«Uno»

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 Kaeya, vestido con una capa negra que le cubría el cuerpo entero se mezclaba en la oscuridad, guiándose con la única luz que le alumbraba el camino: su visión. La noche anterior, al discutir con Diluc, por fin tomó la decisión que quizá debió tomar hace ya bastante tiempo... Ahora ya habiendo decidido finalmente dejar Mondstand y huir a Inazuma, comenzó con los preparativos para su viaje sin retorno. ¿Cuál era la razón? No quería arrastrar y hundir a Mondstand en problemas con el abismo y Khaenria'h, aún si un día lo encontraban, haría todo lo posible por redirigir el daño a otro lugar, incluso si eso suponía dejar todo atrás. Las piernas y las manos le temblaban, no por el frío, sino por la adrenalina. Estaba relativamente cerca del Viñedo del Amanecer y aunque sabía que las probabilidades de que Diluc lo encontrara eran casi nulas, la ansiedad le carcomía la mente y los pensamientos.

 Por otro lado, Diluc llegaba a casa antes de lo esperado, después de una larga jornada en su taberna lo único que quería era descansar y alejar sus pensamientos de la pelea que había tenido con Kaeya, una Madeline muy apresurada y aparentemente nerviosa se tropezó con él, se escuchó el quejido salir de la boca de ambos por el leve golpe.

-¡Maestro Diluc! ¡Tiene que leer esta carta de inmediato por favor! — La criada le entregó un pedazo de papel doblado a la mitad.

Diluc tomó la carta, curioso por saber qué tenía tan preocupada a Adelinde. La bolsa que solía llevar al trabajo cayó de la mano del pelirrojo al leer el contenido de la letra, la cual lo único que decía era: 

    "Entendí finalmente que le traigo más mal que bien a Mondstand, ahora por fin puedes quedarte tranquilo, porque los problemas que puedo traer en un futuro no se volverán realidad, no si desaparezco. Despídete de todos por mí, no tuve el valor de hacerlo por mí mismo. 

Y... Luc, por favor nunca perdones lo que les hice a tí y a papá, no lo merezco"

 -¿No estará insinuando que se habrá quitado la—

-No. No –. Refutó Diluc con incredulidad. -Iré a buscarlo inmediatamente, avisa a la Maestra Intendente -. Dijo el pelirrojo con apuro, quien luego tomó un abrigo y una vela y salió corriendo de su hogar con el corazón casi saliéndosele de la boca y sin darle tiempo a la pobre Adelinde de si quiera responder a su pedido.

 Los usuarios cryo tienen mayor resistencia que otras personas a los climas gélidos, por lo que cada brisa helada que hacía contacto con el cuerpo de Kaeya no le causaba mucho problema, además de que yacía en cuclillas sobre el suelo para que le fuera más fácil conservar su calor corporal. El moreno esperaba al comerciante de la tierra vecina con el cual previamente había arreglado un acuerdo: había aceptado llevarlo hasta la posada Wangshu en Liyue a cambio de unos cuantos miles de moras. La espera se le hacía eterna y la ansiedad se lo comía vivo. Por suerte, después de unos cuantos minutos más al fin escuchó los trotes de un caballo que se aproximaba a su ubicación. A medida que la luz que llevaba el carruaje consigo ganaba terreno cerca de donde Kaeya estaba, exhaló el aire que no se había dado cuenta había estado reteniendo en consecuencia de la tensión de su cuerpo. Kaeya y el conductor del transporte se saludaron y con una mirada cómplice acordaron que subiera inmediatamente para no perder tiempo. Así pues, el peliazul recargó su pie derecho sobre la pequeña madera unida al vehículo que le facilitaba a cualquiera la entrada sin mucho esfuerzo a la grande "caja" que servía como área de transporte para pasajeros, dejó su cuerpo ansioso recargarse sobre el cojín que había en el asiento.


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» Créditos de la ilustración principal: .@halfwoozy en Twitter/X

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