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Need someone

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Need someone

Hace ya algún tiempo, Jeongin tenía apenas 17 años y ya estaba harto de la vida. Esa simple palabra de cuatro letras que para muchos tenían significado vasto y extenso, para él no era más que eso, una simple palabra. Estaba harto de ser el objeto de burla de todos.

Aquel día  el motivo de las burlas era nuevamente su familia. Cosas como "La madre de Yang seguro es prostituta, así pagaron la colegiatura" "¿Tu padre se fue por los cigarrillos, cierto?".

Su mente nublada por el enojo y la tristeza solo pudo pensar en venganza. Pero al mismo tiempo pensó en que no era lo suficientemente valiente para hacer algo al respecto, si él les devolvía los golpes, ellos arremeterían aún más contra él. Los profesores no harían nada. Sus padres no se aparecían por la escuela nunca a salvarle.

No había nada que realmente valiera la pena, ni su vida escolar ni familiar.

Después de clases fue a su casa por dinero y un hoodie. Compró velas negras y tiza blanca. Su mente frustrada maquinó hasta la forma más inepta de salvarse. Cualquier cosa estaría bien. Cualquier cosa que le proporcionara seguridad (aunque esta fuese improbable) le haría sentir mejor.

Fue al bosque más alejado del lugar donde vivía, adentrándose en él. Caminó por horas hasta que estuvo seguro de que nadie lo encontraría.

Encendió las velas y dibujó un pentagrama. Eran ya las seis de la tarde. Su madre ya había regresado del trabajo y su padre lo haría también en una hora y media. No había vuelta atrás.

Recitó en voz alta una y otra vez.

Así durante varias horas. Nada. Se rió de sí mismo, era obvio que no funcionaría.

Lo que al principio eran risas se fueron convirtiendo en sollozos, la razón de su llanto era una mezcla de enojo, tristeza Y decepción. Aunque ese era un cóctel que tomaba casi a diario.

Un chico salió-literalmente- de la nada Y secó sus lágrimas -era bastante apuesto, había que admitirlo- Tenía el cabello largo, plateado y unos ojos hipnotizantes del mismo color, vestía jeans negros con una camiseta blanca.

- ¿Quién eres? - Preguntó extrañado, pues por la hora pensaba que era el único ahí.

- Tú me llamaste y yo solo he venido. - La expresión en el rostro de Jeongin fue tal que el chico que tenía plantado en frente empezó a reír. - Tranquilo, no te pongas así, hay que presentarnos, ¿De acuerdo?. Mi nombre es...Hwang Hyunjin, dime cuál es el tuyo.

-Y-yang Jeongin

- Muy lindo. - Se refería al nombre. -... Ahora dime, ¿Qué te orilló a esto? - Señaló el pentagrama y las velas, Jeongin solo levantó los hombros como única respuesta. Hyunjin Sabía la respuesta, De hecho, lo sabía todo acerca de Jeongin. Pero aún dudaba en condenar a Jeongin a las llamas del infierno.

....

Al día siguiente se despertó y no había rastro alguno de Hyunjin. Se sintió extraño, ¿había sido todo un sueño?. Respiró hondo y se levantó del suelo. Algunas ramitas y hojas se pegaron a su ropa.

Caminó de regreso a casa. Todo había sido un sueño. Uno demasiado tonto.

Al llegar vio a su madre sentada en el sofá de la casa, el tufo a cigarro y alcohol inundaba el lugar. Intentó pasarla de largo, pero lo interceptó.

-Donde esstuvisste a-anoche? - Por el tono que usó, Jeongin Sabía que estaba ebria.

- En casa de un amigo. - Se limitó a responder.

-¿En casa de Changbin?- Dijo, y él intentó huir a su habitación. - Ya te dije que no te quiero cerca de ese maricón, lo entendisste?!

-M-mamá, él y Félix no son novios.

- Ajá, claro, Yo he visto cómo van siempre tomados de las manos. ¡¿O es que acaso eres igual que ellos?! - Se levantó con torpeza de su lugar y fue en dirección de Jeongin.

Él corrió y se encerró en su cuarto. Su pecho subiendo y bajando, casi como si tuviera una taquicardia. Nada de eso, solo un poco de ansiedad. Ella golpeó la puerta varias veces, luego se detuvo y amenazó. "Cuando tu padre regrese, vas a tener que salir de ahí".

Escuchó en silencio y empezó a llorar. 

Tomó su teléfono y con la mano temblorosa marcó el número que ya se sabía de memoria, la única persona que lo ayudaba en estas situaciones.

- Hola.¿Todo bien?, Hacía tipo que no me hablabas... - se escuchó del otro lado de la línea.

-H-hyung

- ¿Qué pasó esta vez?....Jeongin, dime... ¿Necesitas que vaya por ti?... Voy por ti en 20 minutos. - Colgaron y él se quedó nuevamente en ese silencio sepulcral.

- ¿Es así siempre? - Esa voz tan inconfundible era de Hyunjin

- Sí... ¿Por qué no me ayudaste?. Pensé que a eso venías.- El peli plata se mordió el labio, queriendo hacer y expresar más de lo que le era debido. Era su propia maldición el no poder amar. Un ser sin corazón no puede amar nada. Puede anhelar pero jamás tener. Puede ver, sentir las cosas con el tacto, y sin embargo jamás podrá experimentar el amor de nuevo.

- Nunca me lo pediste.

- Entonces quiero cerrar un trato. - Estaba decidido, y Hyunjin mostró una sonrisa ladina. Se acercó a él y le susurró al oído.

- Bien.... Mientras estés vivo, yo concederé todos tus deseos...- Ahora su voz era ronca, estaba más que claro de qué hablaba, el cálido aliento de Hyunjin y tenerlo tan cerca nubló todo sentido común en la cabeza de Jeongin.- Pero cuando tú pasas al otro lado, serás tú quien me complazca a mí... ¿Entendiste?.- un ser sin sentimientos solo puede guiarse a partir de sus impulsos más bajos.

Al final cerraron el trato. 

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