Septiembre de 1971
Regulus
La búsqueda constante de la perfección es uno de los pasatiempos preferidos de la familia Black, sobre todo para Regulus, lo que significa que estar en Gryffindor era inaceptable. Ya era muy tarde.
"¡Gyrffindor!" había exclamado el Sombrero Seleccionador en su cabeza.
No había mucho que pudiera hacer con sus once años más que agarrarse del borde del banco en el que estaba sentado y querer rebobinar el tiempo. Habían a penas algunas personas aplaudiendo pero no podía escucharlas, ni siquiera pudo sentir cuando la profesora Mcgonagall le sacó el Sombrero. Mucho menos tenía ganas de mirar a Sirius. El corazón le latía tan fuerte que podía escucharlo retumbar en sus oídos y sentir las palpitaciones en su pecho. Miró a la profesora, ella solo le apuntó con la mirada a la mesa donde estaban vestidos de rojo indicándole que fuera.
Mientras caminaba a la mesa de Gryffindor, se dio cuenta que su uniforme también estaba de rojo.
Quería morirse.
No quería ver más el sorteo de casas, no quería estar ahí sentado.
A lo largo de su vida siempre había buscado enorgullecer a sus padres. Primero a su padre. Había sido el tonto que buscó su atención, una vez dijo Sirius. Y sí fue tonto. Su padre, Orión, era un hombre duro y severo que jamás tenía tiempo para ninguno de sus hijos, no tenía más que quejas con palabras venenosas que hicieron llorar a Regulus una y mil veces (no frente a su padre, si no quería ser hechizado era mejor no llorar ni demostrar emoción frente a él), y volvía, una y otra vez, pero obteniendo los mismos resultados. Diferente a él, Walburga fue mucho más fácil de complacer, ella quería más a sus hijos, eso dice ella cuando habla de mal de su padre. Aun así, satisfacerla era igual de difícil como lo fue con su padre, por lo menos, ella sí lo felicitaba.
Tenía miedo de cómo reaccionara su madre a esto. Quería llorar, pero no podía, no frente a todas estas personas.
"Increíble, hermanito."
Sintió que le sacudían el hombro, pero él solo lo apartó, Sirius lo hacía sentir peor. No sabía diferenciar si lo que dijo era una burla o una felicitación, pero ambas eran igualmente malas opciones. Ni siquiera pudo sorprenderse de que Sirius hubiera sido sorteado a Gryffindor, aún absorto en sus pensamientos.
Debe ser un error o una broma estúpida del Sombrero. Después, le pediría a la profesora un cambio de casa. No debería ser tan difícil, simplemente debería hacer que el Sombrero dijera que todo era una equivocación.
Recordó las palabras que el Sombrero le había dicho mientras estaba sentado, ignorando el silencio pudo rememorar la voz que estuvo en su cabeza: "Tu capacidad de querer probarte ante los demás es enorme, chico. Muy ambicioso también. Eso podría convertirte en un gran Slytherin, y eres un Black, seguro que querrías eso." Regulus se sintió un tonto al recordarse tan feliz. "Tu ingenio rápido y ganas de conocer a profundidad hasta saciar tu curiosidad también me indicaría Ravenclaw como buena opción." desde ahí ya supo que algo iba mal. "En el fondo lo que quieres es tener la capacidad para poder demostrar cuánto vales" en eso Regulus había afirmado, en su cabeza. Tal vez el tonto Sombrero había pensado que eso significaba que quería ser un Gryffindor.
La comida ya había aparecido delante suyo y alguien estaba acercando el plato para que lo comiera. Se había creado ya una teoría del por qué estaba en Gryffindor, aún así, no lo comprendía.
Después de la cena había ido a hablar con el director Albus Dumbledore sin siquiera escuchar a su hermano, ni prestarle atención a los amigos del tren que había hecho este, tampoco siguió al prefecto a pesar de que le hubiera dicho que debían ir a su sala común, ni se preocupó por las malas miradas que recibía de los Slytherin. En su mente pensó que de nada serviría que le miraran mal porque pronto estaría junto a ellos con su vestimenta verde y plateada yendo a la sala común de Slytherin.
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─┈ boy division ᭡
FanfictionLos mellizos Black son sorteados a Gryffindor. [Voy hacer un mejor resumen]
