños, lo que no me imaginé fue que no era un jovencito sino una jovencita.—respondió Arataki.
—¿El jefe Benja...te llamo para que me entrenaras?—preguntó sorprendida la chica al oír lo que había dicho Itto recién.
—No te preocupes, vas a ver que para cuando terminemos vas a saber defenderte a ti y también a los guardianes de la gema.—le mencionó Arataki llamando la atención de la pequeña.
—¿Voy a poder proteger a...Raya y al jefe Benja?—se preguntó mirando sus manos.
—Así es. Ya lo verás.—respondió el peli blanco.

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