(7) Las cosas están mejorando

3.4K 146 10
                                        

Han pasado cuatro semanas desde que mi papá y Amanda nos dieron la noticia de que esperaban un bebé.  Muchas cosas han cambiado desde ese día.  Cosas que realmente me alegran y me hacen sentir feliz.

Amanda es otra persona, completamente.  Se ve siempre tan alegre, y ha sido muy buena conmigo.  Bueno, papá aun no se ha ido en ningún viaje de negocios, pero estamos compartiendo mucho tiempo juntas.

Hoy es la cita de Amanda con el doctor y yo voy a acompañarla.  Esto debido a que mi papá tiene una reunión muy importante en su oficina; una a la que no puede faltar. 

Salimos temprano de la casa ya que Amanda tenía antojos de comer en una cafetería cercana a la oficina del doctor.  Allí hacían unas exquisitas crepas de desayuno; en realidad no culpaba sus deseos.

“Cómo van las cosas con Jeremías” preguntó ella de la nada, una vez nos sirvieron nuestra orden.

Casi me ahogo con mi café cuando escuché esta pregunta; definitivamente era una inesperada.  Honestamente, me estaba tratando muy bien; pero no pensé que llegaría a preocuparse por esto.

“Las cosas van muy bien.  Es un buen chico y me ha demostrado que me quiere mucho” le respondí cuando terminé de toser.

“Me alegro mucho.  Sabes algo?  Estoy muy contenta hoy porque sabremos el sexo del bebé” me dijo con una gran sonrisa en su rostro, “Espero que sea una niña.”

“Yo también!” le respondí con toda la sinceridad del mundo, acompañado de una sonrisa más grande que la que ella tenía.

Terminamos de desayunar y nos dirigimos a la oficina del doctor.  La secretaria inmediatamente nos notificó que el doctor llegaría tarde.  Este se encontraba atendiendo un parto, y no sabían cuanto más se demoraría. 

Amanda me miró y se disculpó por la espera que estaríamos enfrentando.  De acuerdo, es definitivo, este embarazo la ha cambiado demasiado.

Luego de esperar por dos horas, y de haber leído casi todas las revistas que tenían allí, la enfermera llamó a Amanda.  Caminamos juntas hasta una habitación donde le indicaron que se cambiara su ropa y esperara acostada en una camilla. 

Ella hizo tal y como la enfermera le indicó, mientras yo me entretenía observando los diferentes afiches en la pared.  El doctor entró unos minutos luego.  Después de hacerle varias preguntas, procedió a hacer el ultrasonido por el que tanto estábamos esperando.  Me sentía tan emocionada y podías decir lo mismo de Amanda con simplemente mirarla al rostro.

Unos momentos luego, y el doctor observando insistentemente a la pantalla, este sonrió y nos miró.

“Es una niña.  Felicidades!” fueron las palabras que le siguieron.

Aplaudí llena de emoción.  Sí! Una pequeña hermana.  Inmediatamente miré a Amanda, quien estaba llorando.  Acaso eran tanto sus deseos de que fuese una niña?

El doctor terminó tu chequeo y le dio a Amanda una cita para dentro de cuatro semanas.  También le recomendó llamarlo si algo fuera de lo normal sucedía.

Caminamos hacia el auto, cuando de repente ella colocó su brazo alrededor de mi hombro.  Me estremecí ante su contacto, pero seguí caminando.

“Te molesta si hacemos una parada en el centro comercial para comprar algunas cosas para la bebé?” me preguntó ella dejándome algo perpleja.

“Sí, seguro” le respondí sonriendo.

Llegamos a la tienda; específicamente al área de niñas.   Había tantas cosas, y nos emocionamos tanto, que compramos algo de cada cosa que vimos.  Marcos tenía nueve años, por esta razón, ya no había nada de bebé en la casa.

Después de casi una hora en la tienda, fuimos a comprar todo lo necesario para la cena.  Amanda quería darle a mi papá la  noticia, durante una cena sorpresa.  Ella no lo ha llamado desde que salimos de la oficina del doctor.

“Deberías llamar a Jeremías e invitarlo esta noche a cenar.”

“Eso sería genial!” le dije aun anonadada e inmediatamente saqué mi teléfono de la cartera para marcar el teléfono de Jeremías.

“Hola mi vida” contestó él en el segundo timbre.

“Hola.  Tienes planes para esta noche?” le pregunté mientras moría mis uñas.

“No, por qué?”

“Amanda me preguntó si quisieras venir a casa a cenar.  Te gustaría?”

“Sí, definitivamente.  Ya sabemos el sexo del bebé, y queremos darle la noticia esta noche a papá durante la cena.”

“Cuenta conmigo.  Y…es un niño o una niña?”

“No te voy a decir, no hasta esta noche.  Te veo a las siete?”

“Sí. Te quiero.”

“Te quiero también.”

Marcos estaba en la casa de un amigo, así que lo recogimos en el camino a nuestra casa.  Comenzamos a preparar la cena rápido que llegamos y todo estaba listo al momento que papá llegó. 

Me encontraba ayudando a Amanda con los últimos detalles, cuando papá abrió la puerta.

“Cómo están mis dos chicas favoritas?” preguntó él dándonos un beso a cada una en la mejilla.

Me reí en mi interior, ya que, próximamente seremos tres.  Me sentía tan feliz, que casi lo digo en voz alta.

Seguido a esto, tocaron a la puerta.  Sin pensarlo dos veces, corrí a abrirla.  Allí estaba Jeremías con dos rosas en sus manos.

“Hola mi amor.  Esto es para ti” me dijo mientras me daba un beso tocado en los labios y me entregaba una rosa roja.

“Hola Jeremías, y gracias.  Solo una pregunta, para quien es la otra?”

“Es para Amanda.  Solo un pequeño detalle”

“Es tan dulce de tu parte” le dije robándole otro beso antes de que alguien nos pudiera ver.

Qué les puedo decir acerca de la cena?  Todo estuvo de maravilla.  Compartimos juntos como una verdadera familia.  Nos reímos, hablamos, estábamos muy felices.

“Quién me va a decir a que se debe esta cena?” preguntó papá mientras le daba un beso a Amanda en la mano.

“Bueno, mi vida, hoy el doctor nos dijo el sexo del bebé” la felicidad en el rostro de Amanda brillaba.

“Puedo decirle?” le pregunté a Amanda llena de felicidad.

“Seguro Gabriella.”

“Papá…digamos que…en vez de tener dos chicas favoritas en este mundo, pronto tendrás tres.”

Los ojos de mi papá abrieron enormemente.  Casi saltó de la emoción.

“No! Otra niña?  Yo quería un niño” llorisqueó Marcos.

“Marcos, ella será tu hermana menor.  Alégrate!” le dijo mi papá.

De repente, sentí la mano de Jeremías subiendo por mi pierna, muy arriba para mi gusto.  Yo simplemente, sujeté su mano y lo miré algo seria.  El me sonrió y dejó la mano donde la tenía, sin moverla más.

Lo quiero demasiado, de veras.  Me encantan los momentos que compartimos juntos; pero en mis planes a corto plazo, no está entregarme a Jeremías.  No por ahora, solo tengo dieciséis años, y espero que el día que me entregue a alguien, me sienta realmente preparada, y sea el indicado. 

Tal vez Jeremías sintió lo que pensaba, lo que sentía, porque movió su mano, tomando la mía en la de él y apretándola un poco.  Tomándome por sorpresa, me dio un beso en la mejilla.  De veras que me encanta y lo quiero, pero aun tendrá que esperar un poco mas.

Cruzando PuertasWhere stories live. Discover now