1. Ursae Maior

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A pesar de lo mucho que llevo viviendo aquí no he terminado de acostumbrarme al constante miedo que siento. Hay Cruentos por todas partes,  siempre alertas para ver qué Nefelibata capturan y lo llevan a las subastas.
Mi tía abuela, nos contaba historias fantásticas de la Tierra antes de la Expugnación causada por una batalla entre gigantes hace no muchos años, pero bastaron para crear este infierno que pinta interminable. Ella decía que antes cualquiera podía salir a convivir o jugar por las calles sin el temor de que los Cruentos te sometieran para ver el iris en tus ojos, sólo ellos pueden ver ese pequeño rasgo que te distinguía de ser un Nefelibata o un ser mortal condenado a sobrevivir en esta pesadilla.

- ¡Bruno! ¡Bruno!

Mi madre me llamaba desde la cocina. Es una mujer extraordinaria que me ha cuidado tan bien que estoy aquí para contarlo, ya no falta mucho para pasar la línea de quiebre, puesto que ya voy a cumplir los 16 años y ha esa edad seré elegido para cumplir un rol social. Mientras tanto tengo que cuidarme de los Cruentos porque en dado caso de que sea Nefelibata seré subastado y no deseo nada que tenga que ver con eso.

- ¡Bruno! ¡Bruno! ¡Bruno!
- ¡Ya voy!

Desde mi cuarto dudo que me haya escuchado, mi casa es grande, pero vieja, le pertenecía a mi tatarabuelo.
Después de todo este desastre, no ha habido tiempo para remodelar los muebles de la casa, empezando por mi cama, no es lo suficiente grande para mí, ya he crecido demasiado. Decido darme una ducha y me apresuro a ello. Al salir me doy cuenta de que mi madre se ha cansado de gritar y ahora esta sentada al pie de mi cama, se ve como cualquier Domingo por la mañana, lleva un delantal muy bonito de color amarillo y se ha remangado el suetér naranja que lleva puesto, también lleva un pantalón corto color beige y unos tenis haciendo juego, su tez es blanca y su cabello es de un negro muy intenso, no lleva aún ni una cana. Cuando doy el primer paso para entrar en la habitación, se sobresalta y me mira con sus ojos marrones con mucho detalle.

-Dejé tu desayuno abajo, apúrate o llegarás tarde al colegio.
- Siento haberte hecho esperar es que me desperté tarde y quería ducharme pero aún estoy a tiempo para llegar a a la escuela.
- Bueno, tu mide tus tiempos, yo ya cumplí con mi parte.

Le sonrío amable, me dirigo a mi cama para tomar mi mochila y salgo de mi cuarto corriendo hacia la cocina. Efectivamente, la comida está fría, me hecho a la boca grandes porciones para acabar más rápido.
Al terminar, me lavo los dientes de forma apresurada porque el autobús tiene un horario bastante estricto.
Ursae es la ciudad natal dónde vivo actualmente.
Al salir de casa, camino unas cuantas calles hasta llegar a la esquina para esperar al autobús, siempre es un terror hacer esto. El autobús se detiene frente a mí, me impulso con un movimiento torpe a la entrada y me tomo de uno de los tubos a mi izquierda para sostenerme, todos en el autobús me miran con cara de aburrimiento, me incorporo y empiezo a caminar por el estrecho camino que hay entre los asientos, llego hasta el final y me siento. Es aburrido ir al colegio porque mi rutina es muy monótona, no tengo amigos fijos en el colegio y mucho menos en el autobús ni en ningún lugar.

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