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El inicio de la inspiración

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Era tan aburrida la secundaria, no tenía amigos sobre salientes, una pareja, una amistad con la cual burlarme de todos o inclusive un profesor con el cual me divirtiera aprendiendo. Esperaba con grandes ansias que todo eso cambiara en la preparatoria, ni si quiera recuerdo que tan emocionante fue mi primer día en la secundaria, pero por supuesto aquel sentimiento ni siquiera se encontraba en mí en este momento.

Me encantaría haber visitado la escuela antes, ahora no sé en qué salón me tocó.

Miré alrededor buscando la mirada de alguna persona más perdida que yo, para mi mala suerte no la encontré. Voltee mi mirada al único cuaderno en mi mochila para revisar por octava vez el salón en el que debería estar.

Primero B ¿Por qué no dieron algunas referencias?

Hola- Dice una voz bastante gruesa detrás de mí- ¿estás perdido?

Si, ¿tanto se nota amigo? – Giré lentamente para poder ver a la persona a los ojos y para mi sorpresa no era lo que creía- amiga...

Te la perdonaré tan solo porque no te conozco – soltó una leve sonrisa qué desde mi ángulo parecía un gesto aterrador, no era para nada una persona de estatura normal, yo media 1'75, a su lado parecía medir 1'50- ¿Te puedo ayudar en algo?

Ah... sí, claro ¿Cuál es el salón de primero B? - seguía mirándola, me había quedado tan embobado y sorprendido por su estatura que no entendía que tipo de expresión tenía en mi rostro.

Sube a la segunda planta de aquel edificio y es el tercer salón de izquierda a derecha- dijo mientras señalaba dicho edificio- y por favor, no pongas ese rostro cuando hables con los demás, podrían mal entenderlo- pasó de largo sin despedirse o hacer algún gesto amistoso.

No entendía a qué se refería, siempre fui una persona muy distraída inclusive con mis propias acciones, había ocasiones en las que mis sentimientos me controlaban, muchas veces sentía que era lo correcto, hasta que esas acciones me terminaban trayendo problemas, a pesar de todo ello nunca he intentado cambiarlo, porque sabía que algún día me traería algo bueno ¿Cómo? No lo sé, pero no todo puede ser malo.

Caminé con algo de temor, sosegado y con la mente llena de cosas, el camino estaba claro, pero mi mente no, siempre tenía algo en que pensar, pero nunca obtenía respuestas, a pesar de que esto me traía unas terribles jaquecas también me ayudaba a dormir, además de que era muy relajante para mí, siempre y cuando no me excediera. Después de unos minutos de haber caminado, llegué al aula, abrí la puerta lentamente mirando al piso para seguido de ello levantar lentamente la vista, todo estaba en silencio, tan solo habían llegado compañeros cinco compañeros, creo que era algo entendible, apenas eran las 6:48 a.m. ni siquiera se encontraba el profesor.

Buenos días- dije intentando no parecer alguien serio y tímido-.

Buenos días -contestaron unos cuantos como si su vida estuviera a punto de acabar, tal cual moribundo dando su último suspiro-.

Odiaba levantarme temprano y aun así lo hice, no podía aguantar las ansias para conocer que me depararía en este lugar, aunque debo admitir que esto tiene sus ventajas, pude escoger un lugar en la parte de atrás, del lado derecho, junto a una ventana, sabía que esto me distraería, pero era mejor que estar a delante y que siempre me hagan preguntas sobre la clase. La ventana tenía una vista bastante agradable, esta daba hacia el patio el cual estaba casi cubierto por arboles como el almendro, Quercus rubra y unos que otros manzanos. A mi madre le encantaba la jardinería, por eso sabía el nombre de unos que otros árboles, era bastante agradable saberlo, pero a la vez me hacía sentir bastante anciano.

Durante los próximos minutos previos a las clases decidí observar a cada uno de mis compañeros, tanto como los que ya habían llegado como los que estaban a punto de entrar, cada uno de ellos tenían una historia, una vida, recuerdos que probablemente atesoren, gustos, disgustos, su vida podría ser un desastre o una maravilla, sin embargo, no tenía tantas ganas de conocer a cada uno, soy demasiado curioso, pero sería un fastidio completo el tener que recordar tanto. Era bonito ver a demasiadas personas sin conocer, eso significaba un mundo por conocer, había chicas lindas, chicos bastantes atractivos, personas muy interesantes, algunos con lentes, otros simplemente parecían despreciar todo, otras tantas antipáticas, sin embargo, era bastante bueno ver tanta variedad, como si de adoptar a una mascota se tratara.

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⏰ Last updated: Dec 07, 2021 ⏰

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