Capítulo 34

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Regresamos a la mansión a las nueve de la noche, Damián dijo que mañana sería un nuevo día lleno de sorpresas. No entendí por qué, aun no entiendo muchas cosas de aquí.

Me doy un baño y me recuesto en la cama, saco una hoja y empiezo a escribir, estas cartas cuando salga de aquí se irán para cada dueño. Cada día escribiré para no aburrirme y matar el tiempo un rato, también para decirles lo que realmente siento y cómo me la estoy pasando digamos que es una forma de desahogarme.

El sueño poco a poco se va apoderando de mí y sin darme cuenta me quedo dormida encima de una hoja. Escucho unos toques en la puerta y me levanto, ¿qué hora será? Abro la puerta y una sirvienta me recibe con un vestido anaranjado, después de entregármelo me dice que debo estar lista en dos horas que cuando lleguen las horas tocará la puerta.

Dejo el vestido extendido en la cama y checo el reloj, son las tres de la tarde he dormido demasiado tiempo y eso es algo raro en mí. Se supone que estaba escribiendo cartas y de repente me empecé a sentir cansada y con mucho sueño que me quedé dormida. Recuerdo lo que hice antes de eso y solo sé que tomé una botella de agua que había en la mesita de noche, ahora lo entiendo, esa botella tenía algo esto ya estaba planeado.

Solo tengo dos horas para arreglarme no sé a dónde iré o que ocurrirá, espero saber pronto lo que está pasando. Tomo una ducha y me quedo pensando en todo lo que ha pasado desde mi secuestro, es algo raro que no me hayan hecho daño incluso no han pedido rescate ni me han matado. Todo esto es algo que no puedo explicar porque no entiendo que ocurre realmente.

Salgo envuelta en una toalla, no sé si quiero hacer esto, no sé qué es lo que pasará o a dónde iré. Probablemente este sea mi último día y todo eso que no me hicieron todo este tiempo ocurrirá hoy. Tengo miedo, miedo de lo que pueda pasar, miedo de no volver a ver a mis padres, a mis amigos y a Jack.

Levanto el vestido de la cama y lo examino buscando algo que pueda hacerme daño, al parecer no lo hay así que decido ponérmelo. No lo voy a negar, el vestido realmente es hermoso; es un vestido anaranjado largo de mangas largas, con una pequeña abertura env en la parte de enfrente, combinaba perfectamente con mi cabello. Quien escogió este vestido merece mis agradecimientos.

Termino de ponerme el vestido y voy hacia el tocador, me hago una trenza de diadema en mi cabello y lo demás lo dejo suelto. Veo que hay maquillaje así que decido ponerme un poco, no mucho ya que no es de mi agrado tanto maquillaje. Me coloco unas argollas que veo ahí y una pulsera que combina con el vestido.

Ya lista reviso la hora en el reloj y veo que ya es tiempo, he terminado de arreglarme justo a tiempo. Agarro mis converse blancos y me los pongo, escucho un toque en la puerta al parecer la sirvienta ha venido ya.

Al abrir la puerta me sorprendo al ver a la persona que está enfrente mío, tiene un traje muy elegante que hace que su cabello y ojos luzcan realmente hermosos. Ese azul intenso de sus ojos me mira por unos segundos examinándome de pies a cabeza, nuestras miradas chocan y sonríe un poco. ¡Dios, esa sonrisa! Nunca se la había visto de esa forma.

¡¡¡Qué me está pasando!!!

—Te ves hermosa.

—Gracias. Tú no estás nada mal. —esa sonrisa volvió a aparecer de nuevo.

—Lo sé —eso que dijo me trajo recuerdos de Jack, siempre con el ego alto—. Toma, te traje esto. No tienes casi nada de lo tuyo aquí por lo que te podrían servir para esta ocasión.

Me entregó una caja de zapatos, los abrí y en esta se encontraban unas zapatillas beige con un tacón grueso más o menos de siete centímetros se ven hermosas. Las saqué de la caja y me senté en el borde de la cama, estaba por agacharme cuando Damián se arrodilló y me las colocó.

Esto parece un momento romántico.

—Gra-gracias.

—Al parecer te dejé sin palabras.

—No me esperaba esto.

—Lo sé. ¿Estás lista?

—Lo estaba desde que llegaste.

—Te faltaba eso. Vamos no podemos llegar tarde.

Salimos de la habitación y bajamos las escaleras, al llegar afuera de la mansión caminamos en dirección al jardín, pasamos por este y Damián cortó una flor blanca pequeña que me colocó detrás de mi oreja. Creía que a donde me llevaba era el jardín, al parecer me equivoqué.

Atravesamos todo el jardín y llegamos al bosque, en la entrada de este había un camino despejado con pequeñas piedras alrededor del caminito. Esto me estaba dando un poco de miedo y eso lo notó Damián quien volteó a verme y me sonrió tal vez para tranquilizarme un poco.

¿Lo logró? Solo un poco. Demasiados pensamientos se vinieron a mi mente en ese instante y digamos que ninguno es positivo.

Conforme íbamos avanzando el camino era diferente, se hacía un poco estrecho faltaba poco para llegar o eso me había dicho Damián. Caminamos un poco más hasta que paramos.

—Es aquí. —Dijo él.

Me quedé mirando lo que tenía enfrente de mí, todo se veía bello. En medio de ese bosque y enfrente de mis ojos había una pequeña mesa con dos sillas, en la mesa había toda variedad de comida y alrededor del bosque estaba una línea de luces blancas colgando.

—Todo esto es bello solo que no entiendo que hago yo aquí.

—Scarlett ha llegado el momento de que sepas quién es el dueño de la mansión y la razón por la cual estas aquí.

—¿Quién es el dueño de la mansión? No veo a nadie más aquí, solo estamos tú y yo, acaso tú ¿eres el dueño?

—Ya quisiera yo serlo, no te desesperes ahora mismo lo sabrás.

—¿Ahora mismo?

—Sí.

—Quién...—Un escalofrío recorrió mi cuerpo al ver a la persona que venía caminando hacia mí—. ¿Padre?








~*~
¡Holaaa!

Chan Chan Chan chaaannn... ¿Padre?

Alguien ha vuelto después de taaanto tiempo...

En multimedia la imagen de el vestido que está usando Scarlett (más o menos me lo imagino así)

Espero y les guste el capítulo.
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Saludos😘

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