CAPITULO 1

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Viernes, 19 de julio de 2019. Octavo día en el campamento.

- ¿Dónde están Martín y Gema?
Nadie responde a la pregunta de Saúl. Algunas veces piensa que es invisible a pesar de medir casi un metro noventa.
-¿Me habéis oído?
-Si, pesado. Te hemos oído perfectamente -responde Natalia tras soltar un resoplido. No aguanta a ese tío desde el primer momento-. Estarán por ahi, detrás de algún arbusto, dando rienda suelta a su amor.
-¿están liados?
-¿de verdad, Saul? -dice la chica sorprendida-. ¿Llevamos una semana aquí y todavía no te has enterado?
¡En que mundo vives!
-de momento, en el mismo que tu.
Aunque a veces desearía volver a su casa, a sus entrenamientos, y alejarse de esas personas tan prepotentes y egocéntricas. Cuando recibió aquella invitación debió quemarla y tirar las cenizas a la basura. Pero necesitaba ese descanso.
-Me di cuenta de que esos dos estaban juntos a los diez minutos de entrar- comenta un chico con gafas sentado en un sillón rojo, sin apartar la mirada de las páginas de un libro bastante grueso.
-No es un secreto de estado, luis. Creo que todos nos dimos cuenta de que Martín y Gema son pareja.
- Este no lo sabía.
- Porque paso de meterme en la vida de nadie -replica molesto Saúl mientras abre el frigorífico y coge un bote lleno de agua que lleva su nombre.
-Ningún líder que se precie debe ignorar lo que ocurre a su alrededor.
- No me va la prensa rosa. No estoy aquí para juzgar a los demás ni para inmiscuirme en lo que hacen.
-¿Y para que estas aquí, cariño?
La pregunta que le hace Natalia ya se ha planteado muchas veces a sí mismo. ¿Por dinero? ¿Para vivir la experiencia? ¿Para aprender? No, es mucho más complejo que todo eso. Aislarse en un sitio como aquel era una gran idea. Sin móviles, sin ordenadores. Sin redes sociales no contacto con el exterior durante tres semanas. Lo que no imaginaba era que tenia que compartir ese espacio con algunos capullos a los que no traga. Natalia y Luis entre ellos.
-Me voy a correr. Volveré para la cena -dice el joven atleta, que no tiene ganas de responder a la pregunta que le ha hecho su compañera.
Ni Natalia ni Luis vuelven a hablarle. Ni siquiera se fijan en él cuando se marcha. Saúl tampoco insiste. Esos dos no son sus amigos, ni lo serán en el futuro. Ellos por un lado y el por el otro.
El joven deja atrás la que llaman <<casa principal>>, en la que se encuentran la sala de estar, la mesa en la que comen y la cocina americana, con todo tipo de comodidades. Es donde se suelen reunir y hacen vida de grupo. Corre por el camino de los bungalós a buen ritmo. Hace calor, debe de haber mas de treinta grados. No esperaba temperaturas tan altas en plena montaña, pero, desde que llegaron, muchos días han sido así. Por las noches, en cambio, refresca bastante.

.....

-¿Donde está ese campamento?
-En los Pirineos. En mitad de la nada.
-Vaya, que lejos. ¿Y dices que no podremos hablar en tres semanas?
-Así es. No nos dejarán tener encendidos los móviles ni ningún tipo de dispositivo electrónico. Es una condición que nos han puesto para asistir.
Su novia no lo entendía y tampoco le parecía bien, pero no le quedó más remedio que aceptarlo. El ya había tomado la decisión de ir. En aquel lugar desconectaría y tendría tiempo para pensar y aclarar sus ideas.

.....

Saúl disminuye el ritmo al llegar al campo de tiro con arco. Alza la mirada y ve a Eva, que apunta a la diana que se encuentra justo en el medio. Dispara, y la flecha se clava en uno de los anillos rojos, muy cerca del amarillo.
-¡Buen tiro! -exclama el joven, que se dirige trotando hacia la chica.
- Gracias. No ha estado mal, aunque podría haber sido mucho mejor.

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⏰ Última actualización: May 13, 2022 ⏰

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