Mi nombre es Noa y vivía en España pero me fui con mis abuelos a vivir para poder estudiar en NY y así poder aprender mejor el idioma y cultura. Ahora vivo con ellos y enseguida empezaré el próximo curso.
-Noa baja a cenar, se te enfriará la cena como no bajes y no pienso calentártela.- Gritó mi abuelo.
-¡Ya voy!- Corriendo baje las escaleras y me dispuse a cenar.
-Mañana tendrás que ir a comprar al supermercado, no quiero que hagas como la última vez.-
-Abuela ya te dije que me despiste unos segundos con unos gatos y se me fue la hora.-
La cena siguió normal hasta que noté unos golpecitos por debajo de la masa, mire y vi un billete de 20 dólares en la mano de mi abuelo. -Para que te compres un libro después de ir al supermercado, no creas que no se que siempre te vas a la librería antes de ir al super. Una persona no tarda tanto tiempo en ir a por leche y huevos.- Susurro mi abuelo para que mi abuela no se diera cuenta.
Con una sonrisa le agradecí por ese dinero y me fui al cuarto corriendo. Me puse el pijama y me puse a leer el nuevo comic que me había comprado sobre Spiderman. Tenia una gran admiración en él, no sabia como era capaz de luchar contra los criminales sin ser pillado nunca.
Me desperté por el mordisco en el pie que me había proporcionado mi queridísimo gato. Lo eche de mi cama con un empujón y me estire para poder despertarme del todo. Baje a desayunar y me vestí antes de que mis abuelos se despertaran. Cogí mi mochila y me dispuse a salir sin hacer mucho ruido.
Iba paseando por la ciudad con mis cascos escuchando música de camino a mi trabajo, estaba de camarera en una cafetería para ganar un poco de dinero en verano para mis estudios y así poder tener un poco de dinero propio y no depender de mis abuelos.
Al llegar deje mi mochila y me puse el delantal, abrí todas las cortinas y prepare todo para poder abrir. La puerta se abrió y ahí estaba mi clienta favorita, la señora Smith, esa señora venía todas las mañanas a por su café con leche de soja caliente, que le tenía preparado para cuando viniera, era una señora agradable y muy habladora, enseñaba literatura en mi instituto pero ahora esta jubilada y con ganas de vivir la vida tranquila.
-Buenos días mi joven Noa, ¿Qué tal llevas tu mañana de sábado?
-Bien dentro de lo que cabe, no me puedo quejar, ¿y usted?
-Con un dolor constante de espalda querida, pero por lo demás todo bien.- Me dio una sonrisa y se alejo a la mesa de la esquina a tomar su café mientras miraba por la ventana.
Al terminar el turno me dirigí al supermercado y compré lo que me había mandado mi abuela lo más rápido que pude, me lo metí a la mochila ya que eran pocas cosas y corrí hacia la librería de la esquina de la calle, mi preferida. Al entrar salude a Joe y me acerqué a la sección de comics hoy sacaban la siguiente parte de la colección de Spiderman. Había llegado a tiempo ya que solo quedaba un ejemplar, al ir a cogerlo choque con una mano, al girarme vi un chico alto y con unos hermosos ojos marrones.
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Spiderman (Andrew Garfield) x lectora.
RomanceNoa se muda a NY y ahí conoce a un chico con el que comparte muchos gustos, resulta que también es su vecino y su compañero de instituto, pero lo que no sabe es que también podrá llegar a enamorarse de él. En esta historia también narrará Peter Par...
